jueves, 9 de octubre de 2008

VARIOS ARTICULOS PARA REFLEXIONAR.. LEERLOS Y REDISTRIBUIRLOS GRACIAS

Roberto Cachanosky
Los problemas se multiplican, pero para los K no hay novedades

El matrimonio Kirchner y sus aliados continúan empecinados en negar la realidad y hacer su propia lectura sesgada de los hechos.

Cada vez es más evidente que los parches, las mentiras estadísticas y los discursos desde el atril buscando conspiradores internos y externos han dejado de tener la efectividad de una anestesia para intentar disimular los problemas de fondo de la economía y las crecientes complicaciones políticas.

Durante unos pocos días de la semana pasada, la crisis financiera internacional logró tapar, transitoriamente, los problemas internos, aunque no lo del todo dado que las desafortunadas palabras de Cristina Fernández hablando de la solidez de la economía argentina y recomendándoles a los norteamericanos que prepararan un plan B, dejó en evidencia la escasa humildad con que sigue manejándose el gobierno.

Desde el punto de vista político el juicio por las valijas de Antonini Wilson van destapando ollas de las que sale un olor nauseabundo. Es que cuando uno busca el poder absoluto y, por un tiempo, logra detentarlo, se siente libre de todo control y la tentación de actuar con total impunidad lo invade como una enfermedad, creyendo que los resortes que uno puede manejar conseguirán tapar todo lo que no se pude esconder bajo una democracia republicana. Sin embargo, los vientos políticos, más tarde o más temprano, suelen cambiar de rumbo, y, en ese momento, saltan todas las tapas de las ollas y el olor a podrido pasa a ser insoportable.

Pero no solamente la cuestión política tiende a complicarse con la creciente oposición del vicepresidente Cobos a los manejos arbitrarios del Ejecutivo, el pedido de la CGT, Moyano incluido, de declarar como crimen de lesa humanidad el asesinato del dirigente sindical Rucci o las sospechas que surgen sobre el financiamiento de la campaña electoral de Cristina Fernández con dinero del narcotráfico, sino que la economía empieza a mostrar claros síntomas de haber entrado en una lucha por la distribución por el ingreso.

El gobierno ha propuesto un aumento de $ 500 fijos no remunerativos como forma de tranquilizar a los dirigentes sindicales ante la creciente inflación. A su vez, los empresarios del sector industrial han salido a decir que no están en condiciones de afrontar nuevos incrementos de salarios. Es que este sector, al igual que el agropecuario, tiene que enfrentar una situación muy diferente a la de un par de años atrás.

En primer lugar, el eufemismo del tipo de cambio competitivo ha dejado de existir por efecto de la inflación interna que se comió el tipo de cambio real.

En segundo lugar, el consumo interno tiende a desacelerarse rápidamente por caída del ingreso real y por incertidumbre. Esto quiere decir que los productores locales tienen, actualmente, menor tasa de rentabilidad y, además, menores niveles de venta. Pero, al mismo tiempo, esos menores niveles de venta deben ser compartidos con crecientes importaciones por efecto de la caída del tipo de cambio real. Las suspensiones en algunas empresas del sector automotriz reflejan que el mercado interno ya no empuja como antes.

En tercer lugar, tenemos a Brasil devaluando su moneda frente al dólar, lo cual impulsará más exportaciones de ese país hacia la Argentina y menos de aquí hacia Brasil. El BCRA deberá empezar a mover hacia arriba el tipo de cambio y así comenzaremos a ver como precios, salarios y tipo de cambio empiezan la típica carrera pre crisis.

En cuarto lugar, la astucia que siempre se le otorgó a Néstor Kirchner para enfrentar situaciones complicadas parece empezar a diluirse. Es que, su esposa, salió a anunciar con bombos y platillos el pago al contado al Club de París como forma de recuperar la confianza en el mercado financiero luego del fisco de los U$S 1.000 millones que le prestó a tasas siderales el comandante Chávez. Ese anuncio, que tiende a diluirse, no consiguió frenar la desconfianza en la capacidad de pago del gobierno argentino al punto que el riesgo país superó los 1.000 puntos. Tampoco consiguió recuperar la credibilidad el anuncio del pago a los holdouts ni la recompra de títulos por parte del BCRA. Esto quiere decir que, mal que les pese al matrimonio, ya nadie cree en sus promesas y palabras, y la astucia de Kirchner con el manejo de la caja se ha agotado.

Pero como si todo esto fuera poco, el ninguneo que el gobierno le aplicó al campo durante meses luego de que este sector levantara sus actos de protesta, han colmado la paciencia de los productores y, nuevamente, tenemos a los productores en las rutas protestando.

Es que esta protesta puede llegar a ser peor que la anterior porque hay dos cosas que los Kirchner no entienden. En primer lugar, ellos deben pensar que los productores tiran las semillas de la soja, el trigo o el maíz y después de esparcirlas por sus campos se tiran en una reposera a tomar mate y comer asado mientras ven a crecer el yuyito o pastar a las vacas, y después se suben a la 4 x 4 para ir a pasear por el pueblo. Daría la sensación que para ellos, la producción agropecuaria es trabajo sin esfuerzo ni riesgo, y pura ganancia. Todavía no han advertido el grado de tecnología que maneja el campo, los riesgos climáticos que asumen, el costo de capital que hay en maquinarias y equipos y el profesionalismo con que se manejan los jóvenes productores que administran los establecimientos con criterios serios de administración de empresas.

El exabrupto de Kunkel diciendo que los productores le pidan al Cardenal Bergoglio que rece más fuerte para que llueva ante la sequía que padecen amplias zonas del país, refleja el grado de resentimiento con que se maneja el gobierno frente al campo luego de haber sido puesto de rodilla por toda la sociedad ante el atropello de la 125. Todo hace pensar que esa derrota política, que por cierto marcó un punto de inflexión en la era kirchnerista, es algo que todavía no ha podido digerir el kirchnerismo. Solo atina a descalificar a los productores y a burlarse de los problemas de sequía que afectan al país. Semejante comportamiento no es ni política ni estrategia. Simplemente es resentimiento y venganza ante quien no se dejó humillar.

El segundo punto que no entienden es que el precio de la soja ya no está en U$S 600 dólares y que los costos de los insumos aumentaron enormemente, lo que a su vez lleva a que los rendimientos por hectárea sean menores por menor uso de agroquímicos. Tampoco parece importarles que, por la sequía, los rindes hayan disminuido. Y, finalmente, parecen desconocer que cuando se producen este tipo de situaciones los primeros en desaparecer del mercado son los productores marginales, es decir, aquellas explotaciones más chicas y con menor rendimiento por hectárea. Es decir, los más chicos son los primeros en acusar el impacto porque tienen menor capacidad de resistencia.

Los que salieron y vuelven a salir a las rutas no son los dueños de los pools de siembra que tanto desprecia el gobierno. Si así fuera, la cantidad de manifestantes en Rosario y en Buenos Aries mostraría que el país está repleto de pooles de siembra.

El campo nuevamente en protesta, los sindicatos presionando por incrementos de salarios y la industria con menores márgenes de utilidad y ventas en bajas muestran una economía que tiende a languidecer.

Pero tan en las nubes viven en el gobierno, que mientras el impacto recesivo comienza a sentirse hasta en los comercios de las ciudades (basta con ver la cantidad de carteles que se ven en locales vacíos con el tradicional “se alquila”) ellos siguen viajando en helicóptero y usando el avión presidencial para irse los fines de semana al sur, todo a costa de los contribuyentes.

Mientras disfrutan de las fiestas de palacio, creen que el pueblo se queja de puro gusto, de simple egoísta que no quiere seguir manteniendo, a fuerza de impuestos, el despilfarro de la corte kirchnerista.

No vaya a ser cosa que al actual gobierno le pase lo mismo que a Luis XVI, que por seguir explotando al campesinado con impuestos abusivos terminó creando el caldo de cultivo para que se gestara la famosa Revolución Francesa. Alejado de toda realidad, el rey francés escribió en su diario el 11 de julio de 1789, por la mañana: “sin novedades”.

¿Quién desestabiliza al Gobierno?

En su iracundia discursiva, Néstor Kirchner no advierte que quien ha puesto el hacha sobre la raíces de la gestión de su esposa es precisamente él mismo.

El martes 15 de junio, en un extravagante discurso anti-campo, el cónyuge presidencial en retiro activo descargó su incontinencia verbal quizás para exculparse un pasado setentista que lo encontró ajeno al mismo.

En el agitado discurso –concluido con una transitoria pérdida de conciencia- el actual presidente del partido oficialista, mezcló el aceite con vinagre, intentando desatar su furia contra los ganaderos, agricultores, chacareros, tamberos y contratistas de consorcios de siembra. Olvidó agradecerles porque fueron ellos quienes proporcionaron una ingente cantidad de divisas para que el país se pusiera en marcha después de la fenomenal crisis del 2001 con las parcas del corralito, el default, la devaluación, el corralón y la pesificación asimétrica.

Por un instante, el discurso anti-campo, unió acontecimientos dantescos: los desasosiegos de la revolución libertadora de 1955, los comandos civiles, el entierro del cadáver de Evita en 1957 en el cementerio Maggiore de Milán, su traslado en 1971 a la residencia madrileña de Puerta de Hierro, los grupos de tarea de la dictadura militar de 1973 , el abrazo al almirante Isaac F. Rojas en 1989 y la gestión de un poderoso ministro de economía que tuvo la desdicha de ser nieto del fundador de la Sociedad Rural Argentina en 1866.

De esta mezcolanza el actual presidente de facto intentó elaborar un silogismo académico, deduciendo la conclusión de que los productores rurales de 2008, cobijan en sus pliegues a eternos golpistas que intentan desestabilizar el gobierno de la presidenta Cristina.

Sin embargo, su iracundia discursiva le impidió ver que quien ha puesto el hacha sobre la raíces del actual gobierno es precisamente él mismo. Porque no repara en juntar elementos desestabilizadores que afectan la sustentabilidad de la gestión.

A mano levantada podría ensayarse un croquis político, pero eso es harina de otro costal. Trataremos de analizar la situación basándonos exclusivamente en los elementos que nos brinda la ciencia de la administración según uno de sus máximos exponentes (Harold Koontz & Heinz Weirich, “Management: A global perspective”. Hay traducción al español de la 12ª edición, McGraw Hill Interamericana, México, 2006).

Ya sea para una empresa comercial, como para entidades sin fines de lucro o para organismos gubernamentales, la gestión razonable requiere que la máxima autoridad, cuente con la adecuada conformación de tres sistemas administrativos claves: el sistema de inteligencia, el sistema de deliberación y el sistema de ejecución.

Sistema de inteligencia

El sistema de inteligencia se refiere a la metódica y cuidadosa tarea estadística de recoger los datos numéricos que describen y miden la realidad circundante. Cuando el sistema de inteligencia es adecuado, el gobernante puede desempeñar profesionalmente su papel de estadista y comportarse como lo señala la etimología de la palabra.

El término “gobernante”, al igual que la palabra “cibernética”, provienen de un vocablo griego; “kubernete”, que significa nada menos que “timonel o navegante”.

Y el navegante, para conducir el barco, necesita de una serie de datos muy precisos que le brindan ciertos instrumentos imprescindibles, sin los cuales puede encallar o hundirse.

A esta altura de los acontecimientos no existe duda alguna que un secretario de Estado, por orden directa del cónyuge presidencial, realizó la increíble tarea de destruir el más idóneo instrumento de inteligencia económica que disponía el país. Se expulsaron a los mejores técnicos del INDEC, se desmantelaron las oficinas especializadas, se adulteraron los índices de precios, de pobreza, desocupación, de crecimiento, del producto bruto, del consumo y disponibilidad energética.

Últimamente, ha culminado esta bastarda tarea introduciendo una falsa metodología para calcular el índice del costo de vida que influye en cláusulas salariales y en los ajustes de los bonos emitidos por el Estado Argentino. Esa metodología trucha no tiene ningún aval científico del más insignificante nivel, pero sus reglas se guardan celosamente como si fueran el secreto nuclear de la guerra de las galaxias.

Lo mismo corresponde señalar sobre los datos de ejecución presupuestaria, que son desconocidos hasta que al cabo del tiempo aparecen informaciones parciales que indican, casi clandestinamente, en qué se ha gastado o despilfarrado el dinero obtenido de los contribuyentes.

Sistema de deliberación

El sistema de deliberación se compone de tres funciones imprescindibles: la consulta, el diálogo y el acuerdo.

Del mismo modo que se ha destruido el sistema de inteligencia, sin el cual la gestión de la presidente se hace a ciegas, el antiguo presidente en retiro activo, se ha ocupado de consolidar un esquema de deliberación caracterizado por la inoperancia de organismos verdaderamente asesores.

Tanto el INTA -en la crisis del agro- como CAMESSA -en la crisis de energía- son organismos de jerarquía científica, integrados por personas altamente expertas en estas materias, pero no son consultados para emitir opinión sobre sus asuntos.

En cuestiones de deliberación, el cónyuge presidencial se ocupó de anular los habituales procedimientos de consultas con personalidades de la ciencia, las academias, los especialistas, los líderes opositores, profesores e investigadores universitarios y científicos de relevancia mundial, como Otto T. Solbrig, profesor emérito en biología evolutiva de la universidad de Harvard, quien estuvo varias veces en el país y nunca ningún funcionario le pidió una opinión fundamentada sobre los temas que conoce profundamente.

Haciendo alarde de desaprensión, a nadie han citado ni requerido para brindar consejos técnicos sobre ninguno de los problemas que están cercando peligrosamente a la presidente.

Otra institución de deliberación política, tan tradicional como la existencia misma del gobierno, es el gabinete de ministros cuya función se ejerce solamente cuando los ministros se reúnen, presididos por la presidente y establecen un cambio de enfoques alcanzando lo que ha dado en llamarse “el acuerdo general de ministros”. Esa habitual reunión de gabinete, ha sido precisamente derogada en los últimos años por el cónyuge presidencial e iracundo orador de la manifestación anti-campo.

Por último, también se han repudiado otras prácticas habituales de los gobernantes que están atentos a cambios mundiales, traducidas en su participación en seminarios locales -como los que organiza IDEA- o en foros internacionales -como los de DAVOS, Suiza- o majestuosas exposiciones -como Expoagro de Armstrong, finalizada el 8 de marzo- que fuera la mayor y más importante exposición mundial en tecnología y práctica rural con la presencia de 206.000 visitantes y 6.500 expertos extranjeros interesados en conocer el secreto de la productividad y las técnicas de siembra directa, siembra de precisión, utilización de variedades transgénicas e incorporación de nutrientes al suelo practicados por los productores rurales argentinos.

Sin excepciones, todos estos mecanismos de deliberación y apreciación de la realidad, han sido rechazados por el antiguo presidente y siguen siéndolo por la actual presidente de la Nación.

Sistema de ejecución caótico

Además de los sistemas de inteligencia y deliberación, toda gestión eficiente necesita de un sistema de ejecución, que cuenta con reglas afianzadas por siglos de experiencia.

Pero, las prácticas microscópicas que pueden desarrollarse en una comunidad patagónica, con escaso número de habitantes como Santa Cruz, uniformidad casi absoluta de puestos públicos y sin un tráfico cultural o científico de significación, han marcado a fuego el estilo de ejecución que caracteriza al antiguo presidente. Ese estilo parece haber sido impuesto también a la actual presidente por su cónyuge.

Se trata de una primitiva obstinación tendiente a no delegar autoridad en ninguna persona, asumiendo uno mismo todas las tareas grandes o pequeñas, sin que nadie más tenga facultades para tomar decisiones.

Esta negativa a delegar autoridad se ha puesto en evidencia en las reiteradas desautorizaciones sufridas por el Jefe de Gabinete toda vez que intentaba llevar al despacho de Puerto Madero los acuerdos alcanzados con los representantes del campo. Irremediablemente recibía un veto y se le exigía una mortificante marcha atrás.

El personalísimo sistema de ejecución utilizado en la gestión patagónica fue trasladado al enorme escenario nacional, generando consecuencias caóticas, apreciadas en la tozudez de no descentralizar las licitaciones, concentrar las adjudicaciones y encomendar la ejecución de obras públicas a un grupo de empresas amigas, sospechosas de recurrir a sobreprecios.

Desde la más pequeña reparación de una escuelita rural hasta las obras faraónicas del tren bala, todo absolutamente se resuelve concentrando la ejecución en un ministerio de Planificación que, para colmo de las paradojas, carece de planes, tal como quedó demostrado cuando la Suprema Corte le exigió un plan para saneamiento ambiental del Riachuelo.

Tales prácticas barriales, unidas a un estilo que menosprecia el establecimiento de reglas previsibles y que salta de prioridad en prioridad según los intereses circunstanciales, han creado un sistema de ejecución de la obra pública repleto de anuncios pero huérfano de realizaciones.

Por haber afectado estos tres esenciales sistemas de gestión, el verdadero y único desestabilizador del gobierno de la presidente Cristina es su cónyuge en servicio activo, quien haría un acto de inapreciable servicio si se convenciera que su función más adecuada es la de pasar a revistar en la categoría militar de retiro efectivo.
Esperemos que el Gobierno advierta que lo que la sociedad espera es un llamado a la concordia en pos de una mejor vida para todos.

Si bien las formas del reconocimiento se alejan bastante de la hidalguía y la grandeza, los Kirchner derogaron la resolución 125. De nuevo las velocidades de Kirchnerlandia nos hacen recordar otra vez los días que corren entre que esto se escribe y la publicación. Pero pese a ese detalle podemos intentar algún análisis de lo que vendrá.

El decreto de anulación tiene formas más parecidas a las de una proclama que a la humildad del grande. De su terminología casi se desprende la creencia de que el gobierno no solo tiene razón e hizo todo bien sino que además, en realidad, ganó la discusión. Relata allí lo que a su juicio son una serie de actividades delictivas, de resulta de las cuales tuvo que dar marcha atrás en su posición. Curiosa conclusión la de un gobierno de la ley, que supuestamente reconoce deber bajarse de sus convicciones por la presión del delito.

Pero lo cierto es que la primera condición para que se pueda esperar un nuevo desarrollo a partir de ahora, está dada: el capricho de las retenciones móviles es historia.

¿Qué cabría esperar desde ahora? Todos coinciden, desde el Vicepresidente Cobos hasta el último de los argentinos bien nacidos, que la ciudadanía sensata aspira a vivir en paz, lejos de los insultos y de las crispaciones a las que inútilmente los Kirchner han sometido al país desde 2003. La gente necesita armonía, relajación, seguridad… vivir tranquila.

Para ello harían falta varios pasos. El primero, a regañadientes, se cumplió. Pero las formas en que ese paso se dio dan lugar a dudas sobre los siguientes. Ese trago de aceite de ricino que para el gobierno fue desandar el camino hasta el 10 de marzo, indica que han entendido poco.

Si el país comenzara a “ablandarse” y a dejar atrás las tensiones artificiales para mirar hacia adelante, a buscar la unión y dejar el “numerismo” completamente enterrado, quizás tengamos aun una oportunidad para vivir en paz.

Al día siguiente del voto de Cobos, tuve la oportunidad de conversar con el presidente de una importantísima empresa automotriz y no pude evitar preguntarle como veía esto desde el punto de vista de un extranjero que vive aquí pero que, evidentemente, está de paso en la Argentina. Me contestó con una enorme simpleza. Me dijo: “Esto es la democracia”.

Resulta revelador como el mismo hecho puede ser visto de manera tan diametralmente opuesta: para los partidarios del gobierno esto era el fin, un atentado a la democracia, una herida de muerte, el ejercicio de una actividad destituyente. Pera alguien criado en la cultura democrática, esto, precisamente, es la democracia.

Y no cabe duda de que para una parte mayoritaria de argentinos y el gobierno en particular, el concepto de democracia se ha confundido con el “numerismo”, es decir, con la rudimentaria idea de que la democracia consiste en que quien gana unas elecciones puede hacer lo que quiere con el país. Para esta forma de entender la democracia, esta consiste en imponerse en unas elecciones.

Afortunadamente la democracia es un sistema mucho más complejo que eso. La democracia implica un constante balance entre las opiniones sociales representadas en los poderes elegidos y éstos, tienen la libertad -y la obligación- de discutir y acordar los mejores compromisos para la suerte del todo. La voz cantante del que ganó no es la única y los argumentos racionales de una discusión pueden mover los votos de los legisladores hacia un lado y otro con independencia del resultado de las elecciones. La divergencia entre los votos legislativos y los votos electorales no es un atentado a la democracia, sino, al contrario, la democracia misma.

El “numerismo” le ha hecho un enorme daño a la Argentina. La ha llevado a tomar como normales cosas que no lo son. La ha llevado a creer por ejemplo que el Vicepresidente debe acompañar siempre la opinión del presidente cuya formula integró. Con estos criterios no haría falta ni su presencia ni la de los legisladores por las minorías, porque el “número electoral” tomado como sinónimo de la democracia siempre debería imponerse.

Es lamentable que el país se tome tanto tiempo para entender estas simplezas. Quizás sea ésa la diferencia que tiene con otros: los demás tienen una velocidad de aprendizaje mayor.

Apostemos a que eso cambie. A que comencemos a ver más temprano ciertas obviedades. Entre ellas, esperemos que el gobierno advierta que lo que la sociedad espera es un llamado a la paz y a la concordia. A la resignación de rencores y venganzas en pos de una mejor vida para todos.

Frente a estos ideales, existen algunos que hablan de “relanzamiento” del gobierno. ¿Qué entenderán por ello? ¿Sacar de la escena a los íconos inconfundibles de un idioma de furia que ha sido vencido por la aspiración a la concordia? ¿Mandar de vacaciones a los Néstor, a los D’Elía, a los Kunkel, a los Moreno, a los Pérsico, a los Bonafini? ¿O, al contrario, redoblar la apuesta (como siempre les gusto decir) y confirmar a los que ya son ministros y nombrar a los que no los son? Un Kirchner jefe de gabinete, con D’Elia y Bonafini en el elenco ministerial…

Las grandes disyuntivas de las naciones siempre terminan resolviéndose según la clase de gente que en esos momentos culminantes tiene en sus manos la suerte de las decisiones.

El renunciar al rencor y al resentimiento requiere cierta dosis de benignidad, de corazón abierto, de humildad, de grandeza verdadera y de cierta hombría de bien. La paz requiere de la bonhomía de los grandes.

Mi duda es si estamos en presencia de esa buena gente, de esas personas de sentimientos nobles que, dejando a un lado sus porfías personales, dan un paso hacia la unión de todos para que, en la diversidad, la armonía reine en una tierra ya cansada de tanta agitación
24/07/2008
Política Nacional / Alejandro Sala
Kirchner y sus contradicciones

El cuestionamiento del liderazgo del ex presidente sobre el peronismo es la consecuencia política más significativa del rechazo parlamentario de las retenciones móviles.

El fracaso del proyecto de aplicación de las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias no traerá aparejados cambios significativos en el escenario político. El kirchnerismo seguirá ocupando el centro de la escena y retendrá la iniciativa. Las fuerzas de oposición no han tenido una participación significativa y mucho menos decisiva en el desarrollo del conflicto entre el gobierno y los ruralistas y, por lo tanto, no han extraído de este episodio rédito sustancial alguno. La novedad radica en que el liderazgo del Néstor Kirchner sobre el peronismo ha quedado en entredicho. Aunque formalmente el santacruceño sigue siendo el líder del justicialismo, muchos dirigentes peronistas ponen en duda la conveniencia de extender excesivamente su crédito. Conviene, en este sentido, no engañarse en cuanto a que inclusive muchos gobernadores, intendentes y legisladores que acompañaron la posición del gobierno en su controversia con los productores agropecuarios no lo hicieron por convicción sino por razones de otras índoles que no viene al caso detallar.

Este hecho, la puesta en cuestión del liderazgo de Kirchner sobre el peronismo, es la consecuencia política más significativa de este resonante episodio. Es necesario aclarar que esto no significa que Kichner haya dejado de tener gravitación sobre el universo peronista pero sí que muchos que antes estaban firmemente encolumnados detrás del marido de la Presidenta ahora están abiertos a escuchar otras alternativas y los que antes no tenían espacio porque estaban distanciados de Kirchner, ahora tienen la oportunidad de hacerse oír. Sin embargo, no conviene sobredimensionar la significación de este fenómeno porque los adversarios internos del kirchnerismo están muy lejos de haber constituido una alternativa a la que quepa visualizar como viable. Han logrado, eso sí, abrirse un espacio y Kirchner, que antes podía ignorarlos, de ahora en más está obligado a prestarles atención.

Cabe suponer que una de las consecuencias de este conflicto será que, en adelante, el Congreso tendrá una mayor influencia en la vida política del país. También, posiblemente, los gobernadores se harán oír. Para un personaje como Kirchner, que no admite opiniones disonantes, la situación será difícil de sobrellevar pero no tiene alternativas. La magnitud del conflicto provocado por el estilo personalista del ex presidente no deja margen para que continúen este tipo de prácticas, las que eran tan habituales hasta hace algunos meses. Es por eso que cabe imaginar que Néstor Kirchner tendrá poca presencia personal en público al menos durante algunos meses y que el protagonismo visible quedará a cargo de su esposa, quien devotamente continuará ejecutando las indicaciones que su marido le vaya impartiendo. Esto le permitirá al kirchnerismo recomponer su imagen y replantear su estrategia para adecuarla a las nuevas circunstancias.

La duda que surge es si el gobierno logrará reacomodarse al nuevo escenario. Los antecedentes señalan que le resultará difícil pero tampoco hay que imaginar que el kirchnerismo no podrá redefinir su perfil político. Néstor Kichner es un político experimentado y sabe cuáles son las reglas del juego. Por lo tanto, es lógico imaginar que sabrá adecuarse a las nuevas circunstancias. Desde ya que no modificará el sentido esencial de su política, la cual seguirá orientada, como ya lo han expresado reiteradamente muchos dirigentes kirchneristas, a promover la redistribución de la riqueza.

La otra cuestión que se plantea es que, probablemente, la situación económica experimente un creciente deterioro de aquí en más. Como la orientación que es necesario darle a la política económica para reencauzarla es opuesta a la que conviene a los objetivos políticos del gobierno, se plantea en este punto un problema sumamente difícil de resolver. Economía tambaleante y cuestionamientos internos en el propio peronismo configuran un cóctel explosivo para que lo maneje el kirchnerismo. Los adversarios internos del gobierno no le van a perdonar que la situación económica se deteriore pero para que la economía se encarrile hay que resignar la fantasía de redistribuir la riqueza. Esta contradicción le plantea un problema sin solución al gobierno. Hay que entender que, cuando Kirchner afirma que la redistribución de la riqueza es un contenido central de su gobierno, está diciendo la verdad. Kirchner piensa así y es consecuente con la posición política que tuvo a lo largo de toda su vida, desde sus inicios en la década del ’70 cuando coqueteaba con los montoneros. Kirchner nunca ha sido ideológicamente hipócrita ni ambiguo.

Por supuesto que quienes comprendemos los fundamentos básicos de la economía sabemos que el proyecto político del gobierno es impracticable. Los kirchneristas no lo entienden así y por eso están inmersos en una pendiente declinante, cuya primer y estruendosa manifestación fue el fracaso en su propósito de imponer las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias. En los próximos meses cabe esperar que intenten recomponer el rumbo y es posible que obtengan algún éxito pasajero, ayudados, paradójicamente, por el hecho de que están en una posición política débil, lo que los obligará a resignar sus convicciones más profundas. Pero cuando haya pasado este primer momento de derrota, seguramente insistirán con sus iniciativas alocadas y, entonces sí, quedarán expuestos al riesgo del desmoronamiento definitivo, al cual sucederá alguna otra de las infinitas versiones que puede ofrecer el siempre camaleónico peronismo.
Se confirma el rumbo de colisión

ublicada 28/07/2008
Al inicio de la semana / Roberto Cachanosky
Se confirma el rumbo de colisión




En mi nota anterior, me mostraba escéptico sobre un posible cambio en las formas y el fondo de la política de Cristina Fernández de Kirchner a partir de la derrota que sufrieron en el Senado, no solo a manos de Cobos, sino de una importante cantidad de senadores peronistas y radicales k que no acompañaron el proyecto oficialista.

¿Por qué pensar que los Kirchner iban a aprovechar las nuevas circunstancias para cambiar, si durante 5 años vinieron desaprovechando las fabulosas oportunidades que nos dieron los mercados internacionales para lanzar una etapa de crecimientos sostenido?

La sola lectura de los fundamentos del decreto que debería haber derogado la resolución 125 reflejan ese espíritu de confrontación permanente que ya no puede explicarse como una táctica política sino que, desde mi punto de vista, ha pasado a ser tema de otras disciplinas como la psiquiatría. Y no es una ironía el hacer referencia a las ciencias médicas dado que no es fácil explicar porqué causa el matrimonio presidencial parece gozar tanto con la agresión verbal, la división de la sociedad y las descalificaciones. Los dichos de Cristina Fernández de Kirchner sosteniendo que la clase media se equivoca si cree que su progreso se debe a su esfuerzo personal, sino que se debe a las políticas por ella aplicadas, son una clara muestra de ese comportamiento de agredir a los sectores que, ya en el 2007, no la acompañaron con su voto. Así que los Kirchner parecieran tener una incontenible vocación por ganarse enemigos. Si en el 2007 la clase media urbana le votó en contra y en el 2008 el matrimonio no tuvo mejor idea que pelearse con los sectores rurales que la apoyaron con su voto, lejos estamos de poder apelar al análisis político para explicar semejante comportamiento. Claramente el matrimonio está decidido a chocar el barco contra el iceberg y hasta pareciera estar disfrutando con los destrozos que van a causar.

No debe extrañar, entonces, que el leal ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, haya optado por saltar del barco, haciéndome recordar el salto que, oportunamente, también dio Roberto Lavagna allá por fines del 2005 cuando la inflación empezaba a convertirse en un dolor de cabeza.

Nuevamente, con la renuncia de Fernández, comenzaron los comentarios sobre la oportunidad que tenía la presidente de oxigenar su gobierno, de cambiar el gabinete y de alejar a su marido de la gestión presidencial.

Bastó que, otra vez, los analistas formularan esta última sugerencia para que, nuevamente, Cristina decidiera, en un mismo día, acudir a dos actos públicos junto con su marido. ¿Cuál es el mensaje que uno recibe frente a semejante comportamiento? Ni se les ocurra que voy a cambiar.

Otro dato a tener en cuenta. Quienes apostaron a que luego del cachetazo en el Senado y la renuncia de Fernández venía el dialogo, el nuevo secretario de Agricultura dijo que no iba a recibir a la Comisión de Enlace del campo sino que iba a recibir a las entidades por separado. En otras palabras, de entrada plantea un conflicto innecesario, forzando una nueva situación de conflicto, de la cual parece gozar el elenco gubernamental.

Hagamos un pequeño resumen de la situación del matrimonio presidencial. Electoralmente tiene en contra a los grandes centros urbanos y a las zonas rurales. Solo les queda (¿?) el conurbano bonaerense siempre y cuando la inflación no termine de alejarlos del oficialismo.

La caja que los ayudaba a disciplinar a gobernadores e intendentes ya no es tan abundante (¿lo habrá percibido Alberto y por eso renunció?). Basta con ver las transferencias de recursos no coparticipables a las provincias para darse cuenta que estas empiezan a estar en serios problemas. Cuando se compara el primer semestre de este año con el primer semestre del año pasado, las transferencias a las provincias subieron solamente el 10%. Muy por debajo de la inflación y del 36% que se incrementaron los gastos corrientes.

El otro dato relevante es que los gastos de capital, obras públicas, subieron nada más que el 17,4% primer semestre contra primer semestre. Como referencia vale la pena tener en cuenta que en el electoral primer semestre del 2007 los gastos de capital aumentaron el 42% con relación al primer semestre del 2006.

En otras palabras, la pregunta que deben estar formulándose más de un gobernador e intendente K, es, ¿para qué alinearme con el matrimonio si tengo problemas financieros y, encima, no me mandan plata para las obras públicas? El apoyo al matrimonio empieza a ser puro costo y cero beneficio para más de un intendente y gobernador.

Como si todo esto fuera poco, la inflación no solo se ha comido los salarios reales, llevando a nuevas negociaciones, sino que el llamado tipo de cambio competitivo ha dejado de serlo. Como referencia, tomemos el “Índice Big Mac” que elabora la revista The Economist. En abril del 2003 un Big Mac costaba U$S 2,70 en EE.UU. y U$S 1,43 en Argentina (el tipo de cambio, en ese momento, era de $ 2,88). En julio de este año un Big Mac en EE.UU. cuesta U$S 3,57 y en Argentina U$S 3,64. Este solo dato confirma mis anteriores afirmaciones de que el tipo de cambio real ha vuelto a los niveles del 2001, con lo cual el corazón de la política económica del Gobierno ha quedado destruido.

De los superávit gemelos, vemos que el superávit de balance comercial tiende a evaporarse, por un menor ritmo de crecimiento de las exportaciones y por un acelerado aumento de las importaciones, sobre todo por el incremento de las importaciones de combustibles para paliar la crisis energética. En el primer semestre de este año, dichas importaciones se duplicaron respecto al 2007. Paralelamente el superávit fiscal, cuando se le quita la contabilidad creativa, también se deteriora. Así que los superávit gemelos también tienden a desaparecer.

En síntesis, no sólo los Kirchner siguen batiendo récords en la tarea de conquistar más enemigos políticos sino que, encima, la economía ya no les sonríe como un par de años atrás.

A pesar de todo eso, no están dispuestos a cambiar el rumbo y muestran una férrea decisión de seguir con la confrontación, ya sea por estrategia o por cuestiones que, a esta altura, solo la psiquiatría puede explicar.





Todo pasa y todo queda-Política Nacional / Gabriela Pousa
Publicada 28/07/2008
Política Nacional / Gabriela Pousa
Todo pasa y todo queda



“Pero no era la felicidad, era tan sólo una tregua.”
Mario Benedetti
Ante todo, debería aclarar que estas líneas no pueden considerarse sino como un aporte al gobierno nacional. De no ser interpretadas de ese modo, entonces, basta decir que son apenas “conjeturas” que no intimidan y mucho menos desestabilizan (ver, al respecto, reciente jurisprudencia).

¿Por qué esta aclaración? Pues porque cualquier opinión manifiesta que no concuerde con el deseo del matrimonio que ocupa la presidencia, parece tener acceso directo a alguna lista donde el oficialismo aglutina conspiradores, desestabilizadores, etc. Lista que por cierto, es cada vez más extensa. En breve, poca será la diferencia entre esta y la guía, sumando claro está, las páginas blancas, las doradas y las páginas amarillas…

Entre tanto, “todo pasa y todo queda”, como dice el poeta. La mejor exégesis del llamado “nuevo” escenario político nacional, la da una sola imagen ratificando aquello que suele decirse cuando se le adjudica mayor definición que mil palabras: a escasos minutos de la asunción, el flamante Jefe de Gabinete, se sentó entre medio de Julio De Vido y Ricardo Jaime. Una perfecta fotografía de la realidad. Más allá de sus manifiestas buenas voluntades, que en política lamentablemente no gravitan, Sergio Massa inauguró su asenso con una suerte de cátedra sobre los beneficios de la nacionalización de Aerolíneas Argentinas. Como si el cargo no lo hubiera sorprendido, como si hubiese estado estudiando el libreto a recitar con antelación a aquello que se presentó a la ciudadanía como medida sorpresiva ante un “portazo” inesperado para quienes habitan la residencia de Olivos. En algún momento habrá que detenerse a analizar por qué todo cuanto sucede tiene un tufillo diferente a cómo se lo vende…

La llamada “oxigenación” pedida por diferentes sectores de la sociedad tras la, ahora asumida, derrota del kirchnerismo en el Senado derivó en la salida del inefable Alberto Fernández capaz de conmover peligrosamente, aunque sea por un instante, con su crítica sagaz a ciertos des-manejos de los últimos conflictos en el seno del poder, dilatados pero no resueltos, es decir, tratados al mejor “estilo K”. Estilo que sigue en su apogeo sin que se lo haya abandonado jamás.

Ahora bien, el primer síntoma a tener en cuenta es la desmedida algarabía por una partida, (posiblemente maquillada o furtiva), y el arribo de Sergio Massa como si este llegara con una varita mágica a renovar en forma inmediata la función pública. Es obvio que los argentinos necesitan aferrarse a una esperanza con desesperación casi malsana. Basta observar cómo el vicepresidente, Julio Cobos, se transformó en héroe de la noche a la mañana, para entender la conducta social característica de un pueblo sumido en la carencia, y anoticiado tardíamente del fraude que representó votar a Cristina Fernández si daba lo mismo no votar, y que Néstor Kirchner siguiera, como sigue, en su lugar.

Los signos de madurez que, de tanto en tanto, algunas manifestaciones populares dejan aflorar, no terminan de afianzarse, y se pasa raudamente de la crisis a la naturalidad. Es cierto que los procesos de transformación social siempre fueron largos, con un sinfín de vaivenes en el medio de la trama donde se suelen gestar. En ese sentido es injusto juzgar cuando los cambios aún no se han producido y hay asignaturas pendientes que saldar.

Este reemplazo de un funcionario o dos, con amenazas de algunos más que se supone, antes o después, también se irán es superficial frente al reclamo de “oxigenación”. Y es que el problema central no son los nombres sino la permanencia de un modelo de hacer política, basado en la confrontación, el apriete y la división social, que se perpetúa sin que nada lo haya alterado y sin que la experiencia enseñe o el fracaso convoque a la reflexión en vez de asentar la porfía del error. No es Guillermo Moreno ni siquiera Luis D’Elía el problema. El problema es la metodología kirchnerista cualquiera sea quien la ejecute más abajo o más arriba. Ni el INDEC, ni las retenciones, ni las tarifas o la nacionalización de Aerolíneas son conflictivos por sí mismos.

Las demandas perentorias de la gente desoídas, los inocultables traspiés, el visible rumbo cuesta abajo en el que vamos no han generado reacciones consecuentes con un cambio. Posiblemente, pretender que la sociedad política y conyugal que dirige a la Argentina, reaccione frente a lo evidente es pedir una transformación estructural, para la cual han demostrado, innumerablemente, absoluta incapacidad y desgano soberano.

Ante el estallido del conflicto, apenas si responden con un retiro “espiritual” en El Calafate, un silencio que dura entre 48 y 72 horas no más, y la ratificación del “estilo K” con redoblada apuesta a un modo de gobernar y de vivir, el cual si se quiere es aún más complicado y difícil de alterar. La crispación, la altanería y la estrategia del as en la manga mantienen a la ciudadanía en un estado de incertidumbre que no le permite definir si creer y apostar, regresar al hastío o mantenerse alerta porque puede llegar, en el momento menos pensado, la estocada final.

Lo cierto es que, en el mientras tanto, “todo pasa y todo queda”. Pasó la glorificación de Alfredo De Angeli cuyo paradero ni siquiera se sabe ya, pasó la ausencia en el escenario de Néstor Kirchner generando una inexplicable sensación de regreso al llano, situación impensable tratándose, nada más ni nada menos, que del artífice del “estilo K”, pasó el festejo del campo al tamizar que, sin política agropecuaria con reglas de juego definidas y respetadas, no hay forma de progresar, pasó el vendaval de oxígeno y excitación que provocó en el Senado una oratoria sin gritos ni agravios desempatando a favor del reclamo social…

Pasó tanto en realidad que los almanaques parece que hubiesen dejado caer hojas en cantidad, y sin embargo, fueron pocos días, un par de semanas, nada más. Y todo está maquillado pero esencialmente igual. No se trata de pesimismo ni de profecía porque definir lo que vendrá es casi un enigma, un rompecabezas con fichas que no encastran para avizorar un escenario de progreso y paz u otro de conflictividad que derive en una nueva batalla campal.

Lo cierto es que, el sector agropecuario, aportó mucho más que un reclamo sectorial. Legó una radiografía sin distorsión de la metodología kirchnerista incapaz de variar por su naturaleza intrínseca. Si las voces que se sumaron al grito rural acallan creyendo que, alterando nombres en un gabinete que no gestionó jamás, las soluciones ya están; antes de lo pensado volveremos a encontrarnos señalados, etiquetados y vueltos a convertir en enemigos desprevenidos en medio de una guerra que sólo en apariencia había cesado. Sino, ¿por qué, en Balcarce 50, sigue acumulándose arsenal? Se disparan entre ellos con agravios, y afanosamente se busca la figura capaz de devolver alguna suerte de unidad que sólo la mentada “caja” oficial, cuando estuvo abultada, pudo conquistar.
Demasiadas Argentinas en una misma geografía
04/08/2008
Política Nacional / Gabriela Pousa
Demasiadas Argentinas en una misma geografía

El país, completamente fragmentado y dividido, se debate entre diferentes realidades, necesidades, prioridades y destinos.

Parece mentira cómo se va transformando la Argentina. Poco queda de aquel país que conocí a través del diálogo con mi abuelo, argentino por opción. No reconozco ni el paisaje urbano ni siquiera al porteño o al provinciano tal como él los describía. Pareciera que los códigos y valores que acunaron a tantas generaciones se fueron desdibujando. Quizás eso puede que sea un mal universal. No somos, los argentinos, como a veces se cree, ni los mejores ni tampoco los peores. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la división de la sociedad forjó o puso en evidencia un sinfín de diferencias que hacen visible la partición misma de la nación.

Hay un país lidiando por sobrevivir, afrontando luchas que jamás hubiese creído tener que encarar porque no fue formado para la batalla, sino para la civilidad.

Hay otra Argentina que simplemente espera, con mayor o menor ansiedad, el regreso a la cordura. Resulta extraño decirlo, pero aquello que se aguarda es: “normalidad”.

También está la República soñando con volver a ser, con recomponer la institucionalidad que lejos está de reducirse a una rueda de prensa donde se responde a los interrogantes con oratoria adornada, eufemismos, burlas y palabras vacías, sin contenido.

Y está esa otra nación que excede todo esto, que vive en una realidad propia, limitada a los metros cuadrados donde ha quedado confinada. Una Argentina transformada en herramienta clientelista para los objetivos de la dirigencia, sin ideal.

Ese país, que es un medio y no un fin en sí mismo, no estaba el sábado en La Rural ni en Olivos. Mientras Cristina Fernández de Kirchner sonreía tensa a las cámaras, tal vez más preocupada porque no se le corriera el rímel ni se advirtieran las cirugías, esa fracción de la Argentina sepultaba dos criaturas. Dos víctimas de la desidia, de quienes están más atareados en demostrar quién manda que en el mismísimo ejercicio de mando.

Para el Ejecutivo, el hallazgo macabro de restos humanos no vale nada, a no ser que pueda utilizarse como epopeya de una política de “derechos humanos”, en exceso desvirtuados. Política de anticuario: los huesos de desaparecidos en los años setenta cotizan más que aquellos hallados en estos días. Los dos chiquitos masacrados y sus padres enterrados horas antes pertenecen a la Argentina anémica, al país de la acefalía. Un área donde la marginalidad es soberana y la sangre corre con la impunidad que da el saber que, a las demás Argentinas, esto no les importa nada.

Claro, si se tuviera que hacer un minuto de silencio cada vez que se halla un cuerpo víctima de la inseguridad –o, para dejar de lado los eufemismos, víctima del desgobierno y de una justicia incomprensible e irracional–, sería este un escenario sumido en un mutismo total. En menos de 48 ó 72 horas, la familia asesinada por un criminal condenado a cadena perpetua que vivía en su casa, con una “pulsera” que podía quitarse sin demasiada dificultad, pasará al olvido. No habrá siquiera crónica periodística que conmemore la atrocidad hasta que no suceda un caso similar y, entonces, se realicen las cronologías de antecedentes en la materia. Cuando eso pase, las Argentinas paralelas volverán a horrorizarse y comentar en sobremesas una vez más. En ciertas latitudes, puede que sea una luz de alerta: si el tema no desaparece de las portadas con urgencia, corre peligro el despacho y la chapa de ministro o funcionario a cargo. ¿A cargo…?

Entretanto, hay Argentinas sectoriales que bregan, con lícito derecho, por sus intereses pues han puesto en ello esfuerzo y tiempo: el único recurso no renovable. Como es apreciable, no sólo difiere esta Argentina siamesa en el paisaje, sino también en sus posibilidades. Lejos de la distribución del ingreso, que apenas es un eslogan para recuperar la dilapidada caja oficial, el país se va deshaciendo. Divididos de este modo, es complejo aventurar un escenario donde, por ejemplo, un voto a conciencia en el Parlamento no sea una gesta magna, sino una conducta habitual; donde una conferencia de prensa sea parte de la rutina de quienes deben dar cuenta a la ciudadanía de su hacer y también de la metodología, no porque se busque desestabilizar, sino porque se los ha elegido, precisamente, para ejecutar políticas y no para encapricharse y crear antinomias y hostilidad.

La Argentina de Cristina, que es Kirchner

En este contexto, donde se ratifica, día tras día, que se hará lo opuesto a lo que demanda, en general, la sociedad, no es factible prever un escenario de verdadero diálogo. Seguirán los monólogos y las órdenes se ejecutarán hasta que el hartazgo y las demás Argentinas comiencen a mostrar que aún hay espacio para quienes quieren desertar. En definitiva, mientras la guerra inútil y absurda siga siendo el eje central, el campo de batalla en que se ha transformado la Argentina oficial irá perdiendo hombres, recursos y medios para sustentar el poder debilitado ya por la pérdida de energías que implica vivir en la confrontación y en la orgánica mentira. Sin adversario que acepte el rol de enemigo situándose en otro bando, no habrá manera de continuar. “Dos no pelean cuando uno no quiere”, reza el refrán.

Lo que sigue también es obviedad: el repliegue, la retirada, una suerte de final. Antes o después, cuando se tenga en claro de qué manera hacerlo para no mostrarse vencidos o para posicionarse como víctimas de algún invento conspirativo aunque no queden villanos o agoreros del mal que permitan ser utilizados como tal, se pulverizará ese epicentro que, en poco más de un lustro, logró diezmar la Argentina hasta convertirla en archipiélagos, en islas…

Mientras un discurso para inaugurar una muestra del sector agropecuario no pueda ser una alocución que ponga de manifiesto resultados y proyectos y deje asomar la dignidad de hacer Patria a través del trabajo rural, en vez de ser una coraza o un pedido para poder crecer y progresar; mientras las ideas y convicciones no se organicen y aúnen por sus semejanzas y objetivos, sino que se disipen y vendan según la conveniencia y oportunidad espacio-temporal, es muy difícil aventurar cambios de envergadura en estas latitudes.

Podrá convocarse a los medios, cambiarse un funcionario y hasta definirse teóricamente si quedarse con el Partido Justicialista o concertar que todo va a seguir medianamente igual. Ante este panorama, cualquier análisis político puede simplificarse haciendo un “ta-te-ti” de nombres que desertarán, infiriendo que el campo ganó con su muestra frente a la manipulada conferencia de prensa con reglamento y manual, suponiendo que el leitmotiv de la revuelta social cordobesa es fruto de un régimen obsoleto de coparticipación federal o probando que la previa se gestó en Balcarce 50.

En rigor, pueden analizarse puntos y comas de cada oratoria escuchada este fin de semana y concluir quién mintió y quién dijo la verdad, o a quién se aplaudió más. Pero nada de eso aporta a este rompecabezas deshecho en que se convirtió la Argentina. Hay que lograr que las fichas vuelvan a encastrarse de manera tal que quede armónico el paisaje. Y “podemos hacerlo ahora o esperar al 2011”. La paradoja es que la elección no es de nosotros ni de los demás. La decisión está del lado de la Argentina de Cristina que es Kirchner, o de Kirchner que es Cristina
profundización de un gesto que renovó el aire viciado.

Ni los políticos ni el Gobierno, sólo la sociedad puede lograr la profundización de un gesto que renovó el aire viciado.

Apenas una semana atrás, una suerte de hartazgo sofocaba a los argentinos, parecía que ni un milagro fuese posible en un país diezmado. Algunas voces acunaban vagas esperanzas pero no estaba claro si se trataba de deseos o pálpitos. Luego sobrevino la algarabía. Un número impreciso de ciudadanos relegaron, aunque sea por un rato, sus apetencias personales en pro de un objetivo común: un cambio. Las estadísticas perdieron ya el prestigio de antaño, de manera tal que no es fácil establecer cuantos argentinos rodearon el Monumento de los Españoles consustanciados con el campo, y cuántos estaban allí bregando simplemente para que se los considere humanos, cansados de vivir en el hastío, como rebaño.

En lo cotidiano, uno está dispuesto a aceptar versiones inexactas de ciertos acontecimientos. Un ejemplo banal: se puede hacer caso omiso al empleado que se excusa aduciendo que lo ha demorado el tránsito cuando, en verdad, Morfeo esa mañana no quiso que lo abandone temprano. Pero de ahí a que todos los días, sin excepción, uno soporte leer y escuchar índices fantásticos, y le griten que hay menos pobres, que los precios están bajando, y que aunque creamos vivir en Argentina, en la realidad (oficial) vivimos en Suiza, hay una diferencia más que intrínseca.

Ya intentaron hacernos creer que la inseguridad era una sensación y la inflación “una construcción mediática”. Nos vendieron discursos que, contrastados con lo cotidiano se vaciaron de coherencia. Ante los problemas no se buscaron soluciones, se los ha dilatado con contraataques y denuncias de complot y conspiraciones. De allí que, terminado el proceso parlamentario, y tras un inexplicable silencio de radio, la Presidente convocara a los legisladores del FpV que apoyaron, por convicción o por obediencia debida, su iniciativa pero no para evaluar errores sino para realinearlos. ¿Reflexionaron? No. Atacaron ferozmente a quienes votaron diferente, y salieron a decir que el tema está terminado, aclarando que de ninguna manera han sido derrotados. Nadie pretendía, sin embargo, ponerse el mote de triunfadores, razón por la cuál, la aclaración suena a fracaso autoproclamado, y saca a relucir la debilidad extrema de la jefe de Estado. No en vano las calles de Buenos Aires se empapelaron con carteles que rezan: “Ahora más que nunca, Fuerza Cristina” ¿Por qué “ahora más que nunca” si, desde el oficialismo, niegan un traspié y hablan de traiciones, en vez de ejercicio democrático?

Asimismo, que se festeje que, la Cámara Alta, obró sorteando amenazas y aprietes del Ejecutivo ratifica que la independencia de poderes es un mito. Más que celebrar habría que analizar cómo nos anestesiaron tantos años. Argentina nunca fue un paraíso. Hubo y hay blancos, grises y negros en todos los paisajes recorridos. Los argentinos podemos asumir el error de un gobierno, hay cierta costumbre y entrenamiento en ello. ¿Qué necesidad tienen de vender fortaleza cuando no la hay, en vez de convocar al grueso de las fuerzas políticas para aunar criterios en pro de una mejor gobernabilidad? La metodología del kirchnerismo es intrincada en demasía. Ha habido tantas trampas, y se han guardado tantos ases en la manga que enseñaron a desconfiar de todo cuanto dicen, y también de todo cuánto callan… ¿Por qué hay que creer que ahora lanzarán una gestión renovada? ¿De qué puede servir un cambio de gabinete, si es que lo hubiera, cuando las decisiones sólo pasan por una mente maniquea? Los ministros ni siquiera fueron funcionales a la Presidente, ¿o acaso hicieron algo que no fuera ejecutar órdenes del jefe de siempre? Hay que diferenciar cirugía de cosmética.

Es lícito disfrutar que la corrupción haya fallado pero, sobre un solo caso, no se puede erigir todo lo que implica un verdadero cambio, y menos aún cuando los actores no se han renovado, y es el mismo director quien sigue dirigiendo el teatro. La única transformación palpable está del otro lado: en los ciudadanos que decidieron no aceptar que le sigan vendiendo siempre idéntico espectáculo. Más que centrar la vista en la puesta en escena que se hará de ahora en más en Balcarce 50, conviene observar que la actitud cívica de las últimas semanas, no sea furtiva ni se haya apagado. El cambio social será más fructífero que el cambio político si consideramos quienes habitan la residencia de Olivos.

La necesidad de liderazgos sanos, de marcos de referencia, nos ha llevado muchas veces, a endiosar protagonistas efímeros. Después, ni el recuerdo los abriga porque “la memoria es porosa para el olvido” como decía Borges, o porque no eran dioses sino humanos y se confundieron, erraron como sucediera con Juan Carlos Blumberg. Ejemplos como estos deberían servir para que no sufra igual suerte, el vicepresidente Julio César Cobos. Su voto despertó fervor y merecidos aplausos. Más allá de la motivación, fue quién dio a los argentinos un soplo de aire fresco cuando comenzaba a faltar oxígeno y, en penumbras, casi no nos reconocíamos. Pero dejemos a la historia que lo defina con el adjetivo más preciso.

No es justo depositar en él, las esperanzas de todos, ni mucho menos situarlo en un pedestal donde estuvieron otros a quienes se ha derribado antes de que cante el gallo. ¿Para qué aventurarnos si hemos sufrido ya tantos desencantos? Dejemos que el tiempo decante y apostemos, más que a héroes repentinos, a las energías propulsoras de aquellos que, venciendo miedos y egoísmos, se movilizaron sin flaquear por un país distinto.

Ahora bien, es insólito que más de cien días de crisis pretendan resolverse con un oscuro decreto (ver, si no, la opinión de Gregorio Badeni al respecto). El “dar vuelta la hoja” que proclama el oficialismo huele más a estrategia para ocultar culpa e ineficiencia, que a toma de conciencia. Esperar que los Kirchner cambien frente a lo que ellos consideran apenas un percance generado por deslealtades, y no un error basado en la ceguera, el capricho y la soberbia, es tan ingenuo como peligroso. No puedo compartir el optimismo desmedido de muchos. Si nos quedamos en la algarabía del primer paso, nos olvidamos que hay que seguir caminando.

Cinco años alcanzan para tener una certera idea de quiénes, cómo y de qué forma están gobernando. Si algo hay que reconocer al matrimonio presidencial es la coherencia en sus modos y maneras. El “estilo K” ha grabado a fuego todos y cada uno de sus actos. Tanto la confrontación, la provocación, la conversión de adversarios en enemigos, como la concentración de poder, la soberbia y el revanchismo han estado presentes desde el 25 de mayo de 2003. No entremos a analizar la gestión de Kirchner como gobernador en el sur porque sería un golpe duro a la esperanza que recientemente conquistamos, aun cuando nada extraordinario haya pasado. Porque si analizamos fríamente, sólo pasó lo que pasa en una real democracia: funcionó el Senado. Qué la normalidad genere asombro no es buen dato... Pero claro, habrá que ver si hemos estado viviendo en un país realmente democrático o se nos ha estado engañado.

Rumores de futuros anuncios y reciclados hay demasiados. Conviene esperar a aventurarnos. Imaginarse a Néstor Kirchner alejado de la toma de decisiones es complicado; al respecto, la fábula de la rana y el escorpión algo ha enseñado.

Parafraseando a André Gide podríamos pedir que el cambio avizorado esté en la pupila más que en el objeto contemplado, porque sólo la sociedad puede lograr la profundización de un gesto que renovó el aire viciado. Esperar que el olmo dé peras es desdeñar este instante en que la gota cae en el río de Heráclito.

Roberto Cachanosky
Los problemas se multiplican, pero para los K no hay novedades

El matrimonio Kirchner y sus aliados continúan empecinados en negar la realidad y hacer su propia lectura sesgada de los hechos.

Cada vez es más evidente que los parches, las mentiras estadísticas y los discursos desde el atril buscando conspiradores internos y externos han dejado de tener la efectividad de una anestesia para intentar disimular los problemas de fondo de la economía y las crecientes complicaciones políticas.

Durante unos pocos días de la semana pasada, la crisis financiera internacional logró tapar, transitoriamente, los problemas internos, aunque no lo del todo dado que las desafortunadas palabras de Cristina Fernández hablando de la solidez de la economía argentina y recomendándoles a los norteamericanos que prepararan un plan B, dejó en evidencia la escasa humildad con que sigue manejándose el gobierno.

Desde el punto de vista político el juicio por las valijas de Antonini Wilson van destapando ollas de las que sale un olor nauseabundo. Es que cuando uno busca el poder absoluto y, por un tiempo, logra detentarlo, se siente libre de todo control y la tentación de actuar con total impunidad lo invade como una enfermedad, creyendo que los resortes que uno puede manejar conseguirán tapar todo lo que no se pude esconder bajo una democracia republicana. Sin embargo, los vientos políticos, más tarde o más temprano, suelen cambiar de rumbo, y, en ese momento, saltan todas las tapas de las ollas y el olor a podrido pasa a ser insoportable.

Pero no solamente la cuestión política tiende a complicarse con la creciente oposición del vicepresidente Cobos a los manejos arbitrarios del Ejecutivo, el pedido de la CGT, Moyano incluido, de declarar como crimen de lesa humanidad el asesinato del dirigente sindical Rucci o las sospechas que surgen sobre el financiamiento de la campaña electoral de Cristina Fernández con dinero del narcotráfico, sino que la economía empieza a mostrar claros síntomas de haber entrado en una lucha por la distribución por el ingreso.

El gobierno ha propuesto un aumento de $ 500 fijos no remunerativos como forma de tranquilizar a los dirigentes sindicales ante la creciente inflación. A su vez, los empresarios del sector industrial han salido a decir que no están en condiciones de afrontar nuevos incrementos de salarios. Es que este sector, al igual que el agropecuario, tiene que enfrentar una situación muy diferente a la de un par de años atrás.

En primer lugar, el eufemismo del tipo de cambio competitivo ha dejado de existir por efecto de la inflación interna que se comió el tipo de cambio real.

En segundo lugar, el consumo interno tiende a desacelerarse rápidamente por caída del ingreso real y por incertidumbre. Esto quiere decir que los productores locales tienen, actualmente, menor tasa de rentabilidad y, además, menores niveles de venta. Pero, al mismo tiempo, esos menores niveles de venta deben ser compartidos con crecientes importaciones por efecto de la caída del tipo de cambio real. Las suspensiones en algunas empresas del sector automotriz reflejan que el mercado interno ya no empuja como antes.

En tercer lugar, tenemos a Brasil devaluando su moneda frente al dólar, lo cual impulsará más exportaciones de ese país hacia la Argentina y menos de aquí hacia Brasil. El BCRA deberá empezar a mover hacia arriba el tipo de cambio y así comenzaremos a ver como precios, salarios y tipo de cambio empiezan la típica carrera pre crisis.

En cuarto lugar, la astucia que siempre se le otorgó a Néstor Kirchner para enfrentar situaciones complicadas parece empezar a diluirse. Es que, su esposa, salió a anunciar con bombos y platillos el pago al contado al Club de París como forma de recuperar la confianza en el mercado financiero luego del fisco de los U$S 1.000 millones que le prestó a tasas siderales el comandante Chávez. Ese anuncio, que tiende a diluirse, no consiguió frenar la desconfianza en la capacidad de pago del gobierno argentino al punto que el riesgo país superó los 1.000 puntos. Tampoco consiguió recuperar la credibilidad el anuncio del pago a los holdouts ni la recompra de títulos por parte del BCRA. Esto quiere decir que, mal que les pese al matrimonio, ya nadie cree en sus promesas y palabras, y la astucia de Kirchner con el manejo de la caja se ha agotado.

Pero como si todo esto fuera poco, el ninguneo que el gobierno le aplicó al campo durante meses luego de que este sector levantara sus actos de protesta, han colmado la paciencia de los productores y, nuevamente, tenemos a los productores en las rutas protestando.

Es que esta protesta puede llegar a ser peor que la anterior porque hay dos cosas que los Kirchner no entienden. En primer lugar, ellos deben pensar que los productores tiran las semillas de la soja, el trigo o el maíz y después de esparcirlas por sus campos se tiran en una reposera a tomar mate y comer asado mientras ven a crecer el yuyito o pastar a las vacas, y después se suben a la 4 x 4 para ir a pasear por el pueblo. Daría la sensación que para ellos, la producción agropecuaria es trabajo sin esfuerzo ni riesgo, y pura ganancia. Todavía no han advertido el grado de tecnología que maneja el campo, los riesgos climáticos que asumen, el costo de capital que hay en maquinarias y equipos y el profesionalismo con que se manejan los jóvenes productores que administran los establecimientos con criterios serios de administración de empresas.

El exabrupto de Kunkel diciendo que los productores le pidan al Cardenal Bergoglio que rece más fuerte para que llueva ante la sequía que padecen amplias zonas del país, refleja el grado de resentimiento con que se maneja el gobierno frente al campo luego de haber sido puesto de rodilla por toda la sociedad ante el atropello de la 125. Todo hace pensar que esa derrota política, que por cierto marcó un punto de inflexión en la era kirchnerista, es algo que todavía no ha podido digerir el kirchnerismo. Solo atina a descalificar a los productores y a burlarse de los problemas de sequía que afectan al país. Semejante comportamiento no es ni política ni estrategia. Simplemente es resentimiento y venganza ante quien no se dejó humillar.

El segundo punto que no entienden es que el precio de la soja ya no está en U$S 600 dólares y que los costos de los insumos aumentaron enormemente, lo que a su vez lleva a que los rendimientos por hectárea sean menores por menor uso de agroquímicos. Tampoco parece importarles que, por la sequía, los rindes hayan disminuido. Y, finalmente, parecen desconocer que cuando se producen este tipo de situaciones los primeros en desaparecer del mercado son los productores marginales, es decir, aquellas explotaciones más chicas y con menor rendimiento por hectárea. Es decir, los más chicos son los primeros en acusar el impacto porque tienen menor capacidad de resistencia.

Los que salieron y vuelven a salir a las rutas no son los dueños de los pools de siembra que tanto desprecia el gobierno. Si así fuera, la cantidad de manifestantes en Rosario y en Buenos Aries mostraría que el país está repleto de pooles de siembra.

El campo nuevamente en protesta, los sindicatos presionando por incrementos de salarios y la industria con menores márgenes de utilidad y ventas en bajas muestran una economía que tiende a languidecer.

Pero tan en las nubes viven en el gobierno, que mientras el impacto recesivo comienza a sentirse hasta en los comercios de las ciudades (basta con ver la cantidad de carteles que se ven en locales vacíos con el tradicional “se alquila”) ellos siguen viajando en helicóptero y usando el avión presidencial para irse los fines de semana al sur, todo a costa de los contribuyentes.

Mientras disfrutan de las fiestas de palacio, creen que el pueblo se queja de puro gusto, de simple egoísta que no quiere seguir manteniendo, a fuerza de impuestos, el despilfarro de la corte kirchnerista.

No vaya a ser cosa que al actual gobierno le pase lo mismo que a Luis XVI, que por seguir explotando al campesinado con impuestos abusivos terminó creando el caldo de cultivo para que se gestara la famosa Revolución Francesa. Alejado de toda realidad, el rey francés escribió en su diario el 11 de julio de 1789, por la mañana: “sin novedades”.

¿Quién desestabiliza al Gobierno?

En su iracundia discursiva, Néstor Kirchner no advierte que quien ha puesto el hacha sobre la raíces de la gestión de su esposa es precisamente él mismo.

El martes 15 de junio, en un extravagante discurso anti-campo, el cónyuge presidencial en retiro activo descargó su incontinencia verbal quizás para exculparse un pasado setentista que lo encontró ajeno al mismo.

En el agitado discurso –concluido con una transitoria pérdida de conciencia- el actual presidente del partido oficialista, mezcló el aceite con vinagre, intentando desatar su furia contra los ganaderos, agricultores, chacareros, tamberos y contratistas de consorcios de siembra. Olvidó agradecerles porque fueron ellos quienes proporcionaron una ingente cantidad de divisas para que el país se pusiera en marcha después de la fenomenal crisis del 2001 con las parcas del corralito, el default, la devaluación, el corralón y la pesificación asimétrica.

Por un instante, el discurso anti-campo, unió acontecimientos dantescos: los desasosiegos de la revolución libertadora de 1955, los comandos civiles, el entierro del cadáver de Evita en 1957 en el cementerio Maggiore de Milán, su traslado en 1971 a la residencia madrileña de Puerta de Hierro, los grupos de tarea de la dictadura militar de 1973 , el abrazo al almirante Isaac F. Rojas en 1989 y la gestión de un poderoso ministro de economía que tuvo la desdicha de ser nieto del fundador de la Sociedad Rural Argentina en 1866.

De esta mezcolanza el actual presidente de facto intentó elaborar un silogismo académico, deduciendo la conclusión de que los productores rurales de 2008, cobijan en sus pliegues a eternos golpistas que intentan desestabilizar el gobierno de la presidenta Cristina.

Sin embargo, su iracundia discursiva le impidió ver que quien ha puesto el hacha sobre la raíces del actual gobierno es precisamente él mismo. Porque no repara en juntar elementos desestabilizadores que afectan la sustentabilidad de la gestión.

A mano levantada podría ensayarse un croquis político, pero eso es harina de otro costal. Trataremos de analizar la situación basándonos exclusivamente en los elementos que nos brinda la ciencia de la administración según uno de sus máximos exponentes (Harold Koontz & Heinz Weirich, “Management: A global perspective”. Hay traducción al español de la 12ª edición, McGraw Hill Interamericana, México, 2006).

Ya sea para una empresa comercial, como para entidades sin fines de lucro o para organismos gubernamentales, la gestión razonable requiere que la máxima autoridad, cuente con la adecuada conformación de tres sistemas administrativos claves: el sistema de inteligencia, el sistema de deliberación y el sistema de ejecución.

Sistema de inteligencia

El sistema de inteligencia se refiere a la metódica y cuidadosa tarea estadística de recoger los datos numéricos que describen y miden la realidad circundante. Cuando el sistema de inteligencia es adecuado, el gobernante puede desempeñar profesionalmente su papel de estadista y comportarse como lo señala la etimología de la palabra.

El término “gobernante”, al igual que la palabra “cibernética”, provienen de un vocablo griego; “kubernete”, que significa nada menos que “timonel o navegante”.

Y el navegante, para conducir el barco, necesita de una serie de datos muy precisos que le brindan ciertos instrumentos imprescindibles, sin los cuales puede encallar o hundirse.

A esta altura de los acontecimientos no existe duda alguna que un secretario de Estado, por orden directa del cónyuge presidencial, realizó la increíble tarea de destruir el más idóneo instrumento de inteligencia económica que disponía el país. Se expulsaron a los mejores técnicos del INDEC, se desmantelaron las oficinas especializadas, se adulteraron los índices de precios, de pobreza, desocupación, de crecimiento, del producto bruto, del consumo y disponibilidad energética.

Últimamente, ha culminado esta bastarda tarea introduciendo una falsa metodología para calcular el índice del costo de vida que influye en cláusulas salariales y en los ajustes de los bonos emitidos por el Estado Argentino. Esa metodología trucha no tiene ningún aval científico del más insignificante nivel, pero sus reglas se guardan celosamente como si fueran el secreto nuclear de la guerra de las galaxias.

Lo mismo corresponde señalar sobre los datos de ejecución presupuestaria, que son desconocidos hasta que al cabo del tiempo aparecen informaciones parciales que indican, casi clandestinamente, en qué se ha gastado o despilfarrado el dinero obtenido de los contribuyentes.

Sistema de deliberación

El sistema de deliberación se compone de tres funciones imprescindibles: la consulta, el diálogo y el acuerdo.

Del mismo modo que se ha destruido el sistema de inteligencia, sin el cual la gestión de la presidente se hace a ciegas, el antiguo presidente en retiro activo, se ha ocupado de consolidar un esquema de deliberación caracterizado por la inoperancia de organismos verdaderamente asesores.

Tanto el INTA -en la crisis del agro- como CAMESSA -en la crisis de energía- son organismos de jerarquía científica, integrados por personas altamente expertas en estas materias, pero no son consultados para emitir opinión sobre sus asuntos.

En cuestiones de deliberación, el cónyuge presidencial se ocupó de anular los habituales procedimientos de consultas con personalidades de la ciencia, las academias, los especialistas, los líderes opositores, profesores e investigadores universitarios y científicos de relevancia mundial, como Otto T. Solbrig, profesor emérito en biología evolutiva de la universidad de Harvard, quien estuvo varias veces en el país y nunca ningún funcionario le pidió una opinión fundamentada sobre los temas que conoce profundamente.

Haciendo alarde de desaprensión, a nadie han citado ni requerido para brindar consejos técnicos sobre ninguno de los problemas que están cercando peligrosamente a la presidente.

Otra institución de deliberación política, tan tradicional como la existencia misma del gobierno, es el gabinete de ministros cuya función se ejerce solamente cuando los ministros se reúnen, presididos por la presidente y establecen un cambio de enfoques alcanzando lo que ha dado en llamarse “el acuerdo general de ministros”. Esa habitual reunión de gabinete, ha sido precisamente derogada en los últimos años por el cónyuge presidencial e iracundo orador de la manifestación anti-campo.

Por último, también se han repudiado otras prácticas habituales de los gobernantes que están atentos a cambios mundiales, traducidas en su participación en seminarios locales -como los que organiza IDEA- o en foros internacionales -como los de DAVOS, Suiza- o majestuosas exposiciones -como Expoagro de Armstrong, finalizada el 8 de marzo- que fuera la mayor y más importante exposición mundial en tecnología y práctica rural con la presencia de 206.000 visitantes y 6.500 expertos extranjeros interesados en conocer el secreto de la productividad y las técnicas de siembra directa, siembra de precisión, utilización de variedades transgénicas e incorporación de nutrientes al suelo practicados por los productores rurales argentinos.

Sin excepciones, todos estos mecanismos de deliberación y apreciación de la realidad, han sido rechazados por el antiguo presidente y siguen siéndolo por la actual presidente de la Nación.

Sistema de ejecución caótico

Además de los sistemas de inteligencia y deliberación, toda gestión eficiente necesita de un sistema de ejecución, que cuenta con reglas afianzadas por siglos de experiencia.

Pero, las prácticas microscópicas que pueden desarrollarse en una comunidad patagónica, con escaso número de habitantes como Santa Cruz, uniformidad casi absoluta de puestos públicos y sin un tráfico cultural o científico de significación, han marcado a fuego el estilo de ejecución que caracteriza al antiguo presidente. Ese estilo parece haber sido impuesto también a la actual presidente por su cónyuge.

Se trata de una primitiva obstinación tendiente a no delegar autoridad en ninguna persona, asumiendo uno mismo todas las tareas grandes o pequeñas, sin que nadie más tenga facultades para tomar decisiones.

Esta negativa a delegar autoridad se ha puesto en evidencia en las reiteradas desautorizaciones sufridas por el Jefe de Gabinete toda vez que intentaba llevar al despacho de Puerto Madero los acuerdos alcanzados con los representantes del campo. Irremediablemente recibía un veto y se le exigía una mortificante marcha atrás.

El personalísimo sistema de ejecución utilizado en la gestión patagónica fue trasladado al enorme escenario nacional, generando consecuencias caóticas, apreciadas en la tozudez de no descentralizar las licitaciones, concentrar las adjudicaciones y encomendar la ejecución de obras públicas a un grupo de empresas amigas, sospechosas de recurrir a sobreprecios.

Desde la más pequeña reparación de una escuelita rural hasta las obras faraónicas del tren bala, todo absolutamente se resuelve concentrando la ejecución en un ministerio de Planificación que, para colmo de las paradojas, carece de planes, tal como quedó demostrado cuando la Suprema Corte le exigió un plan para saneamiento ambiental del Riachuelo.

Tales prácticas barriales, unidas a un estilo que menosprecia el establecimiento de reglas previsibles y que salta de prioridad en prioridad según los intereses circunstanciales, han creado un sistema de ejecución de la obra pública repleto de anuncios pero huérfano de realizaciones.

Por haber afectado estos tres esenciales sistemas de gestión, el verdadero y único desestabilizador del gobierno de la presidente Cristina es su cónyuge en servicio activo, quien haría un acto de inapreciable servicio si se convenciera que su función más adecuada es la de pasar a revistar en la categoría militar de retiro efectivo.
Esperemos que el Gobierno advierta que lo que la sociedad espera es un llamado a la concordia en pos de una mejor vida para todos.

Si bien las formas del reconocimiento se alejan bastante de la hidalguía y la grandeza, los Kirchner derogaron la resolución 125. De nuevo las velocidades de Kirchnerlandia nos hacen recordar otra vez los días que corren entre que esto se escribe y la publicación. Pero pese a ese detalle podemos intentar algún análisis de lo que vendrá.

El decreto de anulación tiene formas más parecidas a las de una proclama que a la humildad del grande. De su terminología casi se desprende la creencia de que el gobierno no solo tiene razón e hizo todo bien sino que además, en realidad, ganó la discusión. Relata allí lo que a su juicio son una serie de actividades delictivas, de resulta de las cuales tuvo que dar marcha atrás en su posición. Curiosa conclusión la de un gobierno de la ley, que supuestamente reconoce deber bajarse de sus convicciones por la presión del delito.

Pero lo cierto es que la primera condición para que se pueda esperar un nuevo desarrollo a partir de ahora, está dada: el capricho de las retenciones móviles es historia.

¿Qué cabría esperar desde ahora? Todos coinciden, desde el Vicepresidente Cobos hasta el último de los argentinos bien nacidos, que la ciudadanía sensata aspira a vivir en paz, lejos de los insultos y de las crispaciones a las que inútilmente los Kirchner han sometido al país desde 2003. La gente necesita armonía, relajación, seguridad… vivir tranquila.

Para ello harían falta varios pasos. El primero, a regañadientes, se cumplió. Pero las formas en que ese paso se dio dan lugar a dudas sobre los siguientes. Ese trago de aceite de ricino que para el gobierno fue desandar el camino hasta el 10 de marzo, indica que han entendido poco.

Si el país comenzara a “ablandarse” y a dejar atrás las tensiones artificiales para mirar hacia adelante, a buscar la unión y dejar el “numerismo” completamente enterrado, quizás tengamos aun una oportunidad para vivir en paz.

Al día siguiente del voto de Cobos, tuve la oportunidad de conversar con el presidente de una importantísima empresa automotriz y no pude evitar preguntarle como veía esto desde el punto de vista de un extranjero que vive aquí pero que, evidentemente, está de paso en la Argentina. Me contestó con una enorme simpleza. Me dijo: “Esto es la democracia”.

Resulta revelador como el mismo hecho puede ser visto de manera tan diametralmente opuesta: para los partidarios del gobierno esto era el fin, un atentado a la democracia, una herida de muerte, el ejercicio de una actividad destituyente. Pera alguien criado en la cultura democrática, esto, precisamente, es la democracia.

Y no cabe duda de que para una parte mayoritaria de argentinos y el gobierno en particular, el concepto de democracia se ha confundido con el “numerismo”, es decir, con la rudimentaria idea de que la democracia consiste en que quien gana unas elecciones puede hacer lo que quiere con el país. Para esta forma de entender la democracia, esta consiste en imponerse en unas elecciones.

Afortunadamente la democracia es un sistema mucho más complejo que eso. La democracia implica un constante balance entre las opiniones sociales representadas en los poderes elegidos y éstos, tienen la libertad -y la obligación- de discutir y acordar los mejores compromisos para la suerte del todo. La voz cantante del que ganó no es la única y los argumentos racionales de una discusión pueden mover los votos de los legisladores hacia un lado y otro con independencia del resultado de las elecciones. La divergencia entre los votos legislativos y los votos electorales no es un atentado a la democracia, sino, al contrario, la democracia misma.

El “numerismo” le ha hecho un enorme daño a la Argentina. La ha llevado a tomar como normales cosas que no lo son. La ha llevado a creer por ejemplo que el Vicepresidente debe acompañar siempre la opinión del presidente cuya formula integró. Con estos criterios no haría falta ni su presencia ni la de los legisladores por las minorías, porque el “número electoral” tomado como sinónimo de la democracia siempre debería imponerse.

Es lamentable que el país se tome tanto tiempo para entender estas simplezas. Quizás sea ésa la diferencia que tiene con otros: los demás tienen una velocidad de aprendizaje mayor.

Apostemos a que eso cambie. A que comencemos a ver más temprano ciertas obviedades. Entre ellas, esperemos que el gobierno advierta que lo que la sociedad espera es un llamado a la paz y a la concordia. A la resignación de rencores y venganzas en pos de una mejor vida para todos.

Frente a estos ideales, existen algunos que hablan de “relanzamiento” del gobierno. ¿Qué entenderán por ello? ¿Sacar de la escena a los íconos inconfundibles de un idioma de furia que ha sido vencido por la aspiración a la concordia? ¿Mandar de vacaciones a los Néstor, a los D’Elía, a los Kunkel, a los Moreno, a los Pérsico, a los Bonafini? ¿O, al contrario, redoblar la apuesta (como siempre les gusto decir) y confirmar a los que ya son ministros y nombrar a los que no los son? Un Kirchner jefe de gabinete, con D’Elia y Bonafini en el elenco ministerial…

Las grandes disyuntivas de las naciones siempre terminan resolviéndose según la clase de gente que en esos momentos culminantes tiene en sus manos la suerte de las decisiones.

El renunciar al rencor y al resentimiento requiere cierta dosis de benignidad, de corazón abierto, de humildad, de grandeza verdadera y de cierta hombría de bien. La paz requiere de la bonhomía de los grandes.

Mi duda es si estamos en presencia de esa buena gente, de esas personas de sentimientos nobles que, dejando a un lado sus porfías personales, dan un paso hacia la unión de todos para que, en la diversidad, la armonía reine en una tierra ya cansada de tanta agitación
24/07/2008
Política Nacional / Alejandro Sala
Kirchner y sus contradicciones

El cuestionamiento del liderazgo del ex presidente sobre el peronismo es la consecuencia política más significativa del rechazo parlamentario de las retenciones móviles.

El fracaso del proyecto de aplicación de las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias no traerá aparejados cambios significativos en el escenario político. El kirchnerismo seguirá ocupando el centro de la escena y retendrá la iniciativa. Las fuerzas de oposición no han tenido una participación significativa y mucho menos decisiva en el desarrollo del conflicto entre el gobierno y los ruralistas y, por lo tanto, no han extraído de este episodio rédito sustancial alguno. La novedad radica en que el liderazgo del Néstor Kirchner sobre el peronismo ha quedado en entredicho. Aunque formalmente el santacruceño sigue siendo el líder del justicialismo, muchos dirigentes peronistas ponen en duda la conveniencia de extender excesivamente su crédito. Conviene, en este sentido, no engañarse en cuanto a que inclusive muchos gobernadores, intendentes y legisladores que acompañaron la posición del gobierno en su controversia con los productores agropecuarios no lo hicieron por convicción sino por razones de otras índoles que no viene al caso detallar.

Este hecho, la puesta en cuestión del liderazgo de Kirchner sobre el peronismo, es la consecuencia política más significativa de este resonante episodio. Es necesario aclarar que esto no significa que Kichner haya dejado de tener gravitación sobre el universo peronista pero sí que muchos que antes estaban firmemente encolumnados detrás del marido de la Presidenta ahora están abiertos a escuchar otras alternativas y los que antes no tenían espacio porque estaban distanciados de Kirchner, ahora tienen la oportunidad de hacerse oír. Sin embargo, no conviene sobredimensionar la significación de este fenómeno porque los adversarios internos del kirchnerismo están muy lejos de haber constituido una alternativa a la que quepa visualizar como viable. Han logrado, eso sí, abrirse un espacio y Kirchner, que antes podía ignorarlos, de ahora en más está obligado a prestarles atención.

Cabe suponer que una de las consecuencias de este conflicto será que, en adelante, el Congreso tendrá una mayor influencia en la vida política del país. También, posiblemente, los gobernadores se harán oír. Para un personaje como Kirchner, que no admite opiniones disonantes, la situación será difícil de sobrellevar pero no tiene alternativas. La magnitud del conflicto provocado por el estilo personalista del ex presidente no deja margen para que continúen este tipo de prácticas, las que eran tan habituales hasta hace algunos meses. Es por eso que cabe imaginar que Néstor Kirchner tendrá poca presencia personal en público al menos durante algunos meses y que el protagonismo visible quedará a cargo de su esposa, quien devotamente continuará ejecutando las indicaciones que su marido le vaya impartiendo. Esto le permitirá al kirchnerismo recomponer su imagen y replantear su estrategia para adecuarla a las nuevas circunstancias.

La duda que surge es si el gobierno logrará reacomodarse al nuevo escenario. Los antecedentes señalan que le resultará difícil pero tampoco hay que imaginar que el kirchnerismo no podrá redefinir su perfil político. Néstor Kichner es un político experimentado y sabe cuáles son las reglas del juego. Por lo tanto, es lógico imaginar que sabrá adecuarse a las nuevas circunstancias. Desde ya que no modificará el sentido esencial de su política, la cual seguirá orientada, como ya lo han expresado reiteradamente muchos dirigentes kirchneristas, a promover la redistribución de la riqueza.

La otra cuestión que se plantea es que, probablemente, la situación económica experimente un creciente deterioro de aquí en más. Como la orientación que es necesario darle a la política económica para reencauzarla es opuesta a la que conviene a los objetivos políticos del gobierno, se plantea en este punto un problema sumamente difícil de resolver. Economía tambaleante y cuestionamientos internos en el propio peronismo configuran un cóctel explosivo para que lo maneje el kirchnerismo. Los adversarios internos del gobierno no le van a perdonar que la situación económica se deteriore pero para que la economía se encarrile hay que resignar la fantasía de redistribuir la riqueza. Esta contradicción le plantea un problema sin solución al gobierno. Hay que entender que, cuando Kirchner afirma que la redistribución de la riqueza es un contenido central de su gobierno, está diciendo la verdad. Kirchner piensa así y es consecuente con la posición política que tuvo a lo largo de toda su vida, desde sus inicios en la década del ’70 cuando coqueteaba con los montoneros. Kirchner nunca ha sido ideológicamente hipócrita ni ambiguo.

Por supuesto que quienes comprendemos los fundamentos básicos de la economía sabemos que el proyecto político del gobierno es impracticable. Los kirchneristas no lo entienden así y por eso están inmersos en una pendiente declinante, cuya primer y estruendosa manifestación fue el fracaso en su propósito de imponer las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias. En los próximos meses cabe esperar que intenten recomponer el rumbo y es posible que obtengan algún éxito pasajero, ayudados, paradójicamente, por el hecho de que están en una posición política débil, lo que los obligará a resignar sus convicciones más profundas. Pero cuando haya pasado este primer momento de derrota, seguramente insistirán con sus iniciativas alocadas y, entonces sí, quedarán expuestos al riesgo del desmoronamiento definitivo, al cual sucederá alguna otra de las infinitas versiones que puede ofrecer el siempre camaleónico peronismo.
Se confirma el rumbo de colisión

ublicada 28/07/2008
Al inicio de la semana / Roberto Cachanosky
Se confirma el rumbo de colisión




En mi nota anterior, me mostraba escéptico sobre un posible cambio en las formas y el fondo de la política de Cristina Fernández de Kirchner a partir de la derrota que sufrieron en el Senado, no solo a manos de Cobos, sino de una importante cantidad de senadores peronistas y radicales k que no acompañaron el proyecto oficialista.

¿Por qué pensar que los Kirchner iban a aprovechar las nuevas circunstancias para cambiar, si durante 5 años vinieron desaprovechando las fabulosas oportunidades que nos dieron los mercados internacionales para lanzar una etapa de crecimientos sostenido?

La sola lectura de los fundamentos del decreto que debería haber derogado la resolución 125 reflejan ese espíritu de confrontación permanente que ya no puede explicarse como una táctica política sino que, desde mi punto de vista, ha pasado a ser tema de otras disciplinas como la psiquiatría. Y no es una ironía el hacer referencia a las ciencias médicas dado que no es fácil explicar porqué causa el matrimonio presidencial parece gozar tanto con la agresión verbal, la división de la sociedad y las descalificaciones. Los dichos de Cristina Fernández de Kirchner sosteniendo que la clase media se equivoca si cree que su progreso se debe a su esfuerzo personal, sino que se debe a las políticas por ella aplicadas, son una clara muestra de ese comportamiento de agredir a los sectores que, ya en el 2007, no la acompañaron con su voto. Así que los Kirchner parecieran tener una incontenible vocación por ganarse enemigos. Si en el 2007 la clase media urbana le votó en contra y en el 2008 el matrimonio no tuvo mejor idea que pelearse con los sectores rurales que la apoyaron con su voto, lejos estamos de poder apelar al análisis político para explicar semejante comportamiento. Claramente el matrimonio está decidido a chocar el barco contra el iceberg y hasta pareciera estar disfrutando con los destrozos que van a causar.

No debe extrañar, entonces, que el leal ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, haya optado por saltar del barco, haciéndome recordar el salto que, oportunamente, también dio Roberto Lavagna allá por fines del 2005 cuando la inflación empezaba a convertirse en un dolor de cabeza.

Nuevamente, con la renuncia de Fernández, comenzaron los comentarios sobre la oportunidad que tenía la presidente de oxigenar su gobierno, de cambiar el gabinete y de alejar a su marido de la gestión presidencial.

Bastó que, otra vez, los analistas formularan esta última sugerencia para que, nuevamente, Cristina decidiera, en un mismo día, acudir a dos actos públicos junto con su marido. ¿Cuál es el mensaje que uno recibe frente a semejante comportamiento? Ni se les ocurra que voy a cambiar.

Otro dato a tener en cuenta. Quienes apostaron a que luego del cachetazo en el Senado y la renuncia de Fernández venía el dialogo, el nuevo secretario de Agricultura dijo que no iba a recibir a la Comisión de Enlace del campo sino que iba a recibir a las entidades por separado. En otras palabras, de entrada plantea un conflicto innecesario, forzando una nueva situación de conflicto, de la cual parece gozar el elenco gubernamental.

Hagamos un pequeño resumen de la situación del matrimonio presidencial. Electoralmente tiene en contra a los grandes centros urbanos y a las zonas rurales. Solo les queda (¿?) el conurbano bonaerense siempre y cuando la inflación no termine de alejarlos del oficialismo.

La caja que los ayudaba a disciplinar a gobernadores e intendentes ya no es tan abundante (¿lo habrá percibido Alberto y por eso renunció?). Basta con ver las transferencias de recursos no coparticipables a las provincias para darse cuenta que estas empiezan a estar en serios problemas. Cuando se compara el primer semestre de este año con el primer semestre del año pasado, las transferencias a las provincias subieron solamente el 10%. Muy por debajo de la inflación y del 36% que se incrementaron los gastos corrientes.

El otro dato relevante es que los gastos de capital, obras públicas, subieron nada más que el 17,4% primer semestre contra primer semestre. Como referencia vale la pena tener en cuenta que en el electoral primer semestre del 2007 los gastos de capital aumentaron el 42% con relación al primer semestre del 2006.

En otras palabras, la pregunta que deben estar formulándose más de un gobernador e intendente K, es, ¿para qué alinearme con el matrimonio si tengo problemas financieros y, encima, no me mandan plata para las obras públicas? El apoyo al matrimonio empieza a ser puro costo y cero beneficio para más de un intendente y gobernador.

Como si todo esto fuera poco, la inflación no solo se ha comido los salarios reales, llevando a nuevas negociaciones, sino que el llamado tipo de cambio competitivo ha dejado de serlo. Como referencia, tomemos el “Índice Big Mac” que elabora la revista The Economist. En abril del 2003 un Big Mac costaba U$S 2,70 en EE.UU. y U$S 1,43 en Argentina (el tipo de cambio, en ese momento, era de $ 2,88). En julio de este año un Big Mac en EE.UU. cuesta U$S 3,57 y en Argentina U$S 3,64. Este solo dato confirma mis anteriores afirmaciones de que el tipo de cambio real ha vuelto a los niveles del 2001, con lo cual el corazón de la política económica del Gobierno ha quedado destruido.

De los superávit gemelos, vemos que el superávit de balance comercial tiende a evaporarse, por un menor ritmo de crecimiento de las exportaciones y por un acelerado aumento de las importaciones, sobre todo por el incremento de las importaciones de combustibles para paliar la crisis energética. En el primer semestre de este año, dichas importaciones se duplicaron respecto al 2007. Paralelamente el superávit fiscal, cuando se le quita la contabilidad creativa, también se deteriora. Así que los superávit gemelos también tienden a desaparecer.

En síntesis, no sólo los Kirchner siguen batiendo récords en la tarea de conquistar más enemigos políticos sino que, encima, la economía ya no les sonríe como un par de años atrás.

A pesar de todo eso, no están dispuestos a cambiar el rumbo y muestran una férrea decisión de seguir con la confrontación, ya sea por estrategia o por cuestiones que, a esta altura, solo la psiquiatría puede explicar.





Todo pasa y todo queda-Política Nacional / Gabriela Pousa
Publicada 28/07/2008
Política Nacional / Gabriela Pousa
Todo pasa y todo queda



“Pero no era la felicidad, era tan sólo una tregua.”
Mario Benedetti
Ante todo, debería aclarar que estas líneas no pueden considerarse sino como un aporte al gobierno nacional. De no ser interpretadas de ese modo, entonces, basta decir que son apenas “conjeturas” que no intimidan y mucho menos desestabilizan (ver, al respecto, reciente jurisprudencia).

¿Por qué esta aclaración? Pues porque cualquier opinión manifiesta que no concuerde con el deseo del matrimonio que ocupa la presidencia, parece tener acceso directo a alguna lista donde el oficialismo aglutina conspiradores, desestabilizadores, etc. Lista que por cierto, es cada vez más extensa. En breve, poca será la diferencia entre esta y la guía, sumando claro está, las páginas blancas, las doradas y las páginas amarillas…

Entre tanto, “todo pasa y todo queda”, como dice el poeta. La mejor exégesis del llamado “nuevo” escenario político nacional, la da una sola imagen ratificando aquello que suele decirse cuando se le adjudica mayor definición que mil palabras: a escasos minutos de la asunción, el flamante Jefe de Gabinete, se sentó entre medio de Julio De Vido y Ricardo Jaime. Una perfecta fotografía de la realidad. Más allá de sus manifiestas buenas voluntades, que en política lamentablemente no gravitan, Sergio Massa inauguró su asenso con una suerte de cátedra sobre los beneficios de la nacionalización de Aerolíneas Argentinas. Como si el cargo no lo hubiera sorprendido, como si hubiese estado estudiando el libreto a recitar con antelación a aquello que se presentó a la ciudadanía como medida sorpresiva ante un “portazo” inesperado para quienes habitan la residencia de Olivos. En algún momento habrá que detenerse a analizar por qué todo cuanto sucede tiene un tufillo diferente a cómo se lo vende…

La llamada “oxigenación” pedida por diferentes sectores de la sociedad tras la, ahora asumida, derrota del kirchnerismo en el Senado derivó en la salida del inefable Alberto Fernández capaz de conmover peligrosamente, aunque sea por un instante, con su crítica sagaz a ciertos des-manejos de los últimos conflictos en el seno del poder, dilatados pero no resueltos, es decir, tratados al mejor “estilo K”. Estilo que sigue en su apogeo sin que se lo haya abandonado jamás.

Ahora bien, el primer síntoma a tener en cuenta es la desmedida algarabía por una partida, (posiblemente maquillada o furtiva), y el arribo de Sergio Massa como si este llegara con una varita mágica a renovar en forma inmediata la función pública. Es obvio que los argentinos necesitan aferrarse a una esperanza con desesperación casi malsana. Basta observar cómo el vicepresidente, Julio Cobos, se transformó en héroe de la noche a la mañana, para entender la conducta social característica de un pueblo sumido en la carencia, y anoticiado tardíamente del fraude que representó votar a Cristina Fernández si daba lo mismo no votar, y que Néstor Kirchner siguiera, como sigue, en su lugar.

Los signos de madurez que, de tanto en tanto, algunas manifestaciones populares dejan aflorar, no terminan de afianzarse, y se pasa raudamente de la crisis a la naturalidad. Es cierto que los procesos de transformación social siempre fueron largos, con un sinfín de vaivenes en el medio de la trama donde se suelen gestar. En ese sentido es injusto juzgar cuando los cambios aún no se han producido y hay asignaturas pendientes que saldar.

Este reemplazo de un funcionario o dos, con amenazas de algunos más que se supone, antes o después, también se irán es superficial frente al reclamo de “oxigenación”. Y es que el problema central no son los nombres sino la permanencia de un modelo de hacer política, basado en la confrontación, el apriete y la división social, que se perpetúa sin que nada lo haya alterado y sin que la experiencia enseñe o el fracaso convoque a la reflexión en vez de asentar la porfía del error. No es Guillermo Moreno ni siquiera Luis D’Elía el problema. El problema es la metodología kirchnerista cualquiera sea quien la ejecute más abajo o más arriba. Ni el INDEC, ni las retenciones, ni las tarifas o la nacionalización de Aerolíneas son conflictivos por sí mismos.

Las demandas perentorias de la gente desoídas, los inocultables traspiés, el visible rumbo cuesta abajo en el que vamos no han generado reacciones consecuentes con un cambio. Posiblemente, pretender que la sociedad política y conyugal que dirige a la Argentina, reaccione frente a lo evidente es pedir una transformación estructural, para la cual han demostrado, innumerablemente, absoluta incapacidad y desgano soberano.

Ante el estallido del conflicto, apenas si responden con un retiro “espiritual” en El Calafate, un silencio que dura entre 48 y 72 horas no más, y la ratificación del “estilo K” con redoblada apuesta a un modo de gobernar y de vivir, el cual si se quiere es aún más complicado y difícil de alterar. La crispación, la altanería y la estrategia del as en la manga mantienen a la ciudadanía en un estado de incertidumbre que no le permite definir si creer y apostar, regresar al hastío o mantenerse alerta porque puede llegar, en el momento menos pensado, la estocada final.

Lo cierto es que, en el mientras tanto, “todo pasa y todo queda”. Pasó la glorificación de Alfredo De Angeli cuyo paradero ni siquiera se sabe ya, pasó la ausencia en el escenario de Néstor Kirchner generando una inexplicable sensación de regreso al llano, situación impensable tratándose, nada más ni nada menos, que del artífice del “estilo K”, pasó el festejo del campo al tamizar que, sin política agropecuaria con reglas de juego definidas y respetadas, no hay forma de progresar, pasó el vendaval de oxígeno y excitación que provocó en el Senado una oratoria sin gritos ni agravios desempatando a favor del reclamo social…

Pasó tanto en realidad que los almanaques parece que hubiesen dejado caer hojas en cantidad, y sin embargo, fueron pocos días, un par de semanas, nada más. Y todo está maquillado pero esencialmente igual. No se trata de pesimismo ni de profecía porque definir lo que vendrá es casi un enigma, un rompecabezas con fichas que no encastran para avizorar un escenario de progreso y paz u otro de conflictividad que derive en una nueva batalla campal.

Lo cierto es que, el sector agropecuario, aportó mucho más que un reclamo sectorial. Legó una radiografía sin distorsión de la metodología kirchnerista incapaz de variar por su naturaleza intrínseca. Si las voces que se sumaron al grito rural acallan creyendo que, alterando nombres en un gabinete que no gestionó jamás, las soluciones ya están; antes de lo pensado volveremos a encontrarnos señalados, etiquetados y vueltos a convertir en enemigos desprevenidos en medio de una guerra que sólo en apariencia había cesado. Sino, ¿por qué, en Balcarce 50, sigue acumulándose arsenal? Se disparan entre ellos con agravios, y afanosamente se busca la figura capaz de devolver alguna suerte de unidad que sólo la mentada “caja” oficial, cuando estuvo abultada, pudo conquistar.
Demasiadas Argentinas en una misma geografía
04/08/2008
Política Nacional / Gabriela Pousa
Demasiadas Argentinas en una misma geografía

El país, completamente fragmentado y dividido, se debate entre diferentes realidades, necesidades, prioridades y destinos.

Parece mentira cómo se va transformando la Argentina. Poco queda de aquel país que conocí a través del diálogo con mi abuelo, argentino por opción. No reconozco ni el paisaje urbano ni siquiera al porteño o al provinciano tal como él los describía. Pareciera que los códigos y valores que acunaron a tantas generaciones se fueron desdibujando. Quizás eso puede que sea un mal universal. No somos, los argentinos, como a veces se cree, ni los mejores ni tampoco los peores. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la división de la sociedad forjó o puso en evidencia un sinfín de diferencias que hacen visible la partición misma de la nación.

Hay un país lidiando por sobrevivir, afrontando luchas que jamás hubiese creído tener que encarar porque no fue formado para la batalla, sino para la civilidad.

Hay otra Argentina que simplemente espera, con mayor o menor ansiedad, el regreso a la cordura. Resulta extraño decirlo, pero aquello que se aguarda es: “normalidad”.

También está la República soñando con volver a ser, con recomponer la institucionalidad que lejos está de reducirse a una rueda de prensa donde se responde a los interrogantes con oratoria adornada, eufemismos, burlas y palabras vacías, sin contenido.

Y está esa otra nación que excede todo esto, que vive en una realidad propia, limitada a los metros cuadrados donde ha quedado confinada. Una Argentina transformada en herramienta clientelista para los objetivos de la dirigencia, sin ideal.

Ese país, que es un medio y no un fin en sí mismo, no estaba el sábado en La Rural ni en Olivos. Mientras Cristina Fernández de Kirchner sonreía tensa a las cámaras, tal vez más preocupada porque no se le corriera el rímel ni se advirtieran las cirugías, esa fracción de la Argentina sepultaba dos criaturas. Dos víctimas de la desidia, de quienes están más atareados en demostrar quién manda que en el mismísimo ejercicio de mando.

Para el Ejecutivo, el hallazgo macabro de restos humanos no vale nada, a no ser que pueda utilizarse como epopeya de una política de “derechos humanos”, en exceso desvirtuados. Política de anticuario: los huesos de desaparecidos en los años setenta cotizan más que aquellos hallados en estos días. Los dos chiquitos masacrados y sus padres enterrados horas antes pertenecen a la Argentina anémica, al país de la acefalía. Un área donde la marginalidad es soberana y la sangre corre con la impunidad que da el saber que, a las demás Argentinas, esto no les importa nada.

Claro, si se tuviera que hacer un minuto de silencio cada vez que se halla un cuerpo víctima de la inseguridad –o, para dejar de lado los eufemismos, víctima del desgobierno y de una justicia incomprensible e irracional–, sería este un escenario sumido en un mutismo total. En menos de 48 ó 72 horas, la familia asesinada por un criminal condenado a cadena perpetua que vivía en su casa, con una “pulsera” que podía quitarse sin demasiada dificultad, pasará al olvido. No habrá siquiera crónica periodística que conmemore la atrocidad hasta que no suceda un caso similar y, entonces, se realicen las cronologías de antecedentes en la materia. Cuando eso pase, las Argentinas paralelas volverán a horrorizarse y comentar en sobremesas una vez más. En ciertas latitudes, puede que sea una luz de alerta: si el tema no desaparece de las portadas con urgencia, corre peligro el despacho y la chapa de ministro o funcionario a cargo. ¿A cargo…?

Entretanto, hay Argentinas sectoriales que bregan, con lícito derecho, por sus intereses pues han puesto en ello esfuerzo y tiempo: el único recurso no renovable. Como es apreciable, no sólo difiere esta Argentina siamesa en el paisaje, sino también en sus posibilidades. Lejos de la distribución del ingreso, que apenas es un eslogan para recuperar la dilapidada caja oficial, el país se va deshaciendo. Divididos de este modo, es complejo aventurar un escenario donde, por ejemplo, un voto a conciencia en el Parlamento no sea una gesta magna, sino una conducta habitual; donde una conferencia de prensa sea parte de la rutina de quienes deben dar cuenta a la ciudadanía de su hacer y también de la metodología, no porque se busque desestabilizar, sino porque se los ha elegido, precisamente, para ejecutar políticas y no para encapricharse y crear antinomias y hostilidad.

La Argentina de Cristina, que es Kirchner

En este contexto, donde se ratifica, día tras día, que se hará lo opuesto a lo que demanda, en general, la sociedad, no es factible prever un escenario de verdadero diálogo. Seguirán los monólogos y las órdenes se ejecutarán hasta que el hartazgo y las demás Argentinas comiencen a mostrar que aún hay espacio para quienes quieren desertar. En definitiva, mientras la guerra inútil y absurda siga siendo el eje central, el campo de batalla en que se ha transformado la Argentina oficial irá perdiendo hombres, recursos y medios para sustentar el poder debilitado ya por la pérdida de energías que implica vivir en la confrontación y en la orgánica mentira. Sin adversario que acepte el rol de enemigo situándose en otro bando, no habrá manera de continuar. “Dos no pelean cuando uno no quiere”, reza el refrán.

Lo que sigue también es obviedad: el repliegue, la retirada, una suerte de final. Antes o después, cuando se tenga en claro de qué manera hacerlo para no mostrarse vencidos o para posicionarse como víctimas de algún invento conspirativo aunque no queden villanos o agoreros del mal que permitan ser utilizados como tal, se pulverizará ese epicentro que, en poco más de un lustro, logró diezmar la Argentina hasta convertirla en archipiélagos, en islas…

Mientras un discurso para inaugurar una muestra del sector agropecuario no pueda ser una alocución que ponga de manifiesto resultados y proyectos y deje asomar la dignidad de hacer Patria a través del trabajo rural, en vez de ser una coraza o un pedido para poder crecer y progresar; mientras las ideas y convicciones no se organicen y aúnen por sus semejanzas y objetivos, sino que se disipen y vendan según la conveniencia y oportunidad espacio-temporal, es muy difícil aventurar cambios de envergadura en estas latitudes.

Podrá convocarse a los medios, cambiarse un funcionario y hasta definirse teóricamente si quedarse con el Partido Justicialista o concertar que todo va a seguir medianamente igual. Ante este panorama, cualquier análisis político puede simplificarse haciendo un “ta-te-ti” de nombres que desertarán, infiriendo que el campo ganó con su muestra frente a la manipulada conferencia de prensa con reglamento y manual, suponiendo que el leitmotiv de la revuelta social cordobesa es fruto de un régimen obsoleto de coparticipación federal o probando que la previa se gestó en Balcarce 50.

En rigor, pueden analizarse puntos y comas de cada oratoria escuchada este fin de semana y concluir quién mintió y quién dijo la verdad, o a quién se aplaudió más. Pero nada de eso aporta a este rompecabezas deshecho en que se convirtió la Argentina. Hay que lograr que las fichas vuelvan a encastrarse de manera tal que quede armónico el paisaje. Y “podemos hacerlo ahora o esperar al 2011”. La paradoja es que la elección no es de nosotros ni de los demás. La decisión está del lado de la Argentina de Cristina que es Kirchner, o de Kirchner que es Cristina
profundización de un gesto que renovó el aire viciado.

Ni los políticos ni el Gobierno, sólo la sociedad puede lograr la profundización de un gesto que renovó el aire viciado.

Apenas una semana atrás, una suerte de hartazgo sofocaba a los argentinos, parecía que ni un milagro fuese posible en un país diezmado. Algunas voces acunaban vagas esperanzas pero no estaba claro si se trataba de deseos o pálpitos. Luego sobrevino la algarabía. Un número impreciso de ciudadanos relegaron, aunque sea por un rato, sus apetencias personales en pro de un objetivo común: un cambio. Las estadísticas perdieron ya el prestigio de antaño, de manera tal que no es fácil establecer cuantos argentinos rodearon el Monumento de los Españoles consustanciados con el campo, y cuántos estaban allí bregando simplemente para que se los considere humanos, cansados de vivir en el hastío, como rebaño.

En lo cotidiano, uno está dispuesto a aceptar versiones inexactas de ciertos acontecimientos. Un ejemplo banal: se puede hacer caso omiso al empleado que se excusa aduciendo que lo ha demorado el tránsito cuando, en verdad, Morfeo esa mañana no quiso que lo abandone temprano. Pero de ahí a que todos los días, sin excepción, uno soporte leer y escuchar índices fantásticos, y le griten que hay menos pobres, que los precios están bajando, y que aunque creamos vivir en Argentina, en la realidad (oficial) vivimos en Suiza, hay una diferencia más que intrínseca.

Ya intentaron hacernos creer que la inseguridad era una sensación y la inflación “una construcción mediática”. Nos vendieron discursos que, contrastados con lo cotidiano se vaciaron de coherencia. Ante los problemas no se buscaron soluciones, se los ha dilatado con contraataques y denuncias de complot y conspiraciones. De allí que, terminado el proceso parlamentario, y tras un inexplicable silencio de radio, la Presidente convocara a los legisladores del FpV que apoyaron, por convicción o por obediencia debida, su iniciativa pero no para evaluar errores sino para realinearlos. ¿Reflexionaron? No. Atacaron ferozmente a quienes votaron diferente, y salieron a decir que el tema está terminado, aclarando que de ninguna manera han sido derrotados. Nadie pretendía, sin embargo, ponerse el mote de triunfadores, razón por la cuál, la aclaración suena a fracaso autoproclamado, y saca a relucir la debilidad extrema de la jefe de Estado. No en vano las calles de Buenos Aires se empapelaron con carteles que rezan: “Ahora más que nunca, Fuerza Cristina” ¿Por qué “ahora más que nunca” si, desde el oficialismo, niegan un traspié y hablan de traiciones, en vez de ejercicio democrático?

Asimismo, que se festeje que, la Cámara Alta, obró sorteando amenazas y aprietes del Ejecutivo ratifica que la independencia de poderes es un mito. Más que celebrar habría que analizar cómo nos anestesiaron tantos años. Argentina nunca fue un paraíso. Hubo y hay blancos, grises y negros en todos los paisajes recorridos. Los argentinos podemos asumir el error de un gobierno, hay cierta costumbre y entrenamiento en ello. ¿Qué necesidad tienen de vender fortaleza cuando no la hay, en vez de convocar al grueso de las fuerzas políticas para aunar criterios en pro de una mejor gobernabilidad? La metodología del kirchnerismo es intrincada en demasía. Ha habido tantas trampas, y se han guardado tantos ases en la manga que enseñaron a desconfiar de todo cuanto dicen, y también de todo cuánto callan… ¿Por qué hay que creer que ahora lanzarán una gestión renovada? ¿De qué puede servir un cambio de gabinete, si es que lo hubiera, cuando las decisiones sólo pasan por una mente maniquea? Los ministros ni siquiera fueron funcionales a la Presidente, ¿o acaso hicieron algo que no fuera ejecutar órdenes del jefe de siempre? Hay que diferenciar cirugía de cosmética.

Es lícito disfrutar que la corrupción haya fallado pero, sobre un solo caso, no se puede erigir todo lo que implica un verdadero cambio, y menos aún cuando los actores no se han renovado, y es el mismo director quien sigue dirigiendo el teatro. La única transformación palpable está del otro lado: en los ciudadanos que decidieron no aceptar que le sigan vendiendo siempre idéntico espectáculo. Más que centrar la vista en la puesta en escena que se hará de ahora en más en Balcarce 50, conviene observar que la actitud cívica de las últimas semanas, no sea furtiva ni se haya apagado. El cambio social será más fructífero que el cambio político si consideramos quienes habitan la residencia de Olivos.

La necesidad de liderazgos sanos, de marcos de referencia, nos ha llevado muchas veces, a endiosar protagonistas efímeros. Después, ni el recuerdo los abriga porque “la memoria es porosa para el olvido” como decía Borges, o porque no eran dioses sino humanos y se confundieron, erraron como sucediera con Juan Carlos Blumberg. Ejemplos como estos deberían servir para que no sufra igual suerte, el vicepresidente Julio César Cobos. Su voto despertó fervor y merecidos aplausos. Más allá de la motivación, fue quién dio a los argentinos un soplo de aire fresco cuando comenzaba a faltar oxígeno y, en penumbras, casi no nos reconocíamos. Pero dejemos a la historia que lo defina con el adjetivo más preciso.

No es justo depositar en él, las esperanzas de todos, ni mucho menos situarlo en un pedestal donde estuvieron otros a quienes se ha derribado antes de que cante el gallo. ¿Para qué aventurarnos si hemos sufrido ya tantos desencantos? Dejemos que el tiempo decante y apostemos, más que a héroes repentinos, a las energías propulsoras de aquellos que, venciendo miedos y egoísmos, se movilizaron sin flaquear por un país distinto.

Ahora bien, es insólito que más de cien días de crisis pretendan resolverse con un oscuro decreto (ver, si no, la opinión de Gregorio Badeni al respecto). El “dar vuelta la hoja” que proclama el oficialismo huele más a estrategia para ocultar culpa e ineficiencia, que a toma de conciencia. Esperar que los Kirchner cambien frente a lo que ellos consideran apenas un percance generado por deslealtades, y no un error basado en la ceguera, el capricho y la soberbia, es tan ingenuo como peligroso. No puedo compartir el optimismo desmedido de muchos. Si nos quedamos en la algarabía del primer paso, nos olvidamos que hay que seguir caminando.

Cinco años alcanzan para tener una certera idea de quiénes, cómo y de qué forma están gobernando. Si algo hay que reconocer al matrimonio presidencial es la coherencia en sus modos y maneras. El “estilo K” ha grabado a fuego todos y cada uno de sus actos. Tanto la confrontación, la provocación, la conversión de adversarios en enemigos, como la concentración de poder, la soberbia y el revanchismo han estado presentes desde el 25 de mayo de 2003. No entremos a analizar la gestión de Kirchner como gobernador en el sur porque sería un golpe duro a la esperanza que recientemente conquistamos, aun cuando nada extraordinario haya pasado. Porque si analizamos fríamente, sólo pasó lo que pasa en una real democracia: funcionó el Senado. Qué la normalidad genere asombro no es buen dato... Pero claro, habrá que ver si hemos estado viviendo en un país realmente democrático o se nos ha estado engañado.

Rumores de futuros anuncios y reciclados hay demasiados. Conviene esperar a aventurarnos. Imaginarse a Néstor Kirchner alejado de la toma de decisiones es complicado; al respecto, la fábula de la rana y el escorpión algo ha enseñado.

Parafraseando a André Gide podríamos pedir que el cambio avizorado esté en la pupila más que en el objeto contemplado, porque sólo la sociedad puede lograr la profundización de un gesto que renovó el aire viciado. Esperar que el olmo dé peras es desdeñar este instante en que la gota cae en el río de Heráclito.

Roberto Cachanosky
Los problemas se multiplican, pero para los K no hay novedades

El matrimonio Kirchner y sus aliados continúan empecinados en negar la realidad y hacer su propia lectura sesgada de los hechos.

Cada vez es más evidente que los parches, las mentiras estadísticas y los discursos desde el atril buscando conspiradores internos y externos han dejado de tener la efectividad de una anestesia para intentar disimular los problemas de fondo de la economía y las crecientes complicaciones políticas.

Durante unos pocos días de la semana pasada, la crisis financiera internacional logró tapar, transitoriamente, los problemas internos, aunque no lo del todo dado que las desafortunadas palabras de Cristina Fernández hablando de la solidez de la economía argentina y recomendándoles a los norteamericanos que prepararan un plan B, dejó en evidencia la escasa humildad con que sigue manejándose el gobierno.

Desde el punto de vista político el juicio por las valijas de Antonini Wilson van destapando ollas de las que sale un olor nauseabundo. Es que cuando uno busca el poder absoluto y, por un tiempo, logra detentarlo, se siente libre de todo control y la tentación de actuar con total impunidad lo invade como una enfermedad, creyendo que los resortes que uno puede manejar conseguirán tapar todo lo que no se pude esconder bajo una democracia republicana. Sin embargo, los vientos políticos, más tarde o más temprano, suelen cambiar de rumbo, y, en ese momento, saltan todas las tapas de las ollas y el olor a podrido pasa a ser insoportable.

Pero no solamente la cuestión política tiende a complicarse con la creciente oposición del vicepresidente Cobos a los manejos arbitrarios del Ejecutivo, el pedido de la CGT, Moyano incluido, de declarar como crimen de lesa humanidad el asesinato del dirigente sindical Rucci o las sospechas que surgen sobre el financiamiento de la campaña electoral de Cristina Fernández con dinero del narcotráfico, sino que la economía empieza a mostrar claros síntomas de haber entrado en una lucha por la distribución por el ingreso.

El gobierno ha propuesto un aumento de $ 500 fijos no remunerativos como forma de tranquilizar a los dirigentes sindicales ante la creciente inflación. A su vez, los empresarios del sector industrial han salido a decir que no están en condiciones de afrontar nuevos incrementos de salarios. Es que este sector, al igual que el agropecuario, tiene que enfrentar una situación muy diferente a la de un par de años atrás.

En primer lugar, el eufemismo del tipo de cambio competitivo ha dejado de existir por efecto de la inflación interna que se comió el tipo de cambio real.

En segundo lugar, el consumo interno tiende a desacelerarse rápidamente por caída del ingreso real y por incertidumbre. Esto quiere decir que los productores locales tienen, actualmente, menor tasa de rentabilidad y, además, menores niveles de venta. Pero, al mismo tiempo, esos menores niveles de venta deben ser compartidos con crecientes importaciones por efecto de la caída del tipo de cambio real. Las suspensiones en algunas empresas del sector automotriz reflejan que el mercado interno ya no empuja como antes.

En tercer lugar, tenemos a Brasil devaluando su moneda frente al dólar, lo cual impulsará más exportaciones de ese país hacia la Argentina y menos de aquí hacia Brasil. El BCRA deberá empezar a mover hacia arriba el tipo de cambio y así comenzaremos a ver como precios, salarios y tipo de cambio empiezan la típica carrera pre crisis.

En cuarto lugar, la astucia que siempre se le otorgó a Néstor Kirchner para enfrentar situaciones complicadas parece empezar a diluirse. Es que, su esposa, salió a anunciar con bombos y platillos el pago al contado al Club de París como forma de recuperar la confianza en el mercado financiero luego del fisco de los U$S 1.000 millones que le prestó a tasas siderales el comandante Chávez. Ese anuncio, que tiende a diluirse, no consiguió frenar la desconfianza en la capacidad de pago del gobierno argentino al punto que el riesgo país superó los 1.000 puntos. Tampoco consiguió recuperar la credibilidad el anuncio del pago a los holdouts ni la recompra de títulos por parte del BCRA. Esto quiere decir que, mal que les pese al matrimonio, ya nadie cree en sus promesas y palabras, y la astucia de Kirchner con el manejo de la caja se ha agotado.

Pero como si todo esto fuera poco, el ninguneo que el gobierno le aplicó al campo durante meses luego de que este sector levantara sus actos de protesta, han colmado la paciencia de los productores y, nuevamente, tenemos a los productores en las rutas protestando.

Es que esta protesta puede llegar a ser peor que la anterior porque hay dos cosas que los Kirchner no entienden. En primer lugar, ellos deben pensar que los productores tiran las semillas de la soja, el trigo o el maíz y después de esparcirlas por sus campos se tiran en una reposera a tomar mate y comer asado mientras ven a crecer el yuyito o pastar a las vacas, y después se suben a la 4 x 4 para ir a pasear por el pueblo. Daría la sensación que para ellos, la producción agropecuaria es trabajo sin esfuerzo ni riesgo, y pura ganancia. Todavía no han advertido el grado de tecnología que maneja el campo, los riesgos climáticos que asumen, el costo de capital que hay en maquinarias y equipos y el profesionalismo con que se manejan los jóvenes productores que administran los establecimientos con criterios serios de administración de empresas.

El exabrupto de Kunkel diciendo que los productores le pidan al Cardenal Bergoglio que rece más fuerte para que llueva ante la sequía que padecen amplias zonas del país, refleja el grado de resentimiento con que se maneja el gobierno frente al campo luego de haber sido puesto de rodilla por toda la sociedad ante el atropello de la 125. Todo hace pensar que esa derrota política, que por cierto marcó un punto de inflexión en la era kirchnerista, es algo que todavía no ha podido digerir el kirchnerismo. Solo atina a descalificar a los productores y a burlarse de los problemas de sequía que afectan al país. Semejante comportamiento no es ni política ni estrategia. Simplemente es resentimiento y venganza ante quien no se dejó humillar.

El segundo punto que no entienden es que el precio de la soja ya no está en U$S 600 dólares y que los costos de los insumos aumentaron enormemente, lo que a su vez lleva a que los rendimientos por hectárea sean menores por menor uso de agroquímicos. Tampoco parece importarles que, por la sequía, los rindes hayan disminuido. Y, finalmente, parecen desconocer que cuando se producen este tipo de situaciones los primeros en desaparecer del mercado son los productores marginales, es decir, aquellas explotaciones más chicas y con menor rendimiento por hectárea. Es decir, los más chicos son los primeros en acusar el impacto porque tienen menor capacidad de resistencia.

Los que salieron y vuelven a salir a las rutas no son los dueños de los pools de siembra que tanto desprecia el gobierno. Si así fuera, la cantidad de manifestantes en Rosario y en Buenos Aries mostraría que el país está repleto de pooles de siembra.

El campo nuevamente en protesta, los sindicatos presionando por incrementos de salarios y la industria con menores márgenes de utilidad y ventas en bajas muestran una economía que tiende a languidecer.

Pero tan en las nubes viven en el gobierno, que mientras el impacto recesivo comienza a sentirse hasta en los comercios de las ciudades (basta con ver la cantidad de carteles que se ven en locales vacíos con el tradicional “se alquila”) ellos siguen viajando en helicóptero y usando el avión presidencial para irse los fines de semana al sur, todo a costa de los contribuyentes.

Mientras disfrutan de las fiestas de palacio, creen que el pueblo se queja de puro gusto, de simple egoísta que no quiere seguir manteniendo, a fuerza de impuestos, el despilfarro de la corte kirchnerista.

No vaya a ser cosa que al actual gobierno le pase lo mismo que a Luis XVI, que por seguir explotando al campesinado con impuestos abusivos terminó creando el caldo de cultivo para que se gestara la famosa Revolución Francesa. Alejado de toda realidad, el rey francés escribió en su diario el 11 de julio de 1789, por la mañana: “sin novedades”.

¿Quién desestabiliza al Gobierno?

En su iracundia discursiva, Néstor Kirchner no advierte que quien ha puesto el hacha sobre la raíces de la gestión de su esposa es precisamente él mismo.

El martes 15 de junio, en un extravagante discurso anti-campo, el cónyuge presidencial en retiro activo descargó su incontinencia verbal quizás para exculparse un pasado setentista que lo encontró ajeno al mismo.

En el agitado discurso –concluido con una transitoria pérdida de conciencia- el actual presidente del partido oficialista, mezcló el aceite con vinagre, intentando desatar su furia contra los ganaderos, agricultores, chacareros, tamberos y contratistas de consorcios de siembra. Olvidó agradecerles porque fueron ellos quienes proporcionaron una ingente cantidad de divisas para que el país se pusiera en marcha después de la fenomenal crisis del 2001 con las parcas del corralito, el default, la devaluación, el corralón y la pesificación asimétrica.

Por un instante, el discurso anti-campo, unió acontecimientos dantescos: los desasosiegos de la revolución libertadora de 1955, los comandos civiles, el entierro del cadáver de Evita en 1957 en el cementerio Maggiore de Milán, su traslado en 1971 a la residencia madrileña de Puerta de Hierro, los grupos de tarea de la dictadura militar de 1973 , el abrazo al almirante Isaac F. Rojas en 1989 y la gestión de un poderoso ministro de economía que tuvo la desdicha de ser nieto del fundador de la Sociedad Rural Argentina en 1866.

De esta mezcolanza el actual presidente de facto intentó elaborar un silogismo académico, deduciendo la conclusión de que los productores rurales de 2008, cobijan en sus pliegues a eternos golpistas que intentan desestabilizar el gobierno de la presidenta Cristina.

Sin embargo, su iracundia discursiva le impidió ver que quien ha puesto el hacha sobre la raíces del actual gobierno es precisamente él mismo. Porque no repara en juntar elementos desestabilizadores que afectan la sustentabilidad de la gestión.

A mano levantada podría ensayarse un croquis político, pero eso es harina de otro costal. Trataremos de analizar la situación basándonos exclusivamente en los elementos que nos brinda la ciencia de la administración según uno de sus máximos exponentes (Harold Koontz & Heinz Weirich, “Management: A global perspective”. Hay traducción al español de la 12ª edición, McGraw Hill Interamericana, México, 2006).

Ya sea para una empresa comercial, como para entidades sin fines de lucro o para organismos gubernamentales, la gestión razonable requiere que la máxima autoridad, cuente con la adecuada conformación de tres sistemas administrativos claves: el sistema de inteligencia, el sistema de deliberación y el sistema de ejecución.

Sistema de inteligencia

El sistema de inteligencia se refiere a la metódica y cuidadosa tarea estadística de recoger los datos numéricos que describen y miden la realidad circundante. Cuando el sistema de inteligencia es adecuado, el gobernante puede desempeñar profesionalmente su papel de estadista y comportarse como lo señala la etimología de la palabra.

El término “gobernante”, al igual que la palabra “cibernética”, provienen de un vocablo griego; “kubernete”, que significa nada menos que “timonel o navegante”.

Y el navegante, para conducir el barco, necesita de una serie de datos muy precisos que le brindan ciertos instrumentos imprescindibles, sin los cuales puede encallar o hundirse.

A esta altura de los acontecimientos no existe duda alguna que un secretario de Estado, por orden directa del cónyuge presidencial, realizó la increíble tarea de destruir el más idóneo instrumento de inteligencia económica que disponía el país. Se expulsaron a los mejores técnicos del INDEC, se desmantelaron las oficinas especializadas, se adulteraron los índices de precios, de pobreza, desocupación, de crecimiento, del producto bruto, del consumo y disponibilidad energética.

Últimamente, ha culminado esta bastarda tarea introduciendo una falsa metodología para calcular el índice del costo de vida que influye en cláusulas salariales y en los ajustes de los bonos emitidos por el Estado Argentino. Esa metodología trucha no tiene ningún aval científico del más insignificante nivel, pero sus reglas se guardan celosamente como si fueran el secreto nuclear de la guerra de las galaxias.

Lo mismo corresponde señalar sobre los datos de ejecución presupuestaria, que son desconocidos hasta que al cabo del tiempo aparecen informaciones parciales que indican, casi clandestinamente, en qué se ha gastado o despilfarrado el dinero obtenido de los contribuyentes.

Sistema de deliberación

El sistema de deliberación se compone de tres funciones imprescindibles: la consulta, el diálogo y el acuerdo.

Del mismo modo que se ha destruido el sistema de inteligencia, sin el cual la gestión de la presidente se hace a ciegas, el antiguo presidente en retiro activo, se ha ocupado de consolidar un esquema de deliberación caracterizado por la inoperancia de organismos verdaderamente asesores.

Tanto el INTA -en la crisis del agro- como CAMESSA -en la crisis de energía- son organismos de jerarquía científica, integrados por personas altamente expertas en estas materias, pero no son consultados para emitir opinión sobre sus asuntos.

En cuestiones de deliberación, el cónyuge presidencial se ocupó de anular los habituales procedimientos de consultas con personalidades de la ciencia, las academias, los especialistas, los líderes opositores, profesores e investigadores universitarios y científicos de relevancia mundial, como Otto T. Solbrig, profesor emérito en biología evolutiva de la universidad de Harvard, quien estuvo varias veces en el país y nunca ningún funcionario le pidió una opinión fundamentada sobre los temas que conoce profundamente.

Haciendo alarde de desaprensión, a nadie han citado ni requerido para brindar consejos técnicos sobre ninguno de los problemas que están cercando peligrosamente a la presidente.

Otra institución de deliberación política, tan tradicional como la existencia misma del gobierno, es el gabinete de ministros cuya función se ejerce solamente cuando los ministros se reúnen, presididos por la presidente y establecen un cambio de enfoques alcanzando lo que ha dado en llamarse “el acuerdo general de ministros”. Esa habitual reunión de gabinete, ha sido precisamente derogada en los últimos años por el cónyuge presidencial e iracundo orador de la manifestación anti-campo.

Por último, también se han repudiado otras prácticas habituales de los gobernantes que están atentos a cambios mundiales, traducidas en su participación en seminarios locales -como los que organiza IDEA- o en foros internacionales -como los de DAVOS, Suiza- o majestuosas exposiciones -como Expoagro de Armstrong, finalizada el 8 de marzo- que fuera la mayor y más importante exposición mundial en tecnología y práctica rural con la presencia de 206.000 visitantes y 6.500 expertos extranjeros interesados en conocer el secreto de la productividad y las técnicas de siembra directa, siembra de precisión, utilización de variedades transgénicas e incorporación de nutrientes al suelo practicados por los productores rurales argentinos.

Sin excepciones, todos estos mecanismos de deliberación y apreciación de la realidad, han sido rechazados por el antiguo presidente y siguen siéndolo por la actual presidente de la Nación.

Sistema de ejecución caótico

Además de los sistemas de inteligencia y deliberación, toda gestión eficiente necesita de un sistema de ejecución, que cuenta con reglas afianzadas por siglos de experiencia.

Pero, las prácticas microscópicas que pueden desarrollarse en una comunidad patagónica, con escaso número de habitantes como Santa Cruz, uniformidad casi absoluta de puestos públicos y sin un tráfico cultural o científico de significación, han marcado a fuego el estilo de ejecución que caracteriza al antiguo presidente. Ese estilo parece haber sido impuesto también a la actual presidente por su cónyuge.

Se trata de una primitiva obstinación tendiente a no delegar autoridad en ninguna persona, asumiendo uno mismo todas las tareas grandes o pequeñas, sin que nadie más tenga facultades para tomar decisiones.

Esta negativa a delegar autoridad se ha puesto en evidencia en las reiteradas desautorizaciones sufridas por el Jefe de Gabinete toda vez que intentaba llevar al despacho de Puerto Madero los acuerdos alcanzados con los representantes del campo. Irremediablemente recibía un veto y se le exigía una mortificante marcha atrás.

El personalísimo sistema de ejecución utilizado en la gestión patagónica fue trasladado al enorme escenario nacional, generando consecuencias caóticas, apreciadas en la tozudez de no descentralizar las licitaciones, concentrar las adjudicaciones y encomendar la ejecución de obras públicas a un grupo de empresas amigas, sospechosas de recurrir a sobreprecios.

Desde la más pequeña reparación de una escuelita rural hasta las obras faraónicas del tren bala, todo absolutamente se resuelve concentrando la ejecución en un ministerio de Planificación que, para colmo de las paradojas, carece de planes, tal como quedó demostrado cuando la Suprema Corte le exigió un plan para saneamiento ambiental del Riachuelo.

Tales prácticas barriales, unidas a un estilo que menosprecia el establecimiento de reglas previsibles y que salta de prioridad en prioridad según los intereses circunstanciales, han creado un sistema de ejecución de la obra pública repleto de anuncios pero huérfano de realizaciones.

Por haber afectado estos tres esenciales sistemas de gestión, el verdadero y único desestabilizador del gobierno de la presidente Cristina es su cónyuge en servicio activo, quien haría un acto de inapreciable servicio si se convenciera que su función más adecuada es la de pasar a revistar en la categoría militar de retiro efectivo.
Esperemos que el Gobierno advierta que lo que la sociedad espera es un llamado a la concordia en pos de una mejor vida para todos.

Si bien las formas del reconocimiento se alejan bastante de la hidalguía y la grandeza, los Kirchner derogaron la resolución 125. De nuevo las velocidades de Kirchnerlandia nos hacen recordar otra vez los días que corren entre que esto se escribe y la publicación. Pero pese a ese detalle podemos intentar algún análisis de lo que vendrá.

El decreto de anulación tiene formas más parecidas a las de una proclama que a la humildad del grande. De su terminología casi se desprende la creencia de que el gobierno no solo tiene razón e hizo todo bien sino que además, en realidad, ganó la discusión. Relata allí lo que a su juicio son una serie de actividades delictivas, de resulta de las cuales tuvo que dar marcha atrás en su posición. Curiosa conclusión la de un gobierno de la ley, que supuestamente reconoce deber bajarse de sus convicciones por la presión del delito.

Pero lo cierto es que la primera condición para que se pueda esperar un nuevo desarrollo a partir de ahora, está dada: el capricho de las retenciones móviles es historia.

¿Qué cabría esperar desde ahora? Todos coinciden, desde el Vicepresidente Cobos hasta el último de los argentinos bien nacidos, que la ciudadanía sensata aspira a vivir en paz, lejos de los insultos y de las crispaciones a las que inútilmente los Kirchner han sometido al país desde 2003. La gente necesita armonía, relajación, seguridad… vivir tranquila.

Para ello harían falta varios pasos. El primero, a regañadientes, se cumplió. Pero las formas en que ese paso se dio dan lugar a dudas sobre los siguientes. Ese trago de aceite de ricino que para el gobierno fue desandar el camino hasta el 10 de marzo, indica que han entendido poco.

Si el país comenzara a “ablandarse” y a dejar atrás las tensiones artificiales para mirar hacia adelante, a buscar la unión y dejar el “numerismo” completamente enterrado, quizás tengamos aun una oportunidad para vivir en paz.

Al día siguiente del voto de Cobos, tuve la oportunidad de conversar con el presidente de una importantísima empresa automotriz y no pude evitar preguntarle como veía esto desde el punto de vista de un extranjero que vive aquí pero que, evidentemente, está de paso en la Argentina. Me contestó con una enorme simpleza. Me dijo: “Esto es la democracia”.

Resulta revelador como el mismo hecho puede ser visto de manera tan diametralmente opuesta: para los partidarios del gobierno esto era el fin, un atentado a la democracia, una herida de muerte, el ejercicio de una actividad destituyente. Pera alguien criado en la cultura democrática, esto, precisamente, es la democracia.

Y no cabe duda de que para una parte mayoritaria de argentinos y el gobierno en particular, el concepto de democracia se ha confundido con el “numerismo”, es decir, con la rudimentaria idea de que la democracia consiste en que quien gana unas elecciones puede hacer lo que quiere con el país. Para esta forma de entender la democracia, esta consiste en imponerse en unas elecciones.

Afortunadamente la democracia es un sistema mucho más complejo que eso. La democracia implica un constante balance entre las opiniones sociales representadas en los poderes elegidos y éstos, tienen la libertad -y la obligación- de discutir y acordar los mejores compromisos para la suerte del todo. La voz cantante del que ganó no es la única y los argumentos racionales de una discusión pueden mover los votos de los legisladores hacia un lado y otro con independencia del resultado de las elecciones. La divergencia entre los votos legislativos y los votos electorales no es un atentado a la democracia, sino, al contrario, la democracia misma.

El “numerismo” le ha hecho un enorme daño a la Argentina. La ha llevado a tomar como normales cosas que no lo son. La ha llevado a creer por ejemplo que el Vicepresidente debe acompañar siempre la opinión del presidente cuya formula integró. Con estos criterios no haría falta ni su presencia ni la de los legisladores por las minorías, porque el “número electoral” tomado como sinónimo de la democracia siempre debería imponerse.

Es lamentable que el país se tome tanto tiempo para entender estas simplezas. Quizás sea ésa la diferencia que tiene con otros: los demás tienen una velocidad de aprendizaje mayor.

Apostemos a que eso cambie. A que comencemos a ver más temprano ciertas obviedades. Entre ellas, esperemos que el gobierno advierta que lo que la sociedad espera es un llamado a la paz y a la concordia. A la resignación de rencores y venganzas en pos de una mejor vida para todos.

Frente a estos ideales, existen algunos que hablan de “relanzamiento” del gobierno. ¿Qué entenderán por ello? ¿Sacar de la escena a los íconos inconfundibles de un idioma de furia que ha sido vencido por la aspiración a la concordia? ¿Mandar de vacaciones a los Néstor, a los D’Elía, a los Kunkel, a los Moreno, a los Pérsico, a los Bonafini? ¿O, al contrario, redoblar la apuesta (como siempre les gusto decir) y confirmar a los que ya son ministros y nombrar a los que no los son? Un Kirchner jefe de gabinete, con D’Elia y Bonafini en el elenco ministerial…

Las grandes disyuntivas de las naciones siempre terminan resolviéndose según la clase de gente que en esos momentos culminantes tiene en sus manos la suerte de las decisiones.

El renunciar al rencor y al resentimiento requiere cierta dosis de benignidad, de corazón abierto, de humildad, de grandeza verdadera y de cierta hombría de bien. La paz requiere de la bonhomía de los grandes.

Mi duda es si estamos en presencia de esa buena gente, de esas personas de sentimientos nobles que, dejando a un lado sus porfías personales, dan un paso hacia la unión de todos para que, en la diversidad, la armonía reine en una tierra ya cansada de tanta agitación
24/07/2008
Política Nacional / Alejandro Sala
Kirchner y sus contradicciones

El cuestionamiento del liderazgo del ex presidente sobre el peronismo es la consecuencia política más significativa del rechazo parlamentario de las retenciones móviles.

El fracaso del proyecto de aplicación de las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias no traerá aparejados cambios significativos en el escenario político. El kirchnerismo seguirá ocupando el centro de la escena y retendrá la iniciativa. Las fuerzas de oposición no han tenido una participación significativa y mucho menos decisiva en el desarrollo del conflicto entre el gobierno y los ruralistas y, por lo tanto, no han extraído de este episodio rédito sustancial alguno. La novedad radica en que el liderazgo del Néstor Kirchner sobre el peronismo ha quedado en entredicho. Aunque formalmente el santacruceño sigue siendo el líder del justicialismo, muchos dirigentes peronistas ponen en duda la conveniencia de extender excesivamente su crédito. Conviene, en este sentido, no engañarse en cuanto a que inclusive muchos gobernadores, intendentes y legisladores que acompañaron la posición del gobierno en su controversia con los productores agropecuarios no lo hicieron por convicción sino por razones de otras índoles que no viene al caso detallar.

Este hecho, la puesta en cuestión del liderazgo de Kirchner sobre el peronismo, es la consecuencia política más significativa de este resonante episodio. Es necesario aclarar que esto no significa que Kichner haya dejado de tener gravitación sobre el universo peronista pero sí que muchos que antes estaban firmemente encolumnados detrás del marido de la Presidenta ahora están abiertos a escuchar otras alternativas y los que antes no tenían espacio porque estaban distanciados de Kirchner, ahora tienen la oportunidad de hacerse oír. Sin embargo, no conviene sobredimensionar la significación de este fenómeno porque los adversarios internos del kirchnerismo están muy lejos de haber constituido una alternativa a la que quepa visualizar como viable. Han logrado, eso sí, abrirse un espacio y Kirchner, que antes podía ignorarlos, de ahora en más está obligado a prestarles atención.

Cabe suponer que una de las consecuencias de este conflicto será que, en adelante, el Congreso tendrá una mayor influencia en la vida política del país. También, posiblemente, los gobernadores se harán oír. Para un personaje como Kirchner, que no admite opiniones disonantes, la situación será difícil de sobrellevar pero no tiene alternativas. La magnitud del conflicto provocado por el estilo personalista del ex presidente no deja margen para que continúen este tipo de prácticas, las que eran tan habituales hasta hace algunos meses. Es por eso que cabe imaginar que Néstor Kirchner tendrá poca presencia personal en público al menos durante algunos meses y que el protagonismo visible quedará a cargo de su esposa, quien devotamente continuará ejecutando las indicaciones que su marido le vaya impartiendo. Esto le permitirá al kirchnerismo recomponer su imagen y replantear su estrategia para adecuarla a las nuevas circunstancias.

La duda que surge es si el gobierno logrará reacomodarse al nuevo escenario. Los antecedentes señalan que le resultará difícil pero tampoco hay que imaginar que el kirchnerismo no podrá redefinir su perfil político. Néstor Kichner es un político experimentado y sabe cuáles son las reglas del juego. Por lo tanto, es lógico imaginar que sabrá adecuarse a las nuevas circunstancias. Desde ya que no modificará el sentido esencial de su política, la cual seguirá orientada, como ya lo han expresado reiteradamente muchos dirigentes kirchneristas, a promover la redistribución de la riqueza.

La otra cuestión que se plantea es que, probablemente, la situación económica experimente un creciente deterioro de aquí en más. Como la orientación que es necesario darle a la política económica para reencauzarla es opuesta a la que conviene a los objetivos políticos del gobierno, se plantea en este punto un problema sumamente difícil de resolver. Economía tambaleante y cuestionamientos internos en el propio peronismo configuran un cóctel explosivo para que lo maneje el kirchnerismo. Los adversarios internos del gobierno no le van a perdonar que la situación económica se deteriore pero para que la economía se encarrile hay que resignar la fantasía de redistribuir la riqueza. Esta contradicción le plantea un problema sin solución al gobierno. Hay que entender que, cuando Kirchner afirma que la redistribución de la riqueza es un contenido central de su gobierno, está diciendo la verdad. Kirchner piensa así y es consecuente con la posición política que tuvo a lo largo de toda su vida, desde sus inicios en la década del ’70 cuando coqueteaba con los montoneros. Kirchner nunca ha sido ideológicamente hipócrita ni ambiguo.

Por supuesto que quienes comprendemos los fundamentos básicos de la economía sabemos que el proyecto político del gobierno es impracticable. Los kirchneristas no lo entienden así y por eso están inmersos en una pendiente declinante, cuya primer y estruendosa manifestación fue el fracaso en su propósito de imponer las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias. En los próximos meses cabe esperar que intenten recomponer el rumbo y es posible que obtengan algún éxito pasajero, ayudados, paradójicamente, por el hecho de que están en una posición política débil, lo que los obligará a resignar sus convicciones más profundas. Pero cuando haya pasado este primer momento de derrota, seguramente insistirán con sus iniciativas alocadas y, entonces sí, quedarán expuestos al riesgo del desmoronamiento definitivo, al cual sucederá alguna otra de las infinitas versiones que puede ofrecer el siempre camaleónico peronismo.
Se confirma el rumbo de colisión

ublicada 28/07/2008
Al inicio de la semana / Roberto Cachanosky
Se confirma el rumbo de colisión




En mi nota anterior, me mostraba escéptico sobre un posible cambio en las formas y el fondo de la política de Cristina Fernández de Kirchner a partir de la derrota que sufrieron en el Senado, no solo a manos de Cobos, sino de una importante cantidad de senadores peronistas y radicales k que no acompañaron el proyecto oficialista.

¿Por qué pensar que los Kirchner iban a aprovechar las nuevas circunstancias para cambiar, si durante 5 años vinieron desaprovechando las fabulosas oportunidades que nos dieron los mercados internacionales para lanzar una etapa de crecimientos sostenido?

La sola lectura de los fundamentos del decreto que debería haber derogado la resolución 125 reflejan ese espíritu de confrontación permanente que ya no puede explicarse como una táctica política sino que, desde mi punto de vista, ha pasado a ser tema de otras disciplinas como la psiquiatría. Y no es una ironía el hacer referencia a las ciencias médicas dado que no es fácil explicar porqué causa el matrimonio presidencial parece gozar tanto con la agresión verbal, la división de la sociedad y las descalificaciones. Los dichos de Cristina Fernández de Kirchner sosteniendo que la clase media se equivoca si cree que su progreso se debe a su esfuerzo personal, sino que se debe a las políticas por ella aplicadas, son una clara muestra de ese comportamiento de agredir a los sectores que, ya en el 2007, no la acompañaron con su voto. Así que los Kirchner parecieran tener una incontenible vocación por ganarse enemigos. Si en el 2007 la clase media urbana le votó en contra y en el 2008 el matrimonio no tuvo mejor idea que pelearse con los sectores rurales que la apoyaron con su voto, lejos estamos de poder apelar al análisis político para explicar semejante comportamiento. Claramente el matrimonio está decidido a chocar el barco contra el iceberg y hasta pareciera estar disfrutando con los destrozos que van a causar.

No debe extrañar, entonces, que el leal ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, haya optado por saltar del barco, haciéndome recordar el salto que, oportunamente, también dio Roberto Lavagna allá por fines del 2005 cuando la inflación empezaba a convertirse en un dolor de cabeza.

Nuevamente, con la renuncia de Fernández, comenzaron los comentarios sobre la oportunidad que tenía la presidente de oxigenar su gobierno, de cambiar el gabinete y de alejar a su marido de la gestión presidencial.

Bastó que, otra vez, los analistas formularan esta última sugerencia para que, nuevamente, Cristina decidiera, en un mismo día, acudir a dos actos públicos junto con su marido. ¿Cuál es el mensaje que uno recibe frente a semejante comportamiento? Ni se les ocurra que voy a cambiar.

Otro dato a tener en cuenta. Quienes apostaron a que luego del cachetazo en el Senado y la renuncia de Fernández venía el dialogo, el nuevo secretario de Agricultura dijo que no iba a recibir a la Comisión de Enlace del campo sino que iba a recibir a las entidades por separado. En otras palabras, de entrada plantea un conflicto innecesario, forzando una nueva situación de conflicto, de la cual parece gozar el elenco gubernamental.

Hagamos un pequeño resumen de la situación del matrimonio presidencial. Electoralmente tiene en contra a los grandes centros urbanos y a las zonas rurales. Solo les queda (¿?) el conurbano bonaerense siempre y cuando la inflación no termine de alejarlos del oficialismo.

La caja que los ayudaba a disciplinar a gobernadores e intendentes ya no es tan abundante (¿lo habrá percibido Alberto y por eso renunció?). Basta con ver las transferencias de recursos no coparticipables a las provincias para darse cuenta que estas empiezan a estar en serios problemas. Cuando se compara el primer semestre de este año con el primer semestre del año pasado, las transferencias a las provincias subieron solamente el 10%. Muy por debajo de la inflación y del 36% que se incrementaron los gastos corrientes.

El otro dato relevante es que los gastos de capital, obras públicas, subieron nada más que el 17,4% primer semestre contra primer semestre. Como referencia vale la pena tener en cuenta que en el electoral primer semestre del 2007 los gastos de capital aumentaron el 42% con relación al primer semestre del 2006.

En otras palabras, la pregunta que deben estar formulándose más de un gobernador e intendente K, es, ¿para qué alinearme con el matrimonio si tengo problemas financieros y, encima, no me mandan plata para las obras públicas? El apoyo al matrimonio empieza a ser puro costo y cero beneficio para más de un intendente y gobernador.

Como si todo esto fuera poco, la inflación no solo se ha comido los salarios reales, llevando a nuevas negociaciones, sino que el llamado tipo de cambio competitivo ha dejado de serlo. Como referencia, tomemos el “Índice Big Mac” que elabora la revista The Economist. En abril del 2003 un Big Mac costaba U$S 2,70 en EE.UU. y U$S 1,43 en Argentina (el tipo de cambio, en ese momento, era de $ 2,88). En julio de este año un Big Mac en EE.UU. cuesta U$S 3,57 y en Argentina U$S 3,64. Este solo dato confirma mis anteriores afirmaciones de que el tipo de cambio real ha vuelto a los niveles del 2001, con lo cual el corazón de la política económica del Gobierno ha quedado destruido.

De los superávit gemelos, vemos que el superávit de balance comercial tiende a evaporarse, por un menor ritmo de crecimiento de las exportaciones y por un acelerado aumento de las importaciones, sobre todo por el incremento de las importaciones de combustibles para paliar la crisis energética. En el primer semestre de este año, dichas importaciones se duplicaron respecto al 2007. Paralelamente el superávit fiscal, cuando se le quita la contabilidad creativa, también se deteriora. Así que los superávit gemelos también tienden a desaparecer.

En síntesis, no sólo los Kirchner siguen batiendo récords en la tarea de conquistar más enemigos políticos sino que, encima, la economía ya no les sonríe como un par de años atrás.

A pesar de todo eso, no están dispuestos a cambiar el rumbo y muestran una férrea decisión de seguir con la confrontación, ya sea por estrategia o por cuestiones que, a esta altura, solo la psiquiatría puede explicar.





Todo pasa y todo queda-Política Nacional / Gabriela Pousa
Publicada 28/07/2008
Política Nacional / Gabriela Pousa
Todo pasa y todo queda



“Pero no era la felicidad, era tan sólo una tregua.”
Mario Benedetti
Ante todo, debería aclarar que estas líneas no pueden considerarse sino como un aporte al gobierno nacional. De no ser interpretadas de ese modo, entonces, basta decir que son apenas “conjeturas” que no intimidan y mucho menos desestabilizan (ver, al respecto, reciente jurisprudencia).

¿Por qué esta aclaración? Pues porque cualquier opinión manifiesta que no concuerde con el deseo del matrimonio que ocupa la presidencia, parece tener acceso directo a alguna lista donde el oficialismo aglutina conspiradores, desestabilizadores, etc. Lista que por cierto, es cada vez más extensa. En breve, poca será la diferencia entre esta y la guía, sumando claro está, las páginas blancas, las doradas y las páginas amarillas…

Entre tanto, “todo pasa y todo queda”, como dice el poeta. La mejor exégesis del llamado “nuevo” escenario político nacional, la da una sola imagen ratificando aquello que suele decirse cuando se le adjudica mayor definición que mil palabras: a escasos minutos de la asunción, el flamante Jefe de Gabinete, se sentó entre medio de Julio De Vido y Ricardo Jaime. Una perfecta fotografía de la realidad. Más allá de sus manifiestas buenas voluntades, que en política lamentablemente no gravitan, Sergio Massa inauguró su asenso con una suerte de cátedra sobre los beneficios de la nacionalización de Aerolíneas Argentinas. Como si el cargo no lo hubiera sorprendido, como si hubiese estado estudiando el libreto a recitar con antelación a aquello que se presentó a la ciudadanía como medida sorpresiva ante un “portazo” inesperado para quienes habitan la residencia de Olivos. En algún momento habrá que detenerse a analizar por qué todo cuanto sucede tiene un tufillo diferente a cómo se lo vende…

La llamada “oxigenación” pedida por diferentes sectores de la sociedad tras la, ahora asumida, derrota del kirchnerismo en el Senado derivó en la salida del inefable Alberto Fernández capaz de conmover peligrosamente, aunque sea por un instante, con su crítica sagaz a ciertos des-manejos de los últimos conflictos en el seno del poder, dilatados pero no resueltos, es decir, tratados al mejor “estilo K”. Estilo que sigue en su apogeo sin que se lo haya abandonado jamás.

Ahora bien, el primer síntoma a tener en cuenta es la desmedida algarabía por una partida, (posiblemente maquillada o furtiva), y el arribo de Sergio Massa como si este llegara con una varita mágica a renovar en forma inmediata la función pública. Es obvio que los argentinos necesitan aferrarse a una esperanza con desesperación casi malsana. Basta observar cómo el vicepresidente, Julio Cobos, se transformó en héroe de la noche a la mañana, para entender la conducta social característica de un pueblo sumido en la carencia, y anoticiado tardíamente del fraude que representó votar a Cristina Fernández si daba lo mismo no votar, y que Néstor Kirchner siguiera, como sigue, en su lugar.

Los signos de madurez que, de tanto en tanto, algunas manifestaciones populares dejan aflorar, no terminan de afianzarse, y se pasa raudamente de la crisis a la naturalidad. Es cierto que los procesos de transformación social siempre fueron largos, con un sinfín de vaivenes en el medio de la trama donde se suelen gestar. En ese sentido es injusto juzgar cuando los cambios aún no se han producido y hay asignaturas pendientes que saldar.

Este reemplazo de un funcionario o dos, con amenazas de algunos más que se supone, antes o después, también se irán es superficial frente al reclamo de “oxigenación”. Y es que el problema central no son los nombres sino la permanencia de un modelo de hacer política, basado en la confrontación, el apriete y la división social, que se perpetúa sin que nada lo haya alterado y sin que la experiencia enseñe o el fracaso convoque a la reflexión en vez de asentar la porfía del error. No es Guillermo Moreno ni siquiera Luis D’Elía el problema. El problema es la metodología kirchnerista cualquiera sea quien la ejecute más abajo o más arriba. Ni el INDEC, ni las retenciones, ni las tarifas o la nacionalización de Aerolíneas son conflictivos por sí mismos.

Las demandas perentorias de la gente desoídas, los inocultables traspiés, el visible rumbo cuesta abajo en el que vamos no han generado reacciones consecuentes con un cambio. Posiblemente, pretender que la sociedad política y conyugal que dirige a la Argentina, reaccione frente a lo evidente es pedir una transformación estructural, para la cual han demostrado, innumerablemente, absoluta incapacidad y desgano soberano.

Ante el estallido del conflicto, apenas si responden con un retiro “espiritual” en El Calafate, un silencio que dura entre 48 y 72 horas no más, y la ratificación del “estilo K” con redoblada apuesta a un modo de gobernar y de vivir, el cual si se quiere es aún más complicado y difícil de alterar. La crispación, la altanería y la estrategia del as en la manga mantienen a la ciudadanía en un estado de incertidumbre que no le permite definir si creer y apostar, regresar al hastío o mantenerse alerta porque puede llegar, en el momento menos pensado, la estocada final.

Lo cierto es que, en el mientras tanto, “todo pasa y todo queda”. Pasó la glorificación de Alfredo De Angeli cuyo paradero ni siquiera se sabe ya, pasó la ausencia en el escenario de Néstor Kirchner generando una inexplicable sensación de regreso al llano, situación impensable tratándose, nada más ni nada menos, que del artífice del “estilo K”, pasó el festejo del campo al tamizar que, sin política agropecuaria con reglas de juego definidas y respetadas, no hay forma de progresar, pasó el vendaval de oxígeno y excitación que provocó en el Senado una oratoria sin gritos ni agravios desempatando a favor del reclamo social…

Pasó tanto en realidad que los almanaques parece que hubiesen dejado caer hojas en cantidad, y sin embargo, fueron pocos días, un par de semanas, nada más. Y todo está maquillado pero esencialmente igual. No se trata de pesimismo ni de profecía porque definir lo que vendrá es casi un enigma, un rompecabezas con fichas que no encastran para avizorar un escenario de progreso y paz u otro de conflictividad que derive en una nueva batalla campal.

Lo cierto es que, el sector agropecuario, aportó mucho más que un reclamo sectorial. Legó una radiografía sin distorsión de la metodología kirchnerista incapaz de variar por su naturaleza intrínseca. Si las voces que se sumaron al grito rural acallan creyendo que, alterando nombres en un gabinete que no gestionó jamás, las soluciones ya están; antes de lo pensado volveremos a encontrarnos señalados, etiquetados y vueltos a convertir en enemigos desprevenidos en medio de una guerra que sólo en apariencia había cesado. Sino, ¿por qué, en Balcarce 50, sigue acumulándose arsenal? Se disparan entre ellos con agravios, y afanosamente se busca la figura capaz de devolver alguna suerte de unidad que sólo la mentada “caja” oficial, cuando estuvo abultada, pudo conquistar.
Demasiadas Argentinas en una misma geografía
04/08/2008
Política Nacional / Gabriela Pousa
Demasiadas Argentinas en una misma geografía

El país, completamente fragmentado y dividido, se debate entre diferentes realidades, necesidades, prioridades y destinos.

Parece mentira cómo se va transformando la Argentina. Poco queda de aquel país que conocí a través del diálogo con mi abuelo, argentino por opción. No reconozco ni el paisaje urbano ni siquiera al porteño o al provinciano tal como él los describía. Pareciera que los códigos y valores que acunaron a tantas generaciones se fueron desdibujando. Quizás eso puede que sea un mal universal. No somos, los argentinos, como a veces se cree, ni los mejores ni tampoco los peores. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la división de la sociedad forjó o puso en evidencia un sinfín de diferencias que hacen visible la partición misma de la nación.

Hay un país lidiando por sobrevivir, afrontando luchas que jamás hubiese creído tener que encarar porque no fue formado para la batalla, sino para la civilidad.

Hay otra Argentina que simplemente espera, con mayor o menor ansiedad, el regreso a la cordura. Resulta extraño decirlo, pero aquello que se aguarda es: “normalidad”.

También está la República soñando con volver a ser, con recomponer la institucionalidad que lejos está de reducirse a una rueda de prensa donde se responde a los interrogantes con oratoria adornada, eufemismos, burlas y palabras vacías, sin contenido.

Y está esa otra nación que excede todo esto, que vive en una realidad propia, limitada a los metros cuadrados donde ha quedado confinada. Una Argentina transformada en herramienta clientelista para los objetivos de la dirigencia, sin ideal.

Ese país, que es un medio y no un fin en sí mismo, no estaba el sábado en La Rural ni en Olivos. Mientras Cristina Fernández de Kirchner sonreía tensa a las cámaras, tal vez más preocupada porque no se le corriera el rímel ni se advirtieran las cirugías, esa fracción de la Argentina sepultaba dos criaturas. Dos víctimas de la desidia, de quienes están más atareados en demostrar quién manda que en el mismísimo ejercicio de mando.

Para el Ejecutivo, el hallazgo macabro de restos humanos no vale nada, a no ser que pueda utilizarse como epopeya de una política de “derechos humanos”, en exceso desvirtuados. Política de anticuario: los huesos de desaparecidos en los años setenta cotizan más que aquellos hallados en estos días. Los dos chiquitos masacrados y sus padres enterrados horas antes pertenecen a la Argentina anémica, al país de la acefalía. Un área donde la marginalidad es soberana y la sangre corre con la impunidad que da el saber que, a las demás Argentinas, esto no les importa nada.

Claro, si se tuviera que hacer un minuto de silencio cada vez que se halla un cuerpo víctima de la inseguridad –o, para dejar de lado los eufemismos, víctima del desgobierno y de una justicia incomprensible e irracional–, sería este un escenario sumido en un mutismo total. En menos de 48 ó 72 horas, la familia asesinada por un criminal condenado a cadena perpetua que vivía en su casa, con una “pulsera” que podía quitarse sin demasiada dificultad, pasará al olvido. No habrá siquiera crónica periodística que conmemore la atrocidad hasta que no suceda un caso similar y, entonces, se realicen las cronologías de antecedentes en la materia. Cuando eso pase, las Argentinas paralelas volverán a horrorizarse y comentar en sobremesas una vez más. En ciertas latitudes, puede que sea una luz de alerta: si el tema no desaparece de las portadas con urgencia, corre peligro el despacho y la chapa de ministro o funcionario a cargo. ¿A cargo…?

Entretanto, hay Argentinas sectoriales que bregan, con lícito derecho, por sus intereses pues han puesto en ello esfuerzo y tiempo: el único recurso no renovable. Como es apreciable, no sólo difiere esta Argentina siamesa en el paisaje, sino también en sus posibilidades. Lejos de la distribución del ingreso, que apenas es un eslogan para recuperar la dilapidada caja oficial, el país se va deshaciendo. Divididos de este modo, es complejo aventurar un escenario donde, por ejemplo, un voto a conciencia en el Parlamento no sea una gesta magna, sino una conducta habitual; donde una conferencia de prensa sea parte de la rutina de quienes deben dar cuenta a la ciudadanía de su hacer y también de la metodología, no porque se busque desestabilizar, sino porque se los ha elegido, precisamente, para ejecutar políticas y no para encapricharse y crear antinomias y hostilidad.

La Argentina de Cristina, que es Kirchner

En este contexto, donde se ratifica, día tras día, que se hará lo opuesto a lo que demanda, en general, la sociedad, no es factible prever un escenario de verdadero diálogo. Seguirán los monólogos y las órdenes se ejecutarán hasta que el hartazgo y las demás Argentinas comiencen a mostrar que aún hay espacio para quienes quieren desertar. En definitiva, mientras la guerra inútil y absurda siga siendo el eje central, el campo de batalla en que se ha transformado la Argentina oficial irá perdiendo hombres, recursos y medios para sustentar el poder debilitado ya por la pérdida de energías que implica vivir en la confrontación y en la orgánica mentira. Sin adversario que acepte el rol de enemigo situándose en otro bando, no habrá manera de continuar. “Dos no pelean cuando uno no quiere”, reza el refrán.

Lo que sigue también es obviedad: el repliegue, la retirada, una suerte de final. Antes o después, cuando se tenga en claro de qué manera hacerlo para no mostrarse vencidos o para posicionarse como víctimas de algún invento conspirativo aunque no queden villanos o agoreros del mal que permitan ser utilizados como tal, se pulverizará ese epicentro que, en poco más de un lustro, logró diezmar la Argentina hasta convertirla en archipiélagos, en islas…

Mientras un discurso para inaugurar una muestra del sector agropecuario no pueda ser una alocución que ponga de manifiesto resultados y proyectos y deje asomar la dignidad de hacer Patria a través del trabajo rural, en vez de ser una coraza o un pedido para poder crecer y progresar; mientras las ideas y convicciones no se organicen y aúnen por sus semejanzas y objetivos, sino que se disipen y vendan según la conveniencia y oportunidad espacio-temporal, es muy difícil aventurar cambios de envergadura en estas latitudes.

Podrá convocarse a los medios, cambiarse un funcionario y hasta definirse teóricamente si quedarse con el Partido Justicialista o concertar que todo va a seguir medianamente igual. Ante este panorama, cualquier análisis político puede simplificarse haciendo un “ta-te-ti” de nombres que desertarán, infiriendo que el campo ganó con su muestra frente a la manipulada conferencia de prensa con reglamento y manual, suponiendo que el leitmotiv de la revuelta social cordobesa es fruto de un régimen obsoleto de coparticipación federal o probando que la previa se gestó en Balcarce 50.

En rigor, pueden analizarse puntos y comas de cada oratoria escuchada este fin de semana y concluir quién mintió y quién dijo la verdad, o a quién se aplaudió más. Pero nada de eso aporta a este rompecabezas deshecho en que se convirtió la Argentina. Hay que lograr que las fichas vuelvan a encastrarse de manera tal que quede armónico el paisaje. Y “podemos hacerlo ahora o esperar al 2011”. La paradoja es que la elección no es de nosotros ni de los demás. La decisión está del lado de la Argentina de Cristina que es Kirchner, o de Kirchner que es Cristina
profundización de un gesto que renovó el aire viciado.

Ni los políticos ni el Gobierno, sólo la sociedad puede lograr la profundización de un gesto que renovó el aire viciado.

Apenas una semana atrás, una suerte de hartazgo sofocaba a los argentinos, parecía que ni un milagro fuese posible en un país diezmado. Algunas voces acunaban vagas esperanzas pero no estaba claro si se trataba de deseos o pálpitos. Luego sobrevino la algarabía. Un número impreciso de ciudadanos relegaron, aunque sea por un rato, sus apetencias personales en pro de un objetivo común: un cambio. Las estadísticas perdieron ya el prestigio de antaño, de manera tal que no es fácil establecer cuantos argentinos rodearon el Monumento de los Españoles consustanciados con el campo, y cuántos estaban allí bregando simplemente para que se los considere humanos, cansados de vivir en el hastío, como rebaño.

En lo cotidiano, uno está dispuesto a aceptar versiones inexactas de ciertos acontecimientos. Un ejemplo banal: se puede hacer caso omiso al empleado que se excusa aduciendo que lo ha demorado el tránsito cuando, en verdad, Morfeo esa mañana no quiso que lo abandone temprano. Pero de ahí a que todos los días, sin excepción, uno soporte leer y escuchar índices fantásticos, y le griten que hay menos pobres, que los precios están bajando, y que aunque creamos vivir en Argentina, en la realidad (oficial) vivimos en Suiza, hay una diferencia más que intrínseca.

Ya intentaron hacernos creer que la inseguridad era una sensación y la inflación “una construcción mediática”. Nos vendieron discursos que, contrastados con lo cotidiano se vaciaron de coherencia. Ante los problemas no se buscaron soluciones, se los ha dilatado con contraataques y denuncias de complot y conspiraciones. De allí que, terminado el proceso parlamentario, y tras un inexplicable silencio de radio, la Presidente convocara a los legisladores del FpV que apoyaron, por convicción o por obediencia debida, su iniciativa pero no para evaluar errores sino para realinearlos. ¿Reflexionaron? No. Atacaron ferozmente a quienes votaron diferente, y salieron a decir que el tema está terminado, aclarando que de ninguna manera han sido derrotados. Nadie pretendía, sin embargo, ponerse el mote de triunfadores, razón por la cuál, la aclaración suena a fracaso autoproclamado, y saca a relucir la debilidad extrema de la jefe de Estado. No en vano las calles de Buenos Aires se empapelaron con carteles que rezan: “Ahora más que nunca, Fuerza Cristina” ¿Por qué “ahora más que nunca” si, desde el oficialismo, niegan un traspié y hablan de traiciones, en vez de ejercicio democrático?

Asimismo, que se festeje que, la Cámara Alta, obró sorteando amenazas y aprietes del Ejecutivo ratifica que la independencia de poderes es un mito. Más que celebrar habría que analizar cómo nos anestesiaron tantos años. Argentina nunca fue un paraíso. Hubo y hay blancos, grises y negros en todos los paisajes recorridos. Los argentinos podemos asumir el error de un gobierno, hay cierta costumbre y entrenamiento en ello. ¿Qué necesidad tienen de vender fortaleza cuando no la hay, en vez de convocar al grueso de las fuerzas políticas para aunar criterios en pro de una mejor gobernabilidad? La metodología del kirchnerismo es intrincada en demasía. Ha habido tantas trampas, y se han guardado tantos ases en la manga que enseñaron a desconfiar de todo cuanto dicen, y también de todo cuánto callan… ¿Por qué hay que creer que ahora lanzarán una gestión renovada? ¿De qué puede servir un cambio de gabinete, si es que lo hubiera, cuando las decisiones sólo pasan por una mente maniquea? Los ministros ni siquiera fueron funcionales a la Presidente, ¿o acaso hicieron algo que no fuera ejecutar órdenes del jefe de siempre? Hay que diferenciar cirugía de cosmética.

Es lícito disfrutar que la corrupción haya fallado pero, sobre un solo caso, no se puede erigir todo lo que implica un verdadero cambio, y menos aún cuando los actores no se han renovado, y es el mismo director quien sigue dirigiendo el teatro. La única transformación palpable está del otro lado: en los ciudadanos que decidieron no aceptar que le sigan vendiendo siempre idéntico espectáculo. Más que centrar la vista en la puesta en escena que se hará de ahora en más en Balcarce 50, conviene observar que la actitud cívica de las últimas semanas, no sea furtiva ni se haya apagado. El cambio social será más fructífero que el cambio político si consideramos quienes habitan la residencia de Olivos.

La necesidad de liderazgos sanos, de marcos de referencia, nos ha llevado muchas veces, a endiosar protagonistas efímeros. Después, ni el recuerdo los abriga porque “la memoria es porosa para el olvido” como decía Borges, o porque no eran dioses sino humanos y se confundieron, erraron como sucediera con Juan Carlos Blumberg. Ejemplos como estos deberían servir para que no sufra igual suerte, el vicepresidente Julio César Cobos. Su voto despertó fervor y merecidos aplausos. Más allá de la motivación, fue quién dio a los argentinos un soplo de aire fresco cuando comenzaba a faltar oxígeno y, en penumbras, casi no nos reconocíamos. Pero dejemos a la historia que lo defina con el adjetivo más preciso.

No es justo depositar en él, las esperanzas de todos, ni mucho menos situarlo en un pedestal donde estuvieron otros a quienes se ha derribado antes de que cante el gallo. ¿Para qué aventurarnos si hemos sufrido ya tantos desencantos? Dejemos que el tiempo decante y apostemos, más que a héroes repentinos, a las energías propulsoras de aquellos que, venciendo miedos y egoísmos, se movilizaron sin flaquear por un país distinto.

Ahora bien, es insólito que más de cien días de crisis pretendan resolverse con un oscuro decreto (ver, si no, la opinión de Gregorio Badeni al respecto). El “dar vuelta la hoja” que proclama el oficialismo huele más a estrategia para ocultar culpa e ineficiencia, que a toma de conciencia. Esperar que los Kirchner cambien frente a lo que ellos consideran apenas un percance generado por deslealtades, y no un error basado en la ceguera, el capricho y la soberbia, es tan ingenuo como peligroso. No puedo compartir el optimismo desmedido de muchos. Si nos quedamos en la algarabía del primer paso, nos olvidamos que hay que seguir caminando.

Cinco años alcanzan para tener una certera idea de quiénes, cómo y de qué forma están gobernando. Si algo hay que reconocer al matrimonio presidencial es la coherencia en sus modos y maneras. El “estilo K” ha grabado a fuego todos y cada uno de sus actos. Tanto la confrontación, la provocación, la conversión de adversarios en enemigos, como la concentración de poder, la soberbia y el revanchismo han estado presentes desde el 25 de mayo de 2003. No entremos a analizar la gestión de Kirchner como gobernador en el sur porque sería un golpe duro a la esperanza que recientemente conquistamos, aun cuando nada extraordinario haya pasado. Porque si analizamos fríamente, sólo pasó lo que pasa en una real democracia: funcionó el Senado. Qué la normalidad genere asombro no es buen dato... Pero claro, habrá que ver si hemos estado viviendo en un país realmente democrático o se nos ha estado engañado.

Rumores de futuros anuncios y reciclados hay demasiados. Conviene esperar a aventurarnos. Imaginarse a Néstor Kirchner alejado de la toma de decisiones es complicado; al respecto, la fábula de la rana y el escorpión algo ha enseñado.

Parafraseando a André Gide podríamos pedir que el cambio avizorado esté en la pupila más que en el objeto contemplado, porque sólo la sociedad puede lograr la profundización de un gesto que renovó el aire viciado. Esperar que el olmo dé peras es desdeñar este instante en que la gota cae en el río de Heráclito.

martes, 7 de octubre de 2008

CONFLICTO DOCENTE: ¿HACIA DÓNDE VAMOS?

* El Frente Gremial convocaría a otro paro de 48 hs para el 1 y 2 de octubre.
* Los docentes hemos demostrado que no estamos de acuerdo con este aumento lastimoso. Pero el gobierno provincial no quiere, ni siquiera, darnos estas monedas.
* No contentos con esto, Scioli y Oporto nos amenazan con descuentos y con extender las clases hasta el 30 de diciembre.
* Aún más, ya anunciaron los primeros dos descuentos computados.
* Esta dirigencia sindical nos miente. Maneja asambleas de escasa participación. Forma parte de la burocracia sindical que traiciona permanentemente a los trabajadores por la defensa de sus intereses propios.
* La secuencia de paros de 48 hs. desgasta a la base y prepara la aceptación de una oferta miserable de Scioli-Oporto.

¿Qué hacer?

* Reunir la fuerza desde la base. No quedar encerrados en cada escuela.

* No aislarnos en nuestras casas en paros pasivos decididos por Baradel-Petrocini.
* Organizarnos en asambleas de escuela para ir hacia asambleas zonales en las que debatir cómo organizar la lucha. Plenario general de delegados zonales.

La burocracia sindical y el gobierno nos necesitan lejos de la participación. Tarde o temprano van a arreglar en una mesa por dos mangos.

Salgamos a la calle y encontrémonos. Debatamos. Dialoguemos con la comunidad.

Vayamos por:

* Salario que cubra la canasta familiar sin sumas en negro
* Defensa irrestricta de los derechos laborales y previsionales
* Arreglo inmediato de las escuelas
* Ley de educación debatida en un Congreso de delegados de escuela

Basta de paros sueltos que nos desgastan. La dirigencia está desesperada. Nos espera otra traición.

La autoconvocatoria en zonales para organizarnos es el único camino hacia el paro por tiempo indeterminado y hacia la huelga general de todos los trabajadores estatales.
CONTRA LA ENTREGA DE ARRIBA, ORGANIZACIÓN DESDE ABAJO

Trabajadores de la Educación por un Sindicalismo Combativo

eltesco@yahoo.com.ar 27 de septiembre de 2008

lunes, 6 de octubre de 2008

TRÁNSITO, OSCURIDAD Y MUERTE
De: ricardo mascheroni
Asunto: TRÁNSITO, OSCURIDAD Y MUERTE
Para: kalaromero2000@yahoo.com.ar, "Mariano Martinez"
Fecha: viernes, 3 de octubre de 2008, 12:17 pm

AGUAFUERTES AMBIENTALES



TRÁNSITO, OSCURIDAD Y MUERTE



En este país, hay muchas cuestiones difíciles de entender, sobre todo aquellas que son consecuencia de la negligencia, la dejadez y el desprecio de quienes deben velar por la por la vida y su calidad.

Menos comprensibles son, cuando, casi sin plata, con solamente un poco de celo y con el cumplimiento de la normativa vigente se podrían evitar males terribles.

Mayor indignación e impotencia nos provoca, cuando él o los afectados por estos hechos, son personas cercanas o de nuestro conocimiento.

La muerte incomprensible en un accidente de tránsito de un amigo querido de mis hijos y el dolor de su familia, me hacen volver a insistir sobre esta problemática.

Si bien en entregas anteriores ya me he referido al tema de la accidentología vial y el desmadre que esto genera en la salud social e individual. No podemos soslayar que ello es producto de variadas concausas de naturaleza política, entre las que podemos reseñar:

a) Rendición incondicional a las multinacionales automotrices como casi único sustento de la matriz de transporte en la Argentina, situación que se asocia con la dependencia a la industria del caucho y de los hidrocarburantes.

b) Aniquilación del ferrocarril.

c) Insuficiencia de infraestructura vial.

d) Ausencia de una planificación estratégica en materia de transporte y tránsito.

e) Pérdida de valores y de respeto por el otro.

Esta mezcolanza se transforma en un cóctel explosivo, que todos los años se lleva puesta la vida de aproximadamente 8.000 personas. Las frías estadísticas nos hablan de 22 fallecidos por día, con un gran porcentaje de ellos, jóvenes. Una cifra escalofriante de la cual tenemos poca conciencia y que no valoramos en su cabal magnitud.

Para graficarla, conviene hacer algunas comparaciones, con acontecimientos que acapararon la atención mundial o nacional y con una gran cobertura en los medios de prensa, algunos ocurrieron hace casi un siglo y otros apenas unos pocos años.

Quizás las mismas puedan parecer odiosas, pero son comparaciones al fin:

En el naufragio del Titanic murieron 1500 personas

En la guerra de Malvinas, aproximadamente 650 compatriotas

En el incendio del boliche “República de Cromagnon”, hubo 182 muertos.

En el avión de Austral que cayera en Fray Bentos, 74 muertos.

En el accidente del avión de LAPA, fallecieron 65 personas

En el incendio y caída del dirigible Hindenburg, 36 muertos.

A partir de estos datos tenemos que aceptar que en Argentina cada 68 días se hunde un Titanic, cada 29 días hay una guerra como la de Malvinas, aproximadamente cada semana hay un Cromagnon, cada 3 días se cae un avión y cada día y medio se incendia un dirigible.

Estos datos son realmente alarmantes y muestran palmariamente un desprecio por la vida generalizado y más por parte de quienes deberían ser sus más fieles custodios.

Al Capone y el Sindicato del crimen eran nenes de pecho, frente a esta institucionalización de la muerte.

Preocupado y desolado por la falta de respuestas, fui como otras veces a charlar con un viejo amigo, agudo observador de la realidad, el desenvolvimiento de los procesos sociales y defensor a ultranza de las causas perdidas, sobre este tema, que de tanto en tanto, ocupa la portada de la mayoría de los medios de comunicación del país y que desvela las neuronas de los decidores políticos en el marco nacional, provincial y municipal.

Al verme llegar y antes que le pueda decir nada, me largó un;

-Otra vez con tus cavilaciones inconducentes.

Sin dejar que siga hablando, le mostré las cifras del horror y las comparaciones que había hecho.

Muy serio me miró y dijo:

-Si no fuera tan doloroso, te diría que es una consecuencia directa de la teoría maltusiana, pero no, es una catástrofe que anida en la falta de voluntad política de encontrar una salida al problema.

-Te digo más, has visto que al término de cada año y sobre todo al comienzo del período de vacaciones, asistimos a un incremento de la preocupación sobre la accidentología vial y sus luctuosas consecuencias, lo que se refleja en todos los medios de comunicación.

- Ni hablar en los períodos de recambio institucional, donde cada funcionario que asume promete poner coto a esta pandemia argentina, que en solo un lustro ha cosechado más muertos y heridos que cualquier guerra o dictadura padecida en estas tierras. Pasado un tiempito todo sigue igual y las lamentaciones aumentan.

Pero algo se debería hacer, si es que se puede, o el tema no tiene solución? Dije

-Tiene, …evidentemente que no se podrán evitar todos los accidentes, pero muchos si y con muy poco.

Cómo? Pregunté.

- Mirá por la ventana y fijáte, cuántos autos pasan con los vidrios oscurecidos o polarizados?

Muchos, no se en que porcentaje, pero en esta zona y con este sol, la gente debe tener calor y trata de protegerse, otros no querrán que los vean o por seguridad y sin duda habrá otras razones igualmente fundadas . Contesté.

- Exactamente, todos tienen una buena razón para oscurecer los vidrios. Me dijo y siguió.

- Pero ninguna de todas ellas es tan buena como para justificar el incumplimiento de la ley y menos la tolerancia de los encargados de hacerla cumplir. Por qué no se si sabrás que toda la normativa en la materia prohíbe estas modificaciones en los autos.

- El tema es que a las áreas de control de infracciones, les interesa más la recaudación por multas por mal estacionamiento o vencimiento de la tarjeta que otra cosa, sino fijáte este dato: durante el año 2005 en la ciudad de Buenos Aires se hicieron 633 multas a coches oscurecidos, contra un millón por mal estacionamiento. (1) Te darás cuenta cuál es el objetivo de los inspectores?

- Lo que te digo no son casos aislados, ya que el 41% de los autos y un 35% de los transportes de carga que circulan lo tiene. Según un estudio del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), casi el 50% de los autos chocados o destruidos llevaban estos vidrios. "Además, al estudiar los impactos laterales, comprobamos que el 56% tenía ventanas oscuras. Con esto se demuestra que dentro de un automóvil con vidrios oscuros cuesta más distinguir a otros vehículos, peatones, ciclistas o motociclistas que circulan a los costados", (2) aumentando en un 91%, la posibilidad de que el impacto sea lateral.

- Los expertos afirman que incrementan en un 30% la posibilidad de sufrir un choque. A la inversa, si efectivamente se aplicara la prohibición, reduciríamos en un 30 % los choques y sus consecuencias lamentables.

Ante tanta contundencia, me despedí de mi amigo, más preocupado que antes y me fui pensando que además de los accidentes, con los vidrios oscurecidos no podemos ver si al volante del auto está un menor, personas descompuestas, alcoholizadas o armadas.

La pregunta del millón es quién va a prohibir estos vidrios, si jueces, funcionarios, legisladores, empresarios y demás los usan.

Demasiadas muertes ya hemos acumulado en la Argentina , como para seguir sumando hechos lamentables sin solución de continuidad, producto de la incompetencia, la falta de voluntad política y de una visión integral al problema.

Con más dudas que certezas, me despido hasta la próxima aguafuerte.

Ricardo Luis Mascheroni

DOCENTE

1.- Diario “CLARÍN”, 04-06-2006

2.- Diario “La Nación”, Jueves 8 de noviembre de 2007

domingo, 5 de octubre de 2008

LA SOJIZACIÓN PONE EN JAQUE A LAS ÁREAS PR.OTEGIDAS..


ONG. VIDA investiga así, y ha encontrado interesante para compartir este editorial, del Lic. Juan Salguero-Intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi- publicado en ECOS DEL PARQUE.








"El debate que en estos días se está dando en toda la sociedad argentina sobre el aumento de las retenciones a la soja y a otros cereales, ha servido para que al menos una parte de la población que lee y escucha un poco más allá de la sesgada información que trasmiten los medios masivos de comunicación, puedan enterarse, quizá por primera vez, sobre los graves impactos en los ecosistemas naturales, asociados al proceso de sojización . Este hecho, y sus consecuencias, viene siendo alertado desde hace algunos años por las principales organizaciones ambientalistas del país. En efecto, el corrimiento de las fronteras agropecuarias, o dicho de otro modo, el proceso de reemplazo de los ecosistemas nativos para ganar tierras para la agricultura trae aparejado, entre otros factores, la exportación de nutrientes, procesos erosivos sobre el suelo, deforestación, pérdida de biodiversidad, pérdida de la capacidad de retención del carbono (el que es liberado a la atmósfera, aumentando el efecto invernadero), pérdida del valor paisaje y eutrofización de lagunas por uso del herbicida Glifosato.


Datos oficiales de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación alertan que la cosecha de soja de la temporada 2007-2008 en la región extra-pampeana, ha implicado la pérdida de 160.000.000 de toneladas de suelo; y para la cosecha de todo el país, la exportación de 1.444.000 toneladas de Nitrógeno y 321.600 toneladas de Fósforo. Pero quizá el dato más alarmante sea el incremento de la tasa de deforestación en el denominado Bosque o Parque Chaqueño y Bosques de Pedemonte de las Yungas, que corresponden a dos de las ecoregiones más amenazadas del país y con escasa representación en el sistema de areas protegidas (42.600 ha. y 221.782 ha.respectivamente). Las principales provincias afectadas son: Formosa, Chaco, Norte de Santa Fe y Córdoba, Tucumán, Salta y Santiago del Estero. Sólo en las dos últimas provincias citadas se estima que el retroceso de los bosques nativos alcanzó en los últimos cuatro años a más de 1.000.000 ha., el equivalente a 1,5 veces la superficie del Parque Nacional Nahuel Huapi (el más extenso del país). Este proceso de deforestación tiene impactos negativos irreversibles sobre aquellas pocas y pequeñas áreas protegidas que representan a las ecoregiones de las yungas y los bosques chaqueños, como consecuencia de la insularización al que son sometidos. Sus consecuencias, ampliamente estudiadas por los ecólogos, consiste en la severa modificación de la matriz del paisaje en el entorno de las áreas protegidas, provocando el aislamiento de las comunidades bióticas que contienen. El proceso de insularización arrastra a muchas de las especies protegidas hacia la extensión, porque el rango territorial que requiere para su supervivencia es mayor que el tamaño de los bosques contenidos en dichas áreas, o porque el tamaño de las poblaciones, especialmente de mamíferos, se reduce drásticamente y conlleva a una serie de problemas genéticos, como la depresión endogámica (menor número de descendientes, mayor mortalidad, esterilidad o bajo instinto reproductivo) y pérdida de flexibilidad evolutiva. No exageramos si afirmamos que el corrimiento de las fronteras agrarias pondrá en jaque, al débil sistema de áreas protegidas que representa a aquellas ecoregiones.


El aumento de las retenciones a la soja, ha dado la oportunidad para un apasionado debate sobre los modelos productivos y de distribución de la riqueza en nuestro país, pero en ese debate, lamentablemente, los medios masivos de comunicación han soslayado sus alcances sobre el futuro ambiental que dejaremos como herencia a causa de la sojización del país. Así mismo, poco o nada se ha dicho sobre sus efectos sociales y culturales para amplias poblaciones humanas que viven en íntima relación con aquellos ecosistemas arrasados."






Asociación Civil Vida-ONG. VIDA- Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina.


correo electrónico: asociacion_civil_vida@yahoo.com.ar


http://asociacioncivilvida.blogspot.com/


Las fotos en orden de aparición son:

1. Parque Nacional El Palmar-Colón, Entre Ríos-.
2. "El rostro del indio" en el Lago Nahuel Huapi, Bariloche, Río Negro.
3. Cascadas en el Parque Nacional Iguazú-Iguazú, Misiones-.

Todas nuestras publicaciones pueden ser difundidas así como sus fotos. Solo solicitamos nos mencionen.


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Publicado por asociacion civil vida para asociacion civil vida -ong VIDA- el 10/04/2008 06:25:00 PM

sábado, 4 de octubre de 2008

LAS LUCHAS QUE NO APARECEN EN LOS MEDIOS
Argentina Tucuman Situacion el Bañado URGENTE
Difundir, gracias
COMPAÑER@S , HOY HUBO REPRESION EN EL BAÑADO, LA POLICIA DE TUCUMAN REPRIMIO A LOS ASAMBLEISTAS QUE IMPEDIAN QUE SAQUEN UNO DE LOS CAMIONES DE LA ALUMBRERA, (EL QUE ESTABA EN LA CANCHA DE FUTBOL), NOS INFORMAN QUE GOLPEARON A 3 MUJERES DE LA ASAMBLEA. LOGRARON SACAR EL CAMION QUE ESTABA EN LA CANCHA DE FUTBOL con una supuesta orden judicial provincial.
AHORA LA ASAMBLEA DECIDIO BLOQUEAR A TODOS LOS INSUMOS DE LA MINERIA, DEJANDO SOLO PASAR A LOS LUGAREÑOS, TURISTAS Y COLECTIVOS. SE ESTA ESPERANDO IGUALMENTE UNA ORDEN JUDICIAL FEDERAL PARA QUE PUEDA CIRCULAR LOS 4 CAMIONES COMO ASI TAMBIEN EL PERMISO DE VIALIDAD. LOS 4 CAMIONES ESTAN APUNTANDO HACIA EL NORTE O SEA SALTA, NO AVANZARIAN POR LA RUTA 40 A LA MINA LO QUE YA ES UNA BATALLA GANADA DE LA ASAMBLEA. DE TODOS MODOS QUIZAS LOS CAMIONES INTENTEN IR A LA ALUMBRERA POR LA RUTA 9 O 34 PARA LUEGO SUBIR A CATAMARCA CAPITAL POR LA CUESTA DEL TOTORAL, OTRA OPCION ES QUE EFECTIVAMENTE SE VUELVAN A CHILE.
MAÑANA SIGUE LA ASAMBLEA, HAY MAS DE 70 PERSONAS EN EL LUGAR, YO ESTOY EN SM DE TUCUMAN, ASI QUE ES LO QUE PUEDO INFORMAR DE LO QUE CUENTAN DESDE EL BAÑADO.
SALUDOS FRATERNALES.
FREDDY
PRO ECO GRUPO ECOLOGISTA - RENACE
ASANOA - UAC

UN NUEVO MUNDO SE AVECINA por Francois Chesnais

Como la crisis del 29, o más… Un nuevo contexto mundial
La crisis va a desenvolverse de tal modo que las primeras y realmente brutales manifestaciones de la crisis climática mundial que hemos visto van a combinarse con la crisis del capital en cuanto tal.
François Chesnais | Herramienta | 2-10-2008

"La crisis va a desenvolverse de tal modo que las primeras y realmente brutales manifestaciones de la crisis climática mundial que hemos visto van a combinarse con la crisis del capital en cuanto tal"

La tesis que voy a presentar sostiene que el año pasado se produjo una verdadera ruptura que deja atrás una larga fase de expansión de la economía capitalista mundial; y que esa ruptura marcó el inició de un proceso de crisis con características que son comparables con la crisis de 1929, aunque se desarrollará en un contexto muy distinto.

Lo primero que hay que recordar es que la crisis de 1929 se desarrolló como unproceso: un proceso que tuvo comienzo en 1929, pero cuyo punto culminante se dio bastante después, en 1933, y que luego abrió paso a una larga fase de recesión. Digo esto para subrayar que, en mi opinión, estamos viviendo las primeras etapas, pero realmente las primeras, primerísimas etapas, de un proceso de esa amplitud y esa temporalidad. Y que lo que por estos días está ocurriendo y tiene como escenario los mercados financieros de Nueva York, de Londres y de otros grandes centros bursátiles, es solamente un aspecto -y tal vez no sea el aspecto mas importante- de un proceso que se debe interpretar como un proceso histórico.

Estamos frente a uno de esos momentos en los que la crisis viene a expresar los límites históricos del sistema capitalista No se trata de alguna versión de la teoría de "la crisis final" del capitalismo o algo por el estilo. De lo que sí se trata, en mi opinión, es de entender que estamos enfrentados a una situación en la que se expresan estos límites históricos de la producción capitalista. Y aunque no quisiera aparecer como un Pastor con su Biblia marxista, quiero leerles un pasaje de El capital:

El verdadero límite de la producción capitalista es el mismo capital;es el hecho de que, en ella, son el capital y su propia valorización lo que constituye el punto de partida y la meta, el motivo y el fin de la producción; el hecho de que aquí la producción sólo es producción para el capi tal y no, a la inversa, los medios de producción simples medios para ampliar cada vez más la estructura del proceso de vida de la sociedad de los productores. De aquí que los límites dentro de los cuales tiene que moverse la conservación y valorización del valor-capital, la cual descansa en la expropiación y depauperación de las grandes masas de los produc tores, choquen constantemente con los métodos de producción que el capital se ve obligado a emplear para conseguir sus fines y que tienden al aumento ilimitado de la producción, a la producción por la producción misma, al desarrollo incondicional de las fuerzas sociales productivas del trabajo. El medio empleado -desarrollo incondicional de las fuerzas sociales productivas- choca constantemente con el fin perseguido, que es un fin limitado: la valorización del capital existente. Por consiguien te, si el régimen capitalista de producción constituye un medio histórico para desarrollar la capacidad productiva material y crear el mercado mun dial correspondiente, envuelve al propio tiempo una contradicción cons tante entre esta misión histórica y las condiciones sociales de producción propias de este régimen. [1]

Bueno, seguramente hay algunas palabras que hoy ya no utilizaríamos, como esas de "misión histórica"... Pero creo que lo que iremos viendo en los años que vendrán, se dará precisamente sobre la base de que ya se ha creado en toda su plenitud ese mercado mundial intuido por Marx. Es decir, tenemos un mercado y una situación mundial diferentes a las de 1929, porque en ese entonces países como China y como India eran todavía semicoloniales, en tanto que ahora ya no tienen ese carácter; son grandes países que, más allá de que tengan un carácter combinado que requiere un cuidadoso análisis, son ahora partícipes de pleno derecho dentro de una economía mundial única, una economía mundial unificada en un grado desconocido hasta esta etapa de la historia. La cita puede ayudarnos a entender el momento actual y la crisis que se ha iniciado precisamente en este marco de un sólo mundo.

Un nuevo tipo de crisis

En mi opinión, en esta nueva etapa, la crisis va a desenvolverse de tal modo que las primeras y realmente brutales manifestaciones de la crisis climática mundial que hemos visto van a combinarse con la crisis del capital en cuanto tal. Entramos en una fase que plantea realmente una crisis de la humanidad, dentro de complejas relaciones en las que están también los acontecimientos bélicos, pero lo más importantes es que, incluso excluyendo el estallido de una guerra de gran amplitud que en el presente solo podría ser una guerra atómica, estamos enfrentados a un nuevo tipo de crisis, a una combinación de esta crisis económica que se ha iniciado con una situación en la cual la naturaleza, tratada sin la menor contemplación y golpeada por el hombre en el marco del capitalismo, reacciona ahora de forma brutal. Esto es algo casi excluido de nuestras discusiones, pero que va a imponerse como un hecho central.

Por ejemplo, muy recientemente, leyendo el trabajo de un sociólogo francés, me enteré de que los glaciares andinos de los que fluye el agua con que se abastecen La Paz y El Alto, están agotados en más de un 80% y se estima que dentro de quince años La Paz y El Alto ya no tendrán agua... y sin embargo, esto es algo que nunca se trató, nunca se discutió un hecho de tal magnitud que puede hacer que la lucha de clases en Bolivia, tal como la conocimos, se modifique sustancialmente, por ejemplo haciendo que el tan controvertido traslado de la capital a Sucre se imponga como algo "natural", porque se acabe el agua en La Paz.

Estamos entrando a un período de ese tipo y el problema es que casi no se habla de eso, mientras que en los ambientes revolucionarios se sigue discutiendo de cosas que en este momento resultan minucias, cuestiones completamente mezquinas en comparación con los desafíos a los que estamos enfrentados.

Límites inmanentes del capitalismo

Para seguir con la cuestión de los límites del capitalismo, quiero llamar la atención sobre una cita de Marx, inmediatamente anterior a la ya citada: "La producción capitalista aspira constantemente a superar estos límites inmanentes a ella, pero solo puede superarlos recurriendo a medios que vuelven a levantar ante ella estos mismos límites todavía con mayor fuerza".[2] Esta indicación nos introduce al análisis y a la discusión de los medios a los que se recurrió, durante los últimos treinta años, para superar los límites inmanentes del capital.

Esos medios han sido, en primer lugar, todo el proceso de liberalización de las finanzas, del comercio y de la inversión, todo el proceso de destrucción de las relaciones políticas surgidas a raíz de la crisis del 29 y de los años treinta, después de la Segunda Guerra Mundial y de las guerras de de liberación nacional... Todas esas relaciones, que expresaban la dominación del capital pero representaban al mismo tiempo formas de control parcial del mismo capital, fueron destrozadas y, por algún tiempo, al capital le pareció que con esto se superaban los límites puestos a su actuación.

La segunda forma que se eligió para superar esos límites inmanentes del capital ha sido recurrir, en una escala sin precedentes, a la creación de capital ficticio y de medios de crédito para ampliar una demanda insuficiente en el centro del sistema.

Y la tercera forma, la más importante históricamente para el capital, ha sido la reincorporación, en cuanto elementos plenos del sistema capitalista mundial, de la Unión Soviética y sus "satélites", y de China.

Sólo en el marco de las resultantes de estos tres procesos es posible captar la amplitud y la novedad de la crisis que se inicia.

Liberalización, mercado mundial, competencia…

Comencemos por interrogarnos sobre qué ha significado la liberalización y la desregulación llevadas a cabo a escala mundial, con la incorporación del antiguo "campo" soviético y la incorporación y modificación de las relaciones de producción en China.. El proceso de liberalización y desreglamentación ha significado el desmantelamiento de los pocos elementos regulatorios que se habían construido en el marco internacional al salir de la Segunda Guerra Mundial, para entrar en un capitalismo totalmente desreglamentado. Y no sólo desreglamentado, sino también un capitalismo que ha creado realmente el mercado mundial en el pleno sentido del término, convirtiendo en realidad lo que era en Marx una intuición o anticipación. Puede ser útil precisar el concepto de mercado mundial e ir tal vez más allá de la palabra mercado. Se trata de la creación de un espacio libre de restricciones para las operaciones del capital, para producir y realizar plusvalía tomando este espacio como base y proceso de centralización de ganancias a escala verdaderamente internacional. Ese espacio abierto, no homogéneo pero con una reducción drástica de todos los obstáculos a la movilidad del capital, esa posibilidad para el capital de organizar a escala universal el ciclo de valorización, está acompañada por una situación que permite poner en competencia entre sí a los trabajadores de todos los países. Es decir, se sustenta en el hecho que el ejército industrial de reserva es realmente mundial y que es el capital como un todo el que rige los flujos de integración o de repulsión, en las formas estudiadas por Marx.

Este es entonces el marco general de un proceso de "producción para la producción" en condiciones en que la posibilidad para la humanidad y las masas del mundo de acceder a esa producción es totalmente limitada... y por lo tanto, el cierre exitoso del ciclo de valorización del capital, para el capital en su conjunto, y para cada capital en particular, se hace cada vez más difícil. Y por eso se incrementan y se hacen más determinantes en el mercado mundial "las leyes ciegas de la competencia". Los bancos centrales y los gobiernos pueden proclamar que acordarán entre sí y colaborarán para impedir la crisis, pero no creo que se pueda introducir la cooperación en el espacio mundial convertido en escenario de una tremenda competencia entre capitales. Y ahora, la competencia entre capitales va mucho más allá de las relaciones entre los capitales de las partes más antiguas y más desarrolladas del sistema mundial con los sectores menos desarrollados desde el punto de vista capitalista. Porque bajo formas particulares e incluso muy parasitarias, en el marco mundial se han dado procesos de centralización del capital por fuera del marco tradicional de los centros imperialistas: en relación con ellos, pero en condiciones que también introducen algo totalmente nuevo en el marco mundial.

Durante los últimos quince años, y en particular durante la última etapa, se han desarrollado, en determinados puntos del sistema, grupos industriales capaces de integrarse como socios de pleno derecho en los oligopolios mundiales. Tanto en la India como en China se han conformado verdaderos y fuertes grupos económicos capitalistas. Y en el plano financiero, como expresión del rentismo y del parasitismo puro, los llamados Fondos Soberanos se han convertido en importantes puntos de centralización del capital bajo la forma dinero, que no son meros satélites de los Estados Unidos, tienen estrategias y dinámicas propias y modifican de muchas maneras las relaciones geopolíticas de los puntos clave en que la vida del capital se hace y se hará.

Por eso, otro elemento a tener en cuenta es que esta crisis tiene como otra de sus dimensiones la de marcar el fin de la etapa en que los Estados Unidos pudieron actuar como potencia mundial sin parangón... En mi opinión, hemos salido del momento que analizara Mézáros en su libro de 2001, y los Estados Unidos serán sometidos a prueba: en un plazo temporal muy corto, todas sus relaciones mundiales se han modificado y deberá, en el mejor de los casos, renegociar y reordenar todas sus relaciones en base al hecho de que deberán compartir el poder. Y esto, por supuesto, es algo que nunca se produjo de forma pacífica en la historia del capital... Entonces, primer elemento: uno de los métodos elegidos por el capital para superar sus límites se ha transformado en fuente de nuevas tensiones, conflictos y contradicciones, indicando que una nueva etapa histórica se abrirá paso a través de esta crisis.

Creación incontrolada de capital ficticio

El segundo medio utilizado para superar los limites para el capital de las economías centrales fue que todas ellas recurrieron a la creación de formas totalmente artificiales de ampliación de la demanda efectiva, las que, sumándose a otras formas de creación de capital ficticio, generaron las condiciones para la crisis financiera que se está desarrollando hoy. En el artículo que los compañeros de Herramienta tuvieron la gentileza de traducir al castellano y publicar,[3] abordé con cierto detenimiento esta cuestión del capital ficticio y los nuevos procesos que se han dado dentro del proceso mismo de acumulación de capital ficticio. Para Marx, el capital ficticio es la acumulación de títulos que son "sombra de inversiones" ya hechas pero que, como títulos de bonos y de acciones aparecen con el aspecto de capital a sus poseedores. No lo son para el sistema como un todo, para el proceso de acumulación, pero sí lo son para sus poseedores y, en condiciones normales de cierre de los procesos de valorización del capital, rinden a sus poseedores dividendos e intereses. Pero su carácter ficticio se revela en situaciones de crisis. Cuando sobrevienen crisis de sobreproducción, quiebra de empresas, etcétera, se advierte que ese capital no existía... por eso también puede leerse a veces en los periódicos que tal o cual cantidad de capital "desapareció" en algún sacudón bursátil: esas sumas nunca habían existido como capital propiamente dicho, a pesar de que, para los poseedores de esas acciones, representaban títulos que daban derecho a dividendos e intereses, a percibir ganancias…

Por supuesto, uno de los grandes problemas de hoy es que en muchísimos países los sistemas de jubilación están basados en capital ficticio, con pretensiones de participación en los resultados de una producción capitalista que puede desaparecer en momentos de crisis. Toda la etapa de la liberalización y globalización financiera de los años 80 y 90 estuvo basada en acumulación de capital ficticio, sobre todo en manos de Fondos de inversión, Fondos de pensiones, Fondos financieros... Y la gran novedad desde finales o mediados de los años 90 y a todo lo largo de los años 2000 fue, en los Estados Unidos y en Gran Bretaña en particular, el empuje extraordinario que se dio a la creación de capital ficticio en la forma de crédito. De crédito a empresas, pero también y sobre todo de créditos a los hogares, créditos al consumo y más que nada créditos hipotecarios. Y eso hizo dar un salto en la masa de capital ficticio creado, originando formas aún más agudas de vulnerabilidad y fragilidad, incluso frente a choques menores, incluso frente a episodios absolutamente predecibles. Por ejemplo, en base a todo lo estudiado anteriormente, se sabía que un boom inmobiliario se termina, que inexorablemente hay un momento en el que, por procesos internos muy bien estudiados, se acaba; y si puede ser relativamente comprensible que en el mercado accionario existiera la ilusión de que no había límites para la suba en el precio de las acciones, en base a toda la historia previa se sabía que eso no podía ocurrir en el sector inmobiliario: cuando se trata de edificios y casas es inevitable que llegue el momento en que el boom acaba. Pero se colocaron en tal situación de dependencia que ese acontecimiento completamente normal y previsible se transformó en una crisis tremenda. Porque a todo lo que ya dije, se añadió el hecho de que durante los dos últimos años los préstamos se hacían a hogares que no tenían la menor posibilidad de pagar. Y además, todo eso se combino con las nuevas "técnicas" financieras que traté de explicar con un grado aceptable de vulgarización en mi artículo de Herramienta, permitiéndose así que los bancos vendieran bonos en condiciones tales que nadie podía saber exactamente qué estaba comprando… hasta el fuerte estallido de los "subprime", en 2007.

Ahora están en el proceso de desmontaje de ese proceso. Pero dentro de ese desmontaje hay procesos de concentración del capital financiero. Cuando el Bank of America compra Merrill Lynch, estamos ante un proceso de concentración clásico. Y vemos además estos procesos de estatización de las deudas, que implican la creación inmediata de más capital ficticio. La Reserva Federal de los Estados Unidos crea más capital ficticio para mantener la ilusión de un valor del capital que está a punto de derrumbarse, con la perspectiva de tener en algún momento dado la posibilidad de aumentar fuertemente la presión fiscal, pero en realidad no puede hacerlo porque eso significaría el congelamiento del mercado interno y la aceleración de la crisis en tanto crisis real. Asistimos, pues, a una fuga hacia adelante que no resuelve nada. Dentro de ese proceso existe también el avance de los Fondos Soberanos que buscan modificar la repartición intercapitalista de los flujos financieros a favor de los sectores rentistas que han acumulado estos fondos. Y esto es un factor de perturbación aun mayor en el proceso.

Quiero recordar, para terminar con este punto, que ese déficit comercial de 5 puntos del PBI es lo que ha conferido a los Estados Unidos la particularidad de ese lugar clave para la concreción del ciclo del capital en el momento de realización de la plusvalía, para el proceso capitalista en su conjunto. Enfrentados ahora a una casi inevitable retracción económica, se plantea como el gran interrogante si, en un corto lapso, la demanda interna China podrá pasar a ser el lugar que garantice ese momento de realización de la plusvalía que se daba en los Estados Unidos. La amplitud de la intervención del Tesoro es muy fuerte y logró que la contracción de la actividad en los Estados Unidos y la caída en las importaciones haya sido hasta ahora muy limitada. El problema es saber cuánto tiempo se podrá tener como único método de política económica crear más y más liquidez... ¿Será posible que no haya límites a la creación de capital ficticio bajo la forma de liquidez para mantener el valor del capital ficticio ya existente? Me parece una hipótesis demasiado optimista, y entre los mismos economistas norteamericanos, muchos lo dudan.

¿Sobreacumulación en China?

Para terminar, llegamos a la tercera manera en la cual el capital superó sus limites inmanentes, que es en definitiva la más importante de todas y plantea los interrogantes más interesantes Me refiero a la extensión, en particular a China, de todo el sistema de relaciones sociales de producción del capitalismo. Algo que Marx mencionó en algún momento como una posibilidad, pero que sólo se hizo realidad durante los últimos años. Y se realizó en condiciones que multiplican los factores de crisis.

La acumulación del capital en China se hizo en base a procesos internos, pero también en base a algo que está perfectamente documentado, pero poco comentado: el traslado de una parte importantísima del Sector II de la economía, el sector de la producción de medios de consumo, desde los Estados Unidos hacia China. Y esto tiene mucho que ver con el grueso de los déficits norteamericanos (el déficit comercial y el fiscal), que sólo podrían revertirse por medio de una "reindustrialización" de los Estados Unidos.

Esto significa que se establecieron nuevas relaciones entre los Estados Unidos y China. No se trata ya de las relaciones de una potencia imperialista con un espacio semicolonial. Los Estados Unidos crearon relaciones de un tipo nuevo, que ahora tiene dificultades en reconocer y en asumir. En base al superávit comercial, China acumula millones y millones de dólares, que luego presta a los Estados Unidos. Una ilustración de las consecuencias que esto trae, lo tenemos con la nacionalización de esas dos entidades llamadas Fannie Mae y Freddy Mac: parece ser que la banca de China tenía el 15% de los fondos de estas entidades y le comunicó al gobierno americano que no aceptaría su desvalorización. Son relaciones internacionales de un tipo totalmente nuevo.

Pero ¿qué ocurre en el seno mismo de China? En mi artículo en Herramienta ya citado, había una sola página sobre esto, y al final, pero de alguna manera es la cuestión más decisiva para la próxima etapa de la crisis. En China se ha dado internamente un proceso de competencia entre capitales, que se combinó con procesos de competencia entre sectores del aparato político chino, y de competencia para atraer a empresas extranjeras, todo lo cual ha resultado en un proceso de creación de inmensas capacidades de producción, además de violentar a la naturaleza en una escala grandísima: en China se concentra una sobreacumulación de capital que en un momento dado se tornará insostenible. En Europa es evidente la tendencia a una aceleración de la destrucción de capacidades productivas y de puestos de trabajo, para trasladarse al único paraíso del mundo capitalista que hoy es China. Considero que este traslado de capitales a China ha significado una reversión de procesos anteriores hacia un alza de la composición orgánica del capital. La acumulación es intensiva en medios de producción y es intensiva y muy dilapidadora de la otra parte del capital constante, es decir las materias primas. La masiva creación de capacidades de producción en el Sector I estuvo acompañada por todos los mecanismos y el empuje económico que caracteriza el crecimiento de China, pero el mercado final para sostener toda esa producción es el mercado mundial, y una retracción de éste pondrá en evidencia esa sobreacumulación de capital. Alguien como Aglietta, que ha estudiado específicamente esto, afirma que realmente hay sobreacumulación, hay un acelerado proceso de creación de capacidad productiva en China, un proceso que, en el momento en que se termine -y tiene que terminar- la realización de toda esa producción va a plantear problemas. Además, China es realmente un lugar decisivo, porque incluso pequeñas variaciones en su economía determinan la coyuntura de otros muchos países en el mundo. Fue suficiente que la demanda china de bienes de inversión cayera un poco para que Alemania perdiera exportaciones y entrara en recesión. Las "pequeñas oscilaciones" en China tienen repercusiones fuertísimas en otros lugares, como debería ser evidente para el caso de la Argentina.

Para seguir pensando y discutiendo

Y vuelvo a lo que decía en el comienzo. Aunque sean comparables, las fases de esta crisis van a ser distintas a las del 29, porque en aquel entonces la crisis de sobreproducción de los Estados Unidos se verificó desde los primeros momentos. Después se profundizó, pero se supo enseguida que se estaba ante una crisis de sobreproducción. Ahora, en cambio, con diversas políticas están aplazando ese momento, pero no podrán hacerlo mucho más. Simultáneamente, y como ocurriera también con la crisis de 1929 y los años 30, aunque en condiciones y bajo formas distintas, la crisis se combinará con la necesidad, para el capitalismo, de una reorganización total de la expresión de sus relaciones de fuerzas económicas en el marco mundial, marcando el momento en el que los Estados Unidos verán que su superioridad militar es solamente un elemento, y un elemento bastante subordinado, para renegociar sus relaciones con China y otras partes del mundo. O llegará el momento en el cual dará el salto a una aventura militar de imprevisibles consecuencias.

Por todo ello, concluyo que esto es mucho más que una crisis financiera, incluso si estamos por ahora en esa fase, incluso si el artículo publicado por Herramienta debió concentrarse en tratar de iluminar los enredos del capital ficticio y permitir entender por qué es tan difícil el desmontaje de ese capital, pero estamos ante un una crisis muchísimo más amplia. Ahora bien, tengo la impresión, por el tenor de las distintas preguntas u observaciones que se me hicieron, que muchos opinan que estoy pintando un escenario de tipo catastrofista, de derrumbe del capitalismo... En realidad, creo que estamos ante el riesgo de una catástrofe, pero no ya del capitalismo, sino de una catástrofe de la humanidad. En cierta forma, si tomamos en cuenta la crisis climática, posiblemente ya existe algo de eso... Yo opino (junto con Mészáros, por ejemplo, pero somos muy pocos los que damos importancia a esto) que estamos ante un peligro inminente. Lo dramático es que, por el momento, esto afecta directamente a poblaciones que no son tomadas en cuenta: lo que pueda estar pasando en Haití pareciera que no tiene la menor importancia histórica; lo que ocurre en Bangladesh no tiene peso más allá de la región afectada; tampoco lo ocurrido en Birmania, porque el control de la Junta militar impide que trascienda. Y lo mismo en China: se discuten los índices de crecimiento pero no sobre las catástrofes ambientales, porque el aparato represivo controla las informaciones sobre las mismas.

Y lo peor es que esa "opinión", que está siendo constantemente construida por los medios, está interiorizada muy profundamente, incluso en muchos intelectuales de izquierda. Yo había comenzado a trabajar y a escribir sobre todo eso, pero con el comienzo de la crisis de alguna manera debí volver a ocuparme de las finanzas, aunque no lo hago con mucho gusto, porque lo esencial me parece que se juega en un plano distinto.

Para terminar: el hecho de que todo esto ocurra después de esa tan larga fase, sin paralelo en la historia del capitalismo, de 50 años de acumulación ininterrumpida (salvo una pequeñísima ruptura en 1974/1975), así como también todo lo que los círculos capitalistas dirigentes, y en particular los bancos centrales, aprendieron de la crisis del 29, todo ello hace que la crisis avance de manera bastante lenta. Desde septiembre del año pasado, el discurso de los círculos dominantes viene sosteniendo, una y otra vez, que "lo peor ya pasó", cuando lo cierto es que, una y otra vez, "lo peor" estaba por venir. Por eso insisto en el riego de minimizar la gravedad de la situación, y sugiero que en nuestros análisis y forma de enfocar las cosas deberíamos incorporar la posibilidad, como mínimo la posibilidad, de que inadvertidamente estemos también interiorizando ese discurso de que, en definitiva "no pasa nada"...

* Exposición realizada en el encuentro organizado por Herramienta el 18 de septiembre de 2008. La desgrabación y preparación para su publicación es de Aldo Casas.

** Destacado marxista, es parte del Consejo científico de ATTAC-Francia, director deCarré rouge, y miembro del Consejo asesor de Herramienta, con la que colabora asiduamente. La finance capitaliste, último libro publicado bajo su dirección, está siendo traducido para ser publicado por Ediciones Herramienta.

[1] Carlos Marx, El capital México, FCE, 1973, Vol. III, pág. 248.

[2] Idem.

[3] "El fin de un ciclo. Alcance y rumbo de la crisis financiera", en Herramienta Nº 37, marzo 2008






Chau
Cheché
_______

viernes, 3 de octubre de 2008

Comunicado de Prensa y noticias de Pagina 12
(enviado por autoconvocados de FAMATINA)
Comunicado de Prensa

Las Asambleas Riojanas Autoconvocadas, denunciamos la brutal entrega de nuestros bienes comunes por parte de los gobiernos provincial y nacional. Estamos asqueados por el accionar traicionero del gobernador Bender Herrera, y la compra de voluntades de las multinacionales mineras:

* En agosto pasado los mismos diputados que aprobaron leyes prohibiendo la minería ne la provincia, la derogaron y aprobaron leyes que les dan mas beneficios a las transnacionales saqueadoras, crearon EPSE (Empresa Provincial de Energia y Minerales Sociedad del Estado) mediante una ley, donde también detallan que no tendrá ningún control desde el Estado Provincial, ni siquiera del Tribunal de Cuentas. Esto es igual a YAMIRI de Angel Maza, ahora Bender Herrera tiene su propia empresa para seguir estafando al pueblo Riojano: EPSE.
* Ahora prohiben que se hable de minería o medio ambiente en las escuelas de la zona, también prohiben a los docentes participar de las asambleas ciudadanas y manifestaciones en contra de las explotaciones mineras, se habla de cesantearnos.
* En el canal de televisión provincial (Canal 9) todos los jueves por la noche difunden un programa donde "resaltan los beneficios de las explotaciones mineras" con documentales, etc donde los auspiciantes son las transnacionales mineras. Desde las asambleas provinciales pedimos a este canal objetividad y equidad y les hicimos llegar una nota donde solicitambamos se difunda el documental de Carlos Ruiz "Cielo Abierto",o "Acecho a la Ilusión" o algùn otro documental donde cuenten cuales son las reales consecuencias de las explotaciones mineras, para los pueblos afectados. Por supuesto no tubimos respuestas.
* Estamos en nuestra provincia en la etapa de compra de voluntades, donde las mineras, o mejor dicho el gobierno provincial ayudando a las mineras, entregarán mucho dinero a los medios de comunicación, con millonarios spot publicitarios que hablarán de los "beneficios de la minería", pero no dirán ni una palabra de las consecuencias, del escandaloso uso de nuestra agua, de los explosivos, del cianuro de sodio o acido sulfurico que utilizarán y quedarán en las entrañas de nuestros cerros. Tampoco dirán nada de que volarán nuestras nacientes de agua en el cordón del Famatina, las nieves eternas y los glaciares que la gente de minería de la provincia no reconoce como tales y dice que para evitar el polvo en suspención provocado por las voladuras, regarán la zona con abundante agua.
* También informamos que muchas veces no podemos entrar en nuestros correos electronicos ni mandar mails, por causa de alguna "fallita" electronica.

Pero estamos y estaremos, defendiendo nuestras fuentes de agua, nuestros bienes comunes que están en nuestros cerros y pertenecen a todo el pueblo Argentino, tenemos toda una vida para defendernos de nuestros gobernantes entreguistas y traidores y de las multinacionales mineras saqueantes, secantes y contaminantes, nuestros hijos, nietos y alumnos también tienen toda la vida para defenderse y luchar por vivir en estas, sus tierras....



EL FAMATINA NO SE TOCA

LA RIOJA NO SE TOCA

ARGENTINA DESPIERTA O MORIRAS SAQUEADO Y ENVENENADO.!!

Por colaboraciones o ayudas la asamblea de vecinos Autoconvocados de Famatina abrió una cuenta bancaria:
Cta Banco Nación Sucursal Famatina Nª 5940122759
Toda colaboración será bienvenida!







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Sociedad | Lunes, 29 de Septiembre de 2008
La industria minera y su nueva estrategia para lavar su cara contaminante a través de la educación
Minería en los manuales infantiles
Una empresa distribuye un juego de mesa en el que gana el que extrae más. Un manual de cuarto grado habla loas no contaminantes de la industria. En La Rioja prohíben provocar críticas al sector en las escuelas. Universidades que apoyan la minería.
http://static.pagina12.com.ar/fotos/20080929/notas/na15fo01.jpg
En los manuales, las minas a cielo abierto son beneficiosas y no se habla del envenenamiento del ambiente.
Por Darío Aranda

Un manual de cuarto grado asegura que la minería no contamina y señala como lugar de estudio el sitio de una compañía del sector. Una empresa canadiense distribuye juegos de mesa donde resalta los beneficios de extraer oro, plata y plomo. Un gobierno cuyano es acusado de prohibir que los colegios brinden noticias críticas sobre la actividad extractiva. Un paso adelante se ubica Minera Alumbrera –el mayor emprendimiento en explotación de la Argentina, con una decena de denuncias por destruir el medio ambiente y su presidente procesado por contaminación–, que dicta cursos a docentes sobre ecología y obtiene premios por “contribuir a las mejoras educativas”. Las universidades nacionales también acompañan al sector minero: proveen servicios, realizan estudios de factibilidad económica y les aportan estrategias de legitimación social. Las asambleas ciudadanas explican que las mineras, a través de la educación y en colaboración con las facultades, buscan revertir el rechazo que genera la actividad en un centenar de pueblos afectados.
El libro Chubut pura naturaleza fue distribuido en 2006 por el Ministerio de Educación de Chubut en las escuelas. En su página 281 sobresale el subtítulo “Contaminación del agua y la tierra”. En ese apartado recomienda, para “investigar sobre el tema”, dos sitios de Internet. El portal www.panoramaminero.com.ar, que se ufana de autodenominarse “una organización periodística al servicio de la minería”. El segundo sitio, citado por el Ministerio es www.meridiangold.com (hoy Yamana Gold). En la misma provincia, la minera IMA Explorations había distribuido en escuelas “El juego de los minerales”. Al estilo juego de la oca, remarcaba el potencial de plata y plomo de la zona y, desde el punto de vista empresarial, es una introducción al mundo minero. “Tienen la manifiesta intención de incidir en los niños a favor de su proyecto minero”, denunció la Asamblea de Esquel.
La Rioja no tiene manuales a favor de la minería, pero cuenta con el gobernador, Luis Beder Herrera, que pasó de prohibir la minería (por ley) a transformarse en su máximo defensor y (por otra ley) impulsar su desarrollo en toda la provincia. Todo en sólo dos años. Por las críticas recibidas, apuntó contra las Asambleas Riojanas y les prohibió que brinden charlas informativas en las escuelas de la provincia. Desde el Ministerio de Educación desmintieron el hecho, pero los ambientalistas exhiben otra denuncia: en las ferias de ciencias (espacios de intercambio que se realiza en todos los departamentos de La Rioja) fueron excluidos los trabajos sobre minería y prohibido el acceso a docentes que militan en las Asambleas.
Mendoza también incursiona en minería y prohibiciones. El gobierno provincial impulsó la actividad extractiva en 2006. Pero no imaginó que grandes bodegas y empresarios turísticos se sumarían a campesinos y organizaciones sociales en rechazo a ese tipo de industria. En respuesta a las movilizaciones y denuncias, en julio de 2007 el Concejo Deliberante de Malargüe (uno de los epicentros de la lucha) prohibió las reuniones y charlas ambientales. Ese mismo año, el gobierno provincial cerró el ingreso a la modalidad Medio Ambiente en la Escuela Técnica 4-018. El responsable de la Dirección de Educación Técnica de Mendoza, Humberto Tansino, señaló que la modalidad tenía escasa demanda y explicó que el colegio “se volcó de lleno a tecnicaturas con gran demanda y salida laboral, turismo y minería”. La escuela, la más importante de Malargüe, es apadrinada por la minera angloaustraliana Río Tinto, líder a nivel mundial, que impulsa un polémico y resistido yacimiento de cloruro de potasio en la provincia.
La Universidad Nacional de Chilecito (Undec) fue sede en julio pasado del Encuentro de Rectores de Universidades del “Norte Grande” (NOA y NEA). Uno de los principales temas fue cómo impulsar la “minería responsable”. El rector de la Undec, Norberto Raúl Caminoa, se enoja ante las acusaciones que vinculan a las universidades al servicio de la industria minera, asegura que los rectores sólo acordaron impulsar la investigación. Lejos está de cuestionar el accionar de las empresas, pero sí dispara contra las asambleas: “No puedo decir que Minera Alumbrera contamina. No tengo estudios al respecto” –repite, aunque se le enumeren las denuncias contra la empresa--. Decir “no a la minería es una burrada”, arremete el rector e insiste con su apoyo a la “minería sustentable, no contaminante” (organizaciones ambientalistas de todo el mundo aseguran que la minería metalífera, a cielo abierto, no puede ser sustentable).
Caminoa reconoce que investigadores de la Undec realizaron trabajos de remediación ambiental para Alumbrera y afirma que podría trabajar, sin contradicciones, con la compañía Barrick Gold, que explora en la provincia y encendió el rechazo comunitario. En 2007, la Undec obtuvo un préstamo del BID, mediante la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica, por 3,8 millones de pesos. El fin está explicitado en actas oficiales: “Creación de un laboratorio de análisis químicos, biológicos, organolépticos y toxicológicos para satisfacer las necesidades del sector agroindustrial y minero de la región”.
Minera Alumbrera –en sociedad con la Universidad Nacional de Tucumán, el gobierno catamarqueño y el Gobierno nacional– explota desde hace trece años el yacimiento más grande y cuestionado del país. La Universidad Nacional de San Martín (Unsam) le brinda servicios, entre ellos informes de impacto económico. En 2004 realizó un estudio con conclusiones elogiosas. Con 257 páginas, festeja que Alumbrera produce 8200 puestos de trabajo y genera ingresos al país por 722 millones de pesos al año. “Lo que implica un significativo aporte a la generación de riqueza de nuestro país”, asegura el estudio de la Unsam.
La Asamblea de Catamarca cuestiona ese tipo de estudios (asegura que las cifras son tan magnificadas como de difícil comprobación) y denuncia: “Acusamos a la Universidad Nacional de San Martín de ser partícipe directo de las políticas de ‘construcción de consenso que implementan las empresas que contaminan, saquean y expolian el presente y futuro de esta provincia’”.

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RELACIÒN CELULAR-CÀNCER CEREBRAL.

Fecha: jueves, 2 de octubre de 2008, 2:23 pm

AFP
Alarma por el vínculo entre el uso del móvil y el cáncer cerebral
lunes 29 de septiembre, 8:54 AM
WASHINGTON (AFP) - El posible vínculo entre el uso de teléfonos móviles y el cáncer de cerebro podría parecerse a la relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón, que la industria tabacalera y la sociedad tardaron 50 años en reconocer, advirtieron científicos estadounidenses ante el Congreso.
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"No debemos repetir lo que ocurrió con la relación entre el cigarrillo y el cáncer de pulmón, cuando nuestra nación esperó hasta afinar cada mínimo detalle de la información antes de advertir al público", dijo el jueves David Carpenter, director del instituto de salud y medioambiente en la universidad de Albany (Nueva York), ante la Cámara de Representantes.
Actualmente la ciencia está dividida respecto a los efectos biológicos de los campos magnéticos emitidos por teléfonos móviles.
Carpenter y Ronald Herberman, director del instituto de cáncer en la universidad de Pittsburgh (Pensilvania, este), dijeron a la Comisión de Reforma que el riesgo de cáncer cerebral por el uso del móvil es bastante más grande para los niños, que tienen cerebros más vulnerables, que para los adultos. "Debemos tomar precauciones aunque no tengamos una evidencia concluyente de la magnitud del riesgo", sobre todo para los niños, dijo Carpenter.
"Tomando en cuenta los 70 años que nos llevó retirar el plomo de la pintura y los 50 años que tardamos en establecer convincentemente el vínculo entre el hábito de fumar y el cáncer de pulmón, pienso que debemos aprender de nuestro pasado y hacer un mejor trabajo al interpretar la evidencia de riesgos potenciales", dijo Herberman. La mayoría de los estudios que "alegan que no existe un vínculo entre móviles y tumores cerebrales están desactualizados, tienen problemas metodológicos y no incluyeron un número suficiente de usuarios de móviles a largo plazo", explicó.
Un tumor en el cerebro tarda cerca de una década en desarrollarse, dijeron los científicos, y estos estudios existentes califican como uso "regular" la utilización de un móvil sólo una vez por semana.
Para contrarrestrar estos estudios que según Carpenter y Herberman son poco fiables, los científicos citaron trabajos europeos, en particular de Escandinavia -cuna del móvil-, que muestran un vínculo entre el uso frecuente del móvil y tumores benignos y cancerosos. Una reciente investigación sueca del científico Lennart Hardell afirma que un usuario regular tiene dos veces más riesgos de desarrollar un tumor en el nervio auditivo del lado donde utiliza el aparato, que en el lado que no usa.
Además un estudio israelí determina un alza del 50% en las posibilidades de desarrollar un cáncer en la glándula salival. "Esto también ocurre en el lado de la cara que se utiliza más frecuentemente para hablar por móvil", precisó Carpenter.
Y según un comunicado científico de septiembre de la Real Sociedad de Londres, los adolescentes que comenzaron a usar móviles antes de los 20 años tienen cinco veces más posibilidades de desarrollar cáncer de cerebro a los 29 que aquellos que no tienen móvil.
Herberman presentó además a los legisladores un modelo que mostraba cómo la radiación de un móvil penetraba más profundamente en el cerebro de un niño de 5 años que en un adulto. "Cada niño usa un móvil todo el tiempo, y hay 3.000 millones de usuarios de móvil en el mundo", dijo.
Agregó que, así como los paquetes de cigarrillos tienen mensajes de advertencia de riesgo de salud, los móviles "necesitan una mensaje de precaución". "Esto es un grave problema de salud pública. Se trata de un llamamiento al gobierno para que financie investigaciones y a la FCC (la autoridad reguladora de telecomunicaciones) para que revise sus normas técnicas", insistió Carpenter.

jueves, 2 de octubre de 2008

¡Que se mantengan unidos los que han sido sometidos!
NEOLIBERALISMO Y CULTURA
por Frei Betto
El neoliberalismo no sólo intenta destruir las instancias comunitarias creadas por la modernidad, como la familia, el sindicato, los movimientos sociales y el Estado democrático. Su proyecto de atomización de la sociedad reduce a la persona a la condición de individuo desconectado de la coyuntura sociopolíticoeconó mica en la cual se inserta, y lo considera como mero consumidor. También se extiende, por tanto, a la esfera cultural.


Uno de los avances de la modernidad fue, con la llegada de la democracia, reconocer a la persona como sujeto político. Éste pasó a tener, además de deberes, derechos. Dotado de conciencia crítica, se libró de la condición de siervo ciego y dócil a las órdenes de su señor, consciente de que autoridad no es sinónimo de verdad, ni poder sinónimo de razón.

Ahora se busca quitarle a la persona su condición de sujeto. El prototipo de ciudadano liberal es el que se abstiene de cualquier pensamiento crítico y, sobre todo, de participar en instancias comunitarias. Y a esa cultura de abstención voluntaria contribuye de modo especial la televisión.
En sí misma la televisión es un poderoso instrumento de formación e información. Pero puede ser convertido fácilmente en mecanismo de deformación y desinformació n, sobre todo si se engancha a la maquinaria publicitaria que rige el mercado. Así, la misma televisión se vuelve un producto para ser consumido y por tanto centrado en el aumento de los índices de audiencia.


Para ello se recurre a todo tipo de estrategias, con tal de los telespectadores se sientan atraídos por las imágenes. El problema es que la ventana electrónica está abierta hacia dentro del núcleo familiar. Es ahí donde ella descarga la profusión de imágenes y alcanza indistintamente a niños y adultos, sin el menor escrúpulo en lo referente al universo de valores de la familia.

Si la televisión transmitiese cultura -todo cuanto mejora nuestra conciencia y nuestro espíritu- sería el más poderoso vehículo de educación. Es verdad que no deja de hacerlo, pero la regla general no son los programas de densidad cultural sino el mero entretenimiento: distrae, divierte y, sobre todo, abre la caja de Pandora de nuestros deseos inconfesables. La imagen que "dice" lo que no nos atrevemos a pronunciar.

Al superar el diálogo entre padres e hijos e imponerse como interlocutora hegemónica dentro del núcleo familiar, la televisión altera las referencias simbólicas fundamentales del siquismo infantil. Es mediante el habla como una generación transmite a otra creencias, valores, nombres propios, megarrelatos, genealogías, ritos, relaciones sociales, etc. Transmite incluso la misma aptitud humana del uso de la palabra, a través del cual se teje nuestra subjetividad y nuestra identidad. Es esa interacción, propiciada por el diálogo oral, cara a cara, como nos educa las relaciones de alteridad, nos hace reconocer el yo delante del Otro, así como las múltiples conexiones que unen a uno con otro, tales como emociones, imágenes provocadas por gestos, expresiones faciales cargadas de sentimientos, etc.
El habla o el diálogo demarcan las referencias fundamentales a nuestro equilibrio síquico, como la identificació n del tiempo (ahora) y del espacio (aquí), y de los límites de mi ser en relación a los demás. Si el habla se reduce a una catarata de imágenes que tratan de exacerbar los sentidos, las referencias simbólicas del niño corren peligro. El niño siente la dificultad de construir su universo simbólico, no adquiriendo sentidos de temporalidad e historicidad. Todo se reduce al "aquí y ahora", a la simultaneidad. La misma tecnología que reduce distancias en tiempo real -internet, teléfono celular, etc.- favorece una sensación de ubicuidad: "yo no estoy en ningún lugar porque estoy en todos".

Muchos profesores se quejan de que los alumnos ya no están tan atentos en las clases. Claro, el sueño de ellos sería poder cambiar al profesor de canal… Muchos niños y jóvenes muestran dificultad para expresarse porque no saben oír. Poseen un raciocinio confuso, en el que la lógica resbala frecuentemente en el aluvión de sentimientos contradictorios. Creen, sobre todo, que son inventores de la rueda y por tanto poco les interesa el patrimonio cultural de las generaciones anteriores (el financiero sí, sin duda).

De ese modo la cultura pierde refinamiento y profundidad, se confina a los simulacros de talk-show, donde cada uno opina según su reacción inmediata, sin reconocer la competencia del Otro. En el caso de la escuela, este Otro es el profesor, visto no sólo como despojado de autoridad sino, sobre todo, como quien abusa de su poder y no admite que los alumnos le traten de igual a igual… Ahora bien, ya que el profesor no "escucha", entonces sólo hay un medio de hacerle oír: la violencia. Pues fueron educados por la televisión, en la cual no se da el ejercicio de la argumentación paciente, de la construcción esclarecedora, del perfeccionamiento del sentido crítico. Es el incesante toma y daca, y casi siempre a base de coacción.

Por eso se cae en una educación calificada por Jean Claude Michéa de "disolución de la lógica". Se deja de distinguir entre lo principal de lo secundario, de percibir el texto en su contexto, de incluir lo particular en el telón de fondo de lo general, para acatar pasivamente las presiones de consumo que intentan transformar los valores éticos en meros valores pecuniarios, o sea todo es mercadotecnia, y es su precio el que le imprime, a quien lo posee, determinado valor social, aunque no tenga carácter.

Se prescinde del acto de pensar, reflexionar, criticar y especialmente de participar en el proyecto de transformar la realidad. Todo pasa a ser cuna cuestión de conveniencia, gusto personal, simpatía. También son considerados comerciables la biodiversidad, la defensa del medio ambiente, la responsabilidad social de las empresas, el genoma, los órganos extraídos a los niños, etc.

Es el apogeo del capitalismo total, capaz de mercantilizar hasta nuestro mismo imaginario.
Fuente: Adital




MUY BUENO JORGITO, HAY QUE AGREGAR, QUE LO TRISTE DE LA POLITICA DEL NEOLIBERALISMO, HA SIDO COMPRAR, COOPTAR SEDUCIR O COMO SE QUIERA LLAMAR A LOS QUE ANTES ESTABAN EN UNA POSICION CLARAMENTE DE DEFENSA DEL PASADO, Y LOS RECURSOS DE LOS PUEBLOS, hoy vemos como Kichner es socio en capital federal de MACRI, JUNTO A DE VIDO Y FERNANDEZ, Y COMO MACRI POR EJEMPLO COMPRO A LA GENTE DE PROYECTO SUR CAPITAL Y OTROS PARTIDOS SUPUESTAMENTE PROGRESISTAS SOCIALISTAS, HOY VEMOS COMO se les dice a las comunidades aborigenes que los que protestaron durante cuatro meses por el tema retenciones son "OLIGARCAS" cuando KICHNER ES SOCIO DE GROBOCOPATEL principal inversor de los separatistas en BOLIVIA que quieren derrrocar al primer y unico presidente ABORIGEN, a Evo los pueblos originarios argentinos no lo ayudan mucho con su apoyo a los KK y su adhesion a HEBE DE BONAFINI que lastimosa y lamentablemente ya no es la mujer que fue. LA CORRUPCION ES AUN MAS PERJUDICIAL QUE EL NEOLIBERALISMO Y SU CULTURA. algun dia lo entendemos.
Mientras tanto, debo rogar en alto un pequeño y gran deseo "¡ que se mantengan UNIDOS los que han sido sometidos!" "QUE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS COMPRENDAN QUE EL HIJO DE LA ABORIGEN CON EL ESPAÑOL: el GAUCHO, EL CRIOLLO, TAMBIEN FUERON SOMETIDOS, QUE EL ABORIGEN Y EL GAUCHO Y EL CRIOLLO COMPRENDAN QUE LOS GRINGOS TRAIDOS LUEGO, TAMBIEN FUERON SOMETIDOS, QUE TODOS POR FIN ENTENDAMOS QUE NO PODEMOS SEGUIR COMPRANDO ESPEJITOS DE COLORES Y VENDER NUESTRO PATRIMONIO POR NADA."
"HAGAMONOS CARGO DE NUESTRAS RESPONSABILIDADES Y CREZCAMOS, NO PODEMOS SEGUIR DIVIDIDOS Y MUCHO MENOS POR CORRUPTOS!!!

miércoles, 1 de octubre de 2008

Sobre BOTNIA

De: Carlos Serratti

EN URUGUAY YA NO SABEN CÓMO TAPAR LA CONTAMINACIÓN Y LA CORRUPCIÓN DE BOTNIA
La planta tapa de olor a Fray Bentos, y las mentiras ya no alcanzan. La empresa hace silencio y el gobierno uruguayo se toma unas horas para tapar todo. ¿Y Cristina? ¿Y Urribarri?



Es penoso lo que se está viviendo en el Uruguay. El gobierno de Tabaré Vázquez ya no sabe cómo hacer para tapar la reiteración de problemas que tiene la planta de los piratas finlandeses.
Y nadie dice nada, mientras los fraybentinos se contaminan y el río Uruguay se contamina. El gobierno argentino, como casi siempre, hace silencio. También el gobierno de Entre Ríos, al menos hasta el momento.
Tampoco nadie defiende la causa nacional, como dijera Néstor Kirchner sobre la lucha de Gualeguaychú. Ni la Nación, ni la Provincia preguntan por el tema, en un silencio lamentable.
En ese marco, Botnia es el que más argumentos le da a la Asamblea Ciudadana Ambiental Gualeguaychú, que desde hace años advirtió lo que iba a pasar.
Inclusive se ha denunciado que alguien robó las boyas de control que el Estado Argentino tenía frente a Botnia.
En los últimos días, salió humo verde de la planta, y nadie lo explicó. También apareció una mancha amarilla en el río. Además, se registraron numerosos problemas, pero nadie pregunta desde esta orilla, mientras en la otra, la empresa hace lo que quiere.
Tanto hace lo que quiere, que días pasados una barcaza dijo que llevaba cereales, y desembarcó en Botnia con elementos químicos.
Tanto hace lo que quiere, que se investiga un contrabando millonario por parte de Botnia, en un camino que seguramente convirtió en millonarios a varios funcionarios uruguayos.

*Planta parada
En las últimas horas, la planta de celulosa situada en Fray Bentos debió suspender la producción debido a los desperfectos que sufrió una de las calderas utilizadas para el procesamiento. El encargado de Relaciones Públicas de Botnia, Matías Martínez, explicó que se realiza la medida para “reacondicionar la maquinaria”.
La planta de celulosa Botnia situada en Fray Bentos debió suspender por 36 horas la producción debido a un desperfecto en una de las calderas que se utiliza para procesar celulosa.
Esta medida se dio a conocer por la misma empresa que informó que se debió suspender el trabajo debido a un desperfecto en una de las maquinas utilizadas para realizar el procesamiento del papel.


*En Fray Bentos

En tanto, algunos medios fraybentinos honestos en su criterios periodísticos, comienzan a preguntarse qué es lo que pasa. Y nadie les responde.
Veamos lo que publica el diario digital de Fray Bentos:

Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos…¿Quién será?
Es la pregunta que todo fraybentino hoy se hace, tras los episodios de olor que ha sufrido la ciudad toda y hasta vecinos de Nuevo Berlin, los que a 10 días de los primeros aún siguen sin respuesta. En la tarde de ayer dos funcionarios técnicos de DINAMA estuvieron en la ciudad, recorrieron la planta de Marfrig, Botnia y se retiraron sin hacer declaraciones. Estos técnicos expresaron que deberán hacer el respectivo informe en forma inmediata, el que será entregado a las autoridades del organismo, y éste será el encargado de luego hacer las respectivas declaraciones. Hoy, la pregunta del millón sigue sin respuesta.....

*Hasta Lafluf se preocupa

La intendencia municipal de Río Negro-Fray Bentos emitió el siguiente comunicado en las últimas horas.
'El trabajo se ha realizado inicialmente por parte de la Directora General de Medio Ambiente Técnica María Amelia Cabrera y del Director de Departamento de Higiene y Bromatología Dr. Daniel Cúneo. En cuanto a las gestiones cumplidas cabe informar que; el viernes 26 de Setiembre se concurrió a la planta de la Empresa Marfrig observándose las lagunas de tratamientos donde no se detectó ningún tipo de olor. Ese día también se mantuvo contacto con el Ingeniero Daniel Ceva de O.S.E. Fray Bentos, quien descartó la posibilidad de alguna obstrucción en la red de saneamiento de la ciudad de Fray Bentos. El sábado 27 de Setiembre y ante la persistencia del olor; percibiéndose con mayor intensidad en horas de la tarde; los técnicos municipales se movilizaron por distintos lugares de la ciudad concurriendo nuevamente a la Planta de Marfrig a las lagunas de tratamiento de efluentes donde no se percató olor alguno para posteriormente dirigirse a la planta de Botnia. Allí se les entregó un informe donde consta un registro de los valores de emisiones lo que arrojan un valor normal.

El domingo el Intendente de Río Negro Doctor Omar Lafluf mantuvo contacto con la Directora de DINAMA Ing. Alicia Torres para manifestarle su preocupación por la situación que se presentaba en Fray Bentos; por lo que la autoridad del M.V.O.T.M.A ordenó el envío de dos técnicos de la Dirección Nacional de Medio Ambiente. Ayer la delegación de técnicos de la Intendencia y de DINAMA se sumó el Intendente Lafluf para retornar a la Planta de Marfrig donde se extrajeron muestras de lodos de las lagunas de tratamiento de efluentes para ser llevadas a Montevideo; y también solicitaron información complementaria acerca del funcionamiento de la fábrica. La delegación luego se trasladó hacia el vertedero municipal donde allí tampoco se pudo detectar algún tipo de olor.

Luego siguieron rumbo a la Planta de Botnia. Allí las técnicas de DINAMA recabaron información de los distintos monitoreos de las emisiones al aire, registradas durante el mes de Setiembre. También se recabaron datos de la Estación de Monitoreo que DINAMA tiene en zona de Playa Ubici cuya información está disponible en página web de DINAMA; y donde se detectaron picos de emisión que se percibió en la ciudad. Las técnicas de DINAMA elevarán un informe con el material recogido a la Directora de División Control; Ing. Quím. Silvia Aguinaga.

martes, 30 de septiembre de 2008

Charla-Debate

¡Por un Encuentro Nacional Antirrepresivo!

¡Por la libertad de todos los presos políticos!


La avanzada represiva contra las luchas obreras y populares tiene en la actualidad un saldo de decenas de presos políticos y más de 6500 luchadores procesados. Este panorama represivo se va profundizando día tras día y plantea la posibilidad concreta de más luchadores presos y procesados tras cada nueva lucha que surja.

Estas son las condiciones impuestas por el gobierno de Kirchner, las patronales, la burocracia sindical y el Estado con todos sus mecanismos represivos, a cada lucha obrera y popular, así sea por la más mínima reivindicación.

Toda esta situación se ve facilitada por la dispersión y la debilidad de los sectores obreros y populares, por lo cual se plantea la urgente necesidad de coordinar acciones a nivel nacional para unificar nuestras fuerzas y enfrentar el avance represivo.

Esta necesidad también esta siendo planteada por varios espacios antirrepresivos existentes en Mar del Plata, Rosario, Buenos Aires, Zona sur y Zona oeste, La Plata y Santiago del Estero entre otras regiones del país, que vienen convocando a una reunión o encuentro para avanzar en la coordinación.

Desde La Comisión por la Libertad de los Presos Políticos de Las Heras ( La Plata ), proponemos y creemos necesario llamar a todas las organizaciones políticas, sociales, estudiantiles y antirrepresivas, agrupaciones sindicales de base, comisiones internas, cuerpos de delegados, organizaciones y movimientos de desocupados, centro de estudiantes, etc, a participar del encuentro y de los sucesivos que se puedan establecer. En el mismo discutiremos cuáles son las mejores formas de lograr la coordinación de acciones a nivel nacional y cuales podrían ser las vías de acción más adecuadas.

En función de ir preparando este encuentro realizamos esta charla–debate destinada a abrir canales de intercambio de opiniones y de coordinación de acciones que sirvan para trabajar en común.



-Por la Libertad de todos los Presos Políticos.

-Amnistía o desprocesamiento de los más de 6500 luchadores.

-Basta de represión, saqueo y hambre a los trabajadores y al pueblo.

-Unidad de acción para enfrentar el avance represivo del gobierno de K, la patronal, la burocracia sindical y el Estado.



Viernes 3/10.- 19:30hs. Fac. de Humanidades. Aula 103



Convocan:

Comisión por la Libertad de los presos políticos de Las Heras ( La Plata)

Frente Antirrepresivo de Mar del Plata


Primeras adhesiones:

Fogoneros

Grupo Marxista Revolucionario

Agencia Rodolfo Walsh

MTR

Partido Comunista de los Trabajadores


Se reciben adhesiones: presospoliticoslasheras@gmail.com



Telefono de Contacto: 0221-15-4003329